Hagamos un experimento: si te digo la palabra “África”, ¿qué es lo primero que piensas? Probablemente, tu cerebro haya procesado una serie de imágenes, aflorando algunos de los siguientes términos, que se habrán pegado entre sí para ser los primeros en expresar aspectos relativos a ese continente: guerras, Estado Islámico, pirámides de Egipto, Nelson Mandela,