Las bibliotecas con publicidad son más bibliotecas

Las bibliotecas con publicidad son más bibliotecas

Publicidad en bibliotecasUna de las tareas más pendientes de las bibliotecas es su publicidad, la difusión constante, planificada y suficientemente presupuestada del importante papel que juegan en el contexto social, y de los beneficios que aportan a las comunidades que las sufragan y a las que sirven.

El que apenas aparezcan en las campañas electorales, en los programas de gobierno o en pactos políticos da una idea de la relevancia que tienen para las clases dirigentes, desde las que se extiende esta visión hacia los medios de comunicación y al resto de la sociedad.

Frecuentemente los bibliotecarios estamos tan inmersos en el trabajo interno de nuestros centros que apenas reparamos en la necesidad de se conozca lo que hacemos, esperando que se valore simplemente por eso, por hacerlo. De nada sirve ser los mejores si nadie se entera.

Asimismo, hasta ahora no se ha visto necesaria por ninguna instancia oficial la existencia de partidas presupuestarias que año tras año publiciten y difundan las bibliotecas como tales y su labor en pro de la sociedad. La campaña promocional de cualquier empresa supera con creces los esfuerzos hechos en bibliotecas.

De nada sirve ser los mejores si nadie se entera.

La empresa Procter & Gamble España, S.A. es la que más gastó en publicidad durante 2015, con un total de noventa y nueve millones y medio de euros; mientras que el conjunto de todas las bibliotecas españolas, entre inversiones y gastos corrientes, en el capítulo de “Otros”, donde presumiblemente entrarían estos menesteres juntamente con una variedad apreciable de otros conceptos, asciende alrededor de los cuarenta y cinco millones de euros.

Vallas publicitarias, anuncios radiofónicos y televisivos, propaganda en prensa escrita, internet, mobiliario urbano, son distintas caras de una misma moneda multifacetada donde la ausencia de las bibliotecas es manifiesta.

No hace muchos años el Ministerio de Educación. Cultura y Deporte inundó durante bastante tiempo todos los cines españoles para proteger los derechos de propiedad intelectual en defensa de “tu cultura”. Sin conocer el coste, sí podemos envidiarlo pensando en que las bibliotecas pudieran haber corrido la misma suerte. Pero no sólo no es así, sino que en la actual campaña contra la piratería del Ministerio, aparecen todo tipo de agentes culturales, pero ningún bibliotecario.

Queda patente pues, que también en el campo de la promoción, las bibliotecas jugamos en desventaja.

Ante semejante panorama, no hemos de cejar en el empeño por conseguir planes anuales de publicidad para las bibliotecas en todas sus variantes, con el fin de que el conjunto de la sociedad tenga conocimiento de su existencia y capacidad, sea incitada a su utilización, y por ello, cobre facultad para decidir sobre su uso.

Quizá existan dirigentes que miren con recelo la capacidad democrática de las bibliotecas en la consecución de ciudadanos más libres y autónomos; o quizás sea que no estén dispuestos al aumento considerable de los recursos bibliotecarios al que obligaría la toma de conciencia social sobre las potencialidades de las bibliotecas.

También en el campo de la promoción, las bibliotecas jugamos en desventaja.

La necesidad de que las bibliotecas cuenten con una cobertura publicitaria no es nueva entre los profesionales, si bien, acostumbrados a navegar con más o menos éxito en la precariedad, no todos los bibliotecarios han descubierto que se trata de otro de los pilares que los nuevos tiempos nos obligan a considerar como elemento fundamental para la prestación de todas nuestras posibilidades de servicio, como bien señala Rafael Ibáñez en su De publicidad y deseo.

Campañas como la que menciona Ibáñez del Ayuntamiento de Valencia, o la promovida en su día por la Junta de Castilla-La Mancha aprovechando el gancho de personajes famosos, sin un plan de continuidad previamente concebido, son pan para hoy (y escaso) y hambre para mañana.

Iniciativas publicitarias como las que relaciona María Benítez en torno a los peluches, realmente son baratas, fáciles y efectivas, sin embargo, tendrían que ser eslabones más en la cadena larga y fuerte de la promoción bibliotecaria, y no casos aislados en el tiempo y en su contexto geográfico.

Es de sobra conocida la escasa presencia de las bibliotecas y la lectura en la televisión como bien señalan Beatriz Ovejero y Carlos Giráldez, sin embargo es la iniciativa privada y personal la que está protagonizando ahora mismo la promoción lectora con el lenguaje audiovisual, como son los youtubers.

Igual que nuestras bibliotecas necesitan renovar sus colecciones, contar con personal competente y suficiente, y otras intendencias materiales básicas, también precisan de un plan publicitario y de Márketing que haga llegar a sus ciudadanos la idea de todo lo que son capaces.

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Roberto Soto

Licenciado en Documentación, y en Geografía e Historia, es Jefe de la Sección de Coordinación de Bibliotecas en la Diputación de León. Presidente de la Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles de España (ACLEBIM), se encuentra especialmente inclinado a este tipo de servicio bibliotecario público, en el que trabaja, del que se actualiza, disfruta y escribe.

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Comments

  1. By Dulce Carvalho

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    • By Roberto Soto

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  2. By Brenda Siso

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