Lectura y tecnología: maridaje en México - BiblogTecarios

Lectura y tecnología: maridaje en México

Presentación de la Biblioteca Municipal de Burgos en MéxicoGracias a la amable invitación del Conaculta —transformado apenas dos días más tarde en Secretaría de Cultura—, el pasado 16 de diciembre tuve la oportunidad de participar en la Primera Conferencia Internacional sobre Lectura y Tecnología, que tuvo lugar en la Ciudad de México. Allí tuve la fortuna de coincidir con sendas profesionales españolas que igualmente intervinieron en la jornada, la consultora Elisa Yuste y Elena Sánchez Nogales, Jefe de Sección de Biblioteca Digital de la Biblioteca Nacional de España. Pese a la urgencia con la que se desarrolló el programa, la visita resultó sumamente satisfactoria y gratificante, tanto en lo personal como en lo profesional.

Ciertamente, habría deseado contar con más tiempo para visitar muchos de los innumerables rincones que albergan testimonio del pasado y la cultura mexicanos, pero sólo tuve oportunidad de realizar un interesante recorrido por la Casa Azul Museo de Frida Khalo en Coyoacán —que ésta compartiera con Diego Rivera y en la que halló refugio Lev Trotsky entre 1937 y 1939— para contemplar algunas de sus obras más significativas en un peculiar espacio plagado de muestras del arte popular mexicano. Afortunadamente, el evento se desarrolló en un sorprendente edificio cuya visita aconsejo encarecidamente a todos los bibliotecarios que, por una razón u otra, se lleguen hasta la Ciudad de México: la Biblioteca Vasconcelos. Gracias a la amabilidad de su director, Daniel Goldin, los tres representantes españoles pudimos hurtar unos minutos al programa oficial para recorrer rápidamente y asombrarnos con sus instalaciones: estanterías colgantes que escoltan una inmensa ágora diáfana presidida por un fantástico esqueleto y dotan de privacidad a los puestos de lectura, terrazas abiertas que albergan “salas” de lectura o estudio colectivas, ricos jardines donde los usuarios organizan libremente las actividades más variopintas —desde sesiones de yoga a clases de baile—, una encantadora sala infantil, pianos en la sala de música… Una biblioteca que pudimos comprobar llena de vida, con un pulso frenético, pero al mismo tiempo con un ambiente sosegado, propicio para la intimidad a pesar de los millares de usuarios que la visitan diariamente.

La convocatoria de esta Conferencia es por sí misma prueba del interés —refrendado por el eco mediático alcanzado— existente en México por la promoción de la lectura y el aprovechamiento de las nuevas tecnologías. De la mano de Marina Núñez Bespalova —que hizo balance del primer año de existencia de la plataforma LibrosMéxico.mx— y su equipo, durante aquella jornada diferentes expertos del mundo de la cultura, escritores, artistas visuales, editores y bibliotecarios fuimos desgranando nuestras inquietudes y experiencias. Así, mientras Thomas Minkus glosó el crecimiento de la lectura digital en Estados Unidos y Elisa Yuste hizo hincapié en las posibilidades de los contenidos digitales, Ashleigh Gardner llegó desde Canadá para mostrar la experiencia de Wattpad, un espacio de encuentro para escritores y lectores que reduce a su mínima expresión el papel intermediador del editor, constituyéndose en la mayor comunidad virtual en torno a la lectura. Más sugestiva aún fue la intervención de varios creadores mexicanos que nos sorprendieron con sus iniciativas: las apps infantiles de Ocho Gallos (Alfonso Ochoa), el asombroso universo narrativo hipermedial de Tatuaje (Rodolfo J. M.) o el aún más extraordinario Mammut, un libro-aplicación de Concretoons Cartuchera en el que se conjuga de manera nada convencional la poesía con un entrañable juego de 8 bits (Minerva Reynosa).

Foto de familia de los ponentes

Foto de familia de los ponentes

En la sesión vespertina —que padeció las consecuencias del endemoniado tráfico de la ciudad— pudieron los asistentes comprobar las posibilidades que la tecnología pone a disposición de una biblioteca municipal para, combinándola con audacia e imaginación, ofrecer a sus usuarios servicios digitalizados que poco desmerecen frente a las grandes apuestas de otros servicios bibliotecarios de mayor magnitud, abriéndose incluso novedosos y simples canales de colaboración. Así lo dispuso la organización al incluir mi intervención —en la que expuse algunas de las aplicaciones tecnológicas utilizadas por la Biblioteca Municipal de Burgos— en el mismo panel en el que Elena Sánchez Nogales mostró la evolución que en el ámbito digital está experimentando la Biblioteca Nacional de España, desde la Biblioteca Digital Hispánica a los libros interactivos —presentó la renovada versión del Quijote—, pasando lógicamente por el empleo de las principales herramientas sociales. A continuación James English demostró cómo el uso de tecnologías de Acceso Abierto, las políticas de normalización y la colaboración sincera entre los agentes implicados son los pilares en que se sustenta el programa Library Simplified Ebook Inititative liderado por la New York Public Library, dirigido a simplificar la experiencia del usuario mediante una interfaz sencilla que le permita localizar en un único catálogo global todos los contenidos de la biblioteca y un sistema de DRM en segundo plano que facilite la lectura de los ebooks de su colección. Debo confesar que este programa despertó en mí una enorme envidia, dada la experiencia que no sólo en España venimos sufriendo.

Pero tal vez la intervención más revolucionaria de todas fue la de Dan Wagner, director del International Literacy Institute, quien en la conferencia magistral con la que se clausuró el evento nos ayudó a volver a poner los pies sobre la tierra, recordándonos el papel instrumental de la tecnología en la recuperación, consolidación y difusión de la cultura, el valor primario del aprendizaje sobre la herramienta y la trascendencia social de la alfabetización. Reconociendo el indiscutible valor de la tecnología, advirtió sobre el peligro del deslumbramiento y los cantos de sirena que pueden —si no permanecemos alertas— desviarnos de nuestra ruta.

Rafael Ibáñez y Saúl Mtz. Equihua

Rafael Ibáñez y Saúl Mtz. Equihua

Asistir a esta Primera Conferencia Internacional sobre Lectura y Tecnología fue sin duda una generosa experiencia, y no sólo por lo que pudimos ver, escuchar y aprender en aquel auditorio. Las horas de convivencia con este grupo de expertos —en el vehículo que nos transportaba, caminando por las calles de la Ciudad de México o degustando la gastronomía local— resultaron sumamente enriquecedoras, como gratificante fue el intercambio de opiniones que pudimos establecer con los asistentes en los momentos de receso. En mi caso concreto, además, me brindó una magnífica oportunidad para compartir unas horas con Saúl Mtz. Equihua, director de InfoTecarios, nuestro proyecto hermano en tierras americanas. Amén de intercambiar los saludos de cuantos formamos parte de ambos equipos, desde nuestra responsabilidad analizamos el trabajo conjunto realizado y reforzamos las principales líneas de colaboración, concretando algunas tareas que deberán beneficiar a nuestros lectores.

Inevitablemente, habrá que regresar a México.

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Como inmigrante digital, en ocasiones siento cierto vértigo ante las aportaciones de los colegas que se hallan a años luz de mi experiencia (y de otros muchos bibliotecarios) en el ámbito de las nuevas TIC. Creo que será bueno tomar, de vez en cuando, algún respiro y poner los pies en el suelo, proporcionando un toque de la realidad cotidiana de muchos de nosotros a las valiosísimas aportaciones de nuestros inquietos y afortunados compañeros. Será nuestro grano de arena para luchar contra la creciente brecha digital que se está abriendo entre los bibliotecarios.

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