En su LXXXIV epístola moral a Lucilio, Lucio Anneo Séneca —nuestro Séneca— escribió esta sabia sentencia: “alit lectio ingenium et studio fatigatum reficit”  [“la lectura alimenta el espíritu y le sirve de reposo cuando está cansado del estudio”]. Pero no sólo ha de alimentarse el espíritu, que el cuerpo también requiere sus atenciones. Es