
Algo oQR con los Bibliobuses...
En estos días el equipo de los Bibliobuses de León anda perfilando un nueva experiencia de servicio que tiene como objetivo aumentar el contenido de los libros en soporte papel destinados al préstamo a domicilio.
El planteamiento es tan sencillo como añadir a cada libro un código QR cuya lectura por medio de un smartphone conduce a un vídeo de Internet que complementa el tema del documento en papel. El usuario, pues, podrá visualizar en su teléfono móvil una entrevista al autor del libro, un documental sobre su contenido, una declamación de otros textos del mismo autor, una demostración práctica…
Como toda nueva experiencia se ha empezado con un grupo pequeño y específico de documentos, en este caso los 145 títulos de no ficción más prestados en los últimos dos años presentes en los seis Bibliobuses que componen la flota, con la intención de ir incrementando la selección de nuevos documentos.
Por su parte, los vídeos seleccionados a los que conducen los códigos QR en su mayor parte se encuentran disponibles en Youtube, como el mayor buscador del ramo ahora mismo.
En cada ejemplar, además del correspondiente código QR, se ha introducido una hojita con escuetas instrucciones para el óptimo aprovechamiento de la nueva prestación; asimismo para conseguir una plena identificación de los libros escogidos, tanto en la estantería como en el catálogo, se ha añadido a cada uno un pequeño distintivo en el lomo y un mensaje en su ficha informática.
Al hilo de esta iniciativa de “contenido aumentado”, se nos antojan las siguientes reflexiones:
- En cualquier contexto, y más en el actual de recortes presupuestarios, las Bibliotecas pueden incrementar el valor añadido de sus servicios en general, y las posibilidades de explotación de las colecciones en particular, aprovechando los recursos gratuitos que Internet pone a su disposición.
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A pesar de las restricciones espaciales propias de las Bibliotecas Móviles, esta experiencia ha conseguido in
crementar el contenido documental e informativo dispuesto para su uso público, a la vez que se gana en atractivo, modernización e imagen. - Con iniciativas como ésta, que básicamente contituyen un servicio de referencia, se consigue que la labor fundamental del Bibliobús, basada en la recomendación y la prescripción de contenidos, se prolongue en el tiempo más allá del tiempo de servicio en cada parada.
- En el mismo sentido, los contenidos en línea salen de la Biblioteca, ya no quedan restringidos a su espacio físico (aunque sea un vehículo), sino que llegan al domicilio del usuario para que los visualice a su antojo.
- Hasta ahora el Bibliobús (y las Bibliotecas en general) ponía las bases de datos, los contenidos, los aparatos reproductores y la conexión, a partir de este momento todo cambia en favor de un papel más participativo del usuario que aumenta su interacción con la Biblioteca. Ahora es el usuario el que pone el aparato lector (smartphone) y la conexión, mientras que la Biblioteca, que ya no es dueña de los contenidos ni participa en su almacenamiento, sólo actúa de intermediaria, pues se limita a su selección y prescripción.
- Con este planteamiento se salvan los problemas por derechos de autor, puesto que la Biblioteca sólo recomienda direcciones de contenidos, no los sirve ella misma.
- Y por último, con esta iniciativa se da un paso más a la hora de integrar físicamente documentos del mismo tema pero de diferentes naturalezas.
Aunque todas las cifras estadísticas sobre el uso de smartphone en la vida cotidiana son más que alentadoras, a lo que acompaña el afán de las grandes marcas por crear nuevos dispositivos para todos los sectores de edad, esta iniciativa que describimos hoy al menos nos ha hecho pensar un poquito, si bien, habrá que esperar un tiempo para comprobar su aceptación pues la última palabra sobre su conveniencia la tienen los usuarios.












