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Las lecturas son para el verano… también

Dice la tradición que, cuando en las redacciones de los periódicos se reclama a documentalista de turno información sobre Nessie —el afamado monstruo del lago escocés que le ha dado nombre y renombre—, resulta evidente que es verano, la estación con mayor sequía informativa en el hemisferio norte. Aunque, si nos limitamos a España, durante mucho tiempo el inicio de la estación del ocio por excelencia estaba marcada por el obligado posado veraniego de Ana Obregón, para deleite de lectores —también los inconfesos— de la prensa rosa.

Recomendaciones en la prensa

Debbie at the Beach

CC BY-NC 2.0 by Travis Nep Smith vía Flickr

Lo cierto es que durante la canícula los periódicos suelen tener menos noticias a las que hincarle el diente —salvo los evitables incendios forestales y las previsibles estancias reales en Mallorca—, especialmente en los años impares, sin Juegos Olímpicos ni Mundial de Fútbol. Menos informativos, los periódicos aligeran sus contenidos y adelgazan sus páginas, pero no por eso desatienden un clásico que —año tras año— agradecen sus seguidores, ávidos de lectura cuando más tiempo pueden dedicar a tal placer. Así que, más temprano que tarde, la mayoría de las cabeceras sugieren aquellos títulos que a su juicio merecen la atención de los lectores: la pretendidamente modesta selección de El Mundo o la más extensa de El Periódico son algunas de las publicadas este año. Lamentablemente, no siempre el resultado parece ser fruto de un intenso trabajo periodístico, limitándose a reproducir el texto promocional de las contracubiertas de las obras elegidas, como ha hecho en esta ocasión El Diario Vasco. Para solventar la dificultad de la tarea, La Vanguardia ha recurrido al parecer de varios escritores, igual que El País, aunque en este caso los participantes han sido más y la redacción ha tenido limitar el resultado a los títulos más citados. Algunos periódicos, en cambio, se esfuerzan por conformar sus sugerencias en función de diferentes públicos, como es el caso de Heraldo de Aragón, que a su escasa relación de cinco títulos —“algunos de los libros que más éxito han tenido durante los primeros meses del año”, confiesa— añade otra de similar tamaño orientada a los pequeños de la casa, mientras Diario de Navarra recomienda en uno de los blogs de su edición digital libros de verano que atraerán a jóvenes lectores y La Opinión de Murcia apela a la nostalgia de los lectores nacidos en la pasada década de los 80.

Obviamente, también los medios digitales se apuntan a esta práctica, de modo que El Huffington Post también nos sugiere algo más de media docena de libros para meter en la maleta y La Réplica nos invita a leer algunas obras cargadas de rebeldía. Incluso Canal Sur Andalucía ha publicado en su web una guía veraniega, repasando premios y aniversarios, aunque sin olvidar la novela negra ni el cómic.

Si los periódicos se entregan con fruición a la tarea de recomendación lectora, las revistas no iban a ser menos. Ciertamente, en éstas las sugerencias veraniegas suelen ser más ligeras o intranscendentes —es el caso de GQ—, pero lo más común es que la selección esté marcada por la orientación editorial de la publicación. Así, mientras que La Marea —fiel a su filosofía— recoge las sugerencias de los lectores llegadas a través de la web y en Mujer hoy—del grupo Vocento— se destacan títulos supuestamente de especial interés para un público femenino , Buena Vida —suplemento de El País— recomienda “9 libros que le harán más feliz este verano… y ninguno es de autoayuda” y S Moda —otra publicación distribuida con el mismo diario— recomienda “lecturas eróticas para calentar, aún más, el verano”. Por su parte El Cultural —disponible los viernes junto con El Mundo— no ha publicado este verano una sino cuatro listas de sugerencias de lectura para este verano de 2015.

Curiosamente, son las especializadas en libros y lecturas las revistas más remisas a incluir una selección veraniega —como ha hecho este verano la revista Leer—, tal vez porque la recomendación es una práctica en la que se ocupan durante todo el año.

Sugerencias en la blogosfera

Otro tipo de publicaciones en el resulta habitual encontrar sugerencias veraniegas de lectura son los blogs, cualquiera que sea su temática. Obviamente, los dedicados a la literatura en cualquiera de sus formas son más proclives a este tipo de entradas, plagadas de propuestas mucho más personales, aunque en ocasiones la lista sea el resultado de un trabajo colectivo; así, la elaborada por el Taller de lectura del Premio Tigre Juan y recogida en Tribuna Ciudadana. En algunos casos, como Devoradora de libros o El búho entre libros, recuperan posts publicados durante los meses anteriores. En cambio, Los libros al sol incluye títulos todavía inéditos para el bloguero, mientras que otros como Saray —autora de la bitácora Los sueños no descansan—incluso apuntan relecturas.

Al igual que en las revistas, la especialidad de los blogs condiciona el contenido de los títulos sugeridos, de manera que en la blogosfera encontraremos listas dedicadas a la historia (Curistoria), relacionadas con la educación o la salud infantil (Diario de una mamá pediatra), dirigidas a lectoras adolescentes (We lover size), centradas en el periodismo (360 grados) o especializadas en finanzas (Blog Bankinter), por ejemplo.

Editoriales, librerías y otras webs

No es sorprendente que las editoriales no suelan publicar sugerencias de lectura para el periodo estival. Siendo el suyo un negocio no estacional —aunque sea fácil detectar ciertos picos de actividad, especialmente ante la temporada de las “ferias del libro”—, la promoción estrictamente veraniega no parece formar parte de su estrategia comercial. Con algunas excepciones, como la Fundación José Antonio de Castro, sólo aquellos grandes editores pueden seleccionar de su amplísimo fondo algunos títulos para predicar su lectura durante estos calurosos meses. Es el caso de SM, que lógicamente sugiere títulos para público infantil y juvenil, el mismo sector al que se dirige el Grupo Planeta. En cambio, Maeva se ha inclinado por el turismo literario a la hora de seleccionar sus recomendaciones.

Beach reading

CC CC BY 2.0 by Anne Adrian vía Flickr

Más llamativo resulta que las librerías no utilicen su espacio virtual para sugerir lecturas durante estas semanas de ocio y relax. Apenas un gigante como Amazon dedica una relativamente amplia secuencia de páginas en su web a esta tarea, si bien en Los libreros recomiendan se recopila el esfuerzo de algunos profesionales que aún creen en su oficio prescriptor.

Como puede comprobarse fácilmente, son numerosas las webs con sugerencias para la lectura veraniega, sin olvidar aquellas cuyo público objetivo ya disfrutó de la canícula por habitar en el hemisferio sur, como es el caso de Guioteca. Y es que los meses de verano parecen ser “el momento ideal para disfrutar de un buen libro”, o esto al menos es lo que manifiesta el portal universitario Universia España a la hora de indicarnos “las obras que no puedes dejar de leer estas vacaciones”.

Guías bibliotecarias de lectura

Eliminados los exámenes de septiembre y con las bibliotecas esforzándose por cubrir todas las necesidades de toda la comunidad universitaria, incluidas las de ocio y entretenimiento, no es de extrañar que nuestros CRAI también sugieran lecturas ajenas al estudio durante tan largo periodo vacacional. Aunque con cierta timidez alguna lo haga a través de su club de lectura, como es el caso de la Biblioteca de la Universidad de Granada, otras como la Biblioteca de la Universidad Católica de Valencia abordan directamente esta tarea. Si la Biblioteca del Campus de Segovia de la Universidad de Valladolid por emplear un tablero en Pinterest para exponer sus recomendaciones —aunque sin llegar a explotar debida y ordenadamente todas las posibilidades que ofrece esta plataforma—, otras como la Biblioteca de la Universidad Europea Miguel de Cervantes se han inclinado por editar una guía de lectura, tal vez el formato preferido —ya sea directamente en la web o a través de plataformas de distribución digital— por la mayoría de los servicios bibliotecarios.

Reading man

CC BY-NC-ND 2.0 by Aidan McMichael vía Flickr

Obviamente, las bibliotecas escolares no son ajenas a las necesidades de orientación lectora de sus jóvenes usuarios para tan largo periodo de ocio como el verano, por lo que serían muchísimos ejemplos a citar en este punto: la Biblioteca del I.E.S. Montes Orientales (Iznalloz, Granada), la del I.E.S. Tiempos Modernos (Zaragoza), la del I.E.S. Lope de Vega (Santa María de Cayón, Cantabria) —para lo que emplea una presentación en Slideshare—, la Biblioteca Escolar Juan Leiva del I.E.S. Vega del Guadalete (La Barca de la Florida, Cádiz)… Las limitaciones a las que tienen que enfrentarse habitualmente las pequeñas bibliotecas de nuestros colegios se solventan con la colaboración utilizando las propias estructuras administrativas de nuestro sistema educativo, como prueban la guía de lectura del Colegio Rural Agrupado Airén (Cuenca) o la del Seminario Permanente de Bibliotecas Escolares de Fuenlabrada.

Pero son los servicios de biblioteca pública —cualesquiera que sean sus características específicas— los que se llevan la palma a la hora de recomen dar lecturas para el verano, ya sea una Biblioteca Pública del Estado como la de Albacete —dirigida a los lectores infantiles y juveniles—, un Bibliobús como el A de la provincia de Toledo —que ha elaborado una para menores y otra para lectores adultos—, una Biblioteca Municipal como la David Hernández de Guijuelo (Salamanca) —aunque no es accesible a través de Internet—, una agrupación de bibliotecas locales como la que ha editado Freskarriak 2015, una biblioteca integrante de una red municipal como la Biblioteca Blas Infante del Ayuntamiento de Sevilla o toda una Red de Bibliotecas Municipales como la de Cartagena (Murcia). En algunos casos, la presentación de las sugerencias es muy sencilla, —apenas una imagen que cumple su mínima función es la guía de la Biblioteca Pública Municipal de Ginés (Sevilla)—, mientras las bibliotecas municipales de Valdemoro —pongamos por caso— han publicado una guía sumamente elaborada con imágenes, comentarios y múltiples secciones (premios literarios y cinematográficos de la temporada, humor, cómic americano, viajes, fenómenos paranormales, literatura erótica, salud, jóvenes lectores…), mientras que la Biblioteca Manuel Altolaguirre del Ayuntamiento de Málaga ha optado por publicar varias guías especializadas. Si las Bibliotecas Municipales de Bilbao han editado una guía de lectura de verano para peques, la Red de Bibliotecas de San Sebastián ha publicado una para todas las edades, proponiendo ambas tanto títulos en castellano como en euskera. Por si esto no fuera suficiente, la Red Municipal de Bibliotecas de Córdoba complementa su guía de lectura con una exposición de los títulos propuestos y la guía de lectura de las Bibliotecas Públicas Municipales de Oleiros (La Coruña) no sólo sugiere todo tipo de materiales, sino que además es fácilmente descargable mediante un código QR.

Como puede comprobarse a través de estos ejemplos —y otros muchísimos que pueden localizarse en la web—, son múltiples las voces que nos pueden orientar a la hora de elegir algún título para leer estas vacaciones. Entre estas destacan las bibliotecas. Con mayor o menor capacidad e imaginación, son fieles a su función prescriptora, guiando al usuario ávido de lecturas con las que entretener su ocio vacacional. ¿Cómo lo haces en tu biblioteca? Y, por supuesto, ¿qué título nos recomiendas?

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Como inmigrante digital, en ocasiones siento cierto vértigo ante las aportaciones de los colegas que se hallan a años luz de mi experiencia (y de otros muchos bibliotecarios) en el ámbito de las nuevas TIC. Creo que será bueno tomar, de vez en cuando, algún respiro y poner los pies en el suelo, proporcionando un toque de la realidad cotidiana de muchos de nosotros a las valiosísimas aportaciones de nuestros inquietos y afortunados compañeros. Será nuestro grano de arena para luchar contra la creciente brecha digital que se está abriendo entre los bibliotecarios.

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