Miranda es una niña de ocho años soñadora, sensible,  inquieta y curiosa. Por eso, cuando su gato Alfredo la hace trastabillar y se rompe el dedo meñique (un dedo tontorrón, la verdad), el mundo se le cae encima. ¡Toda una semana sin poder moverse! Un aburrimiento. Menos mal que su madre comienza a relatarle la