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Enredados

Risto Mejide y Agustín Fernández Mallo durante su intervención en iRedes“Leo muy pocos libros porque no tengo 30 horas para dedicar exclusivamente a cada uno de ellos.” Ésta fue una de las primeras frases con las que trató de cautivar al público el conferenciante que abrió las sesiones de la segunda edición de iRedes, el Congreso Iberoamericano sobre Redes Sociales celebrado la pasada semana en Burgos. Este evento reúne a creadores y dinamizadores de las principales  redes  sociales  de  España e  Hispanoamérica,  community  managers  y profesionales  de  la  publicidad,  el  marketing y la  comunicación  interesados  en  las últimas tendencias de las comunidades online, con el genérico objetivo de difundir avances, intercambiar experiencias, estimular la puesta en común de ideas relacionadas con el desarrollo profesional y analizar áreas potenciales de desarrollo de negocio en el ámbito de las redes sociales.

En esta ocasión, las jornadas de iRedes focalizaron su atención en torno a cuatro grandes núcleos:

  • las redes sociales y los medios de comunicación, siguiendo de esta manera la estela de lo debate el año anterior;
  • Universidad y plazas públicas 2.0, analizándose el papel jugado por estas herramientas en la formación y movilización juveniles;
  • las redes sociales en las organizaciones como instrumentos de revitalización interna e interacción con los clientes-usuarios; y
  • rentabilidad y monetarización de los medios sociales, es decir, el feedback de la inversión que la incorporación a las redes sociales exige a las organizaciones.

En concordancia con este último tema de debate inauguró las intervenciones Martin Varsavsky (fundador de Viatel, Ya.com, Jazztel y FON) con una conferencia titulada “Las redes sociales: una herramienta de trabajo para ahorrar tiempo” en la que trató de exponer su experiencia personal en el manejo de estas herramientas para racionalizar su tiempo: no ve la televisión de la manera tradicional pero sí consume contenidos en Netflix o YouTube, busca proveedores y compra por Internet, y no acude a comidas de negocios, procurando que las reuniones de trabajo se limiten a lo estrictamente necesario, pero se mantiene continuamente en contacto on line… y apenas lee libros:

Sin embargo, leo muchísimo en internet y algunas revistas e historias cortas. Y al igual que practico más deporte que lo veo (salgo con mi bici unas 8 horas a la semana), escribo mucho más que leo.  Leía muchísimo cuando tenía 20 años, ahora dedico mi tiempo contribuyendo para que otros lean. […] La lectura de libros completos, supone mucho tiempo y en mi día a día, no me es posible. Sin embargo, durante las vacaciones le puedo dedicar más tiempo, por ejemplo cuando navego, creo que es la combinación perfecta.

El contrapunto a una intervención como ésta la puso en la última sesión el escritor Agustín Fernández Mallo, quien expuso sus reticencias al uso de las redes sociales porque le roban tiempo para leer y escribir en una interesante conversación que mantuvo con Risto Mejide, una de las intervenciones más esperadas (tal vez por razones poco confesables) del Congreso. El polémico colaborador televisivo —que asistió a todas las sesiones del evento— intervino más propiamente en su faceta de publicista, tratando de desligar su faceta personal y profesional del personaje con el que ha alcanzado notoriedad. Incluso cuando parecía que iba a tener su “momento Umbral” para “hablarnos de su libro”, comentó cómo ha sido Twitter la herramienta que le ha proporcionado el éxito editorial que no alcanzó por los canales habituales. Aunque también es cierto que “hizo un Risto” al tuitear cosas como “Cuando @martinvars deje de pronunciar la palabra YO, ganará 5 años más de vida” (en honor a la verdad, el viernes tuiteó: “Mi #FF de hoy es, sin lugar a dudas, para @martinvars“).

A lo largo de las diferentes sesiones hicieron uso de la palabra numerosos profesionales, entre los que cabe mencionar a Carina Novarese (gerente multimedia del periódico uruguayo El observador), Eduardo Arriagada (profesor de la Universidad Católica de Chile), Manuel Erice (subdirector de ABC), Nacho de la Fuente (community manager de La voz de Galicia), Raúl Briongos (director de Diario de Burgos), Gabriela Warkentin (Universidad Iberoamericana, México), Ignacio Valeros (Iberia), Aitor Goyenechea Puente (Wayra), Dolors Reig (blogger en El caparazón), Ricardo Galli (fundador de Menéame), Jon Aguirre Such (Paisaje Transversal), Francisco Jurado (Democracia 4.0), Marta Fernández (Las mañanas de Cuatro), Ramón Trecet (autor de 13t), María Maícas (subdirectora de Participación de RTVE.es), Elvira Aldaz (Agencia 101), Roberto Carreras (Novaemusik y El Plan B), Sebastián Muriel (Tuenti), María Bretón (Aerco) o Rafa Rubio (Jornada Mundial de la Juventud). Afortunadamente para quienes no pudieron asistir, las jornadas fueron retransmitidas vía streaming. En una decisión muy loable, la organización decidió hacer público el código embed de las retransmisiones, de manera que el flujo se distribuyó por diferentes páginas y no saturó los servidores web de iRedes.

Previamente a la celebración de las diferentes sesiones se hizo público el Mapa de las Redes Sociales en su versión actualizada, una infografía que ilustra la importancia de las numerosas redes sociales existentes en internet en función del volumen de participantes. Además, dentro del programa del evento, se procedió a la entrega de los Premios iRedes 2012, que en esta ocasión han recaído en Virginia P. Alonso (directora adjunta de 20minutos.es, autora del blog Con reserervas) en su Categoría Individual y la Fundación del Español Urgente —Fundéu BBVA— en la Categoría Institucional, mientras que el Premio Letras Enredadas en esta ocasión ha ido a parar a manos del octogenario fotoperiodista y escritor Enrique Meneses.

Quizá pueda decirse de este iRedes que se habló más de herramientas que de contenidos —lo cual es cierto— o que Twitter parece ser la herramienta estrella en detrimento de auténticas redes sociales —resultó muy ilustrativa la mención de un periodista a importancia que en su redacción conceden a Twitter como fuente de información local—, pero creo que estas críticas resultan en exceso superficiales (y no digamos si aludimos a la señal WiFi que padecimos, máxime cuando Telefónica figura entre los patrocinadores). En la clausura del Congreso el presidente del jurado de los Premios iRedes y profesor del Departamento de Cultura y Comunicación Audiovisual de la Universidad de Navarra José Luis Orihuela expuso acertadamente, a modo de conclusión, las diez ideas que resumían lo dicho y oído en las horas precedentes:

  1. Las redes sociales han propiciado el paso de la Sociedad de la Información a la Sociedad de la Conversación.
  2. La sociedad está hablando en las redes sociales y las organizaciones tienen que aprender a escucharla.
  3. Aunque hablemos en general de “redes sociales”, cada red social es diferente y sirve para propósitos distintos.
  4. Las redes sociales han cambiado el camino de las noticias y están cambiando el de los medios.
  5. Hacen falta nuevos espacios, lenguajes y narrativas para abordar transversalmente el impacto complejo de las tecnologías.
  6. Las redes plantean tensiones y transiciones entre participación/autonomía, mundo virtual/mundo físico y ámbitos privado/público.
  7. Hay que ayudar a las organizaciones a entender cómo y para qué utilizar las redes sociales.
  8. Más allá de las plataformas y de los dispositivos de acceso, las redes sociales son la forma de la cultura digital.
  9. Las redes sociales, como con la electricidad, dejarán de percibirse como tecnología cuando su adopción se haya generalizado.
  10. Tenemos que seguir escuchando, seguir aprendiendo y seguir cambiando.

Aunque iRedes está fundamentalmente enfocado al mudo empresarial y del periodismo, personalmente creo que estas conclusiones son fácilmente extrapolables al ámbito concreto de las bibliotecas, en gran medida porque pertenecen al mundo de la información y la comunicación y porque sus profesionales somos no sólo conscientes de lo que suponen las redes sociales sino también en gran medida sus difusores entre los usuarios de nuestros centros. Por eso quizá sería muy de agradecer que en próximas convocatorias iRedes ceda a un espacio para que bibliotecarios y documentalistas podamos aportar nuestras experiencias y exponer nuestra perspectiva como servidores de lo público.

@antoniomaestre y @rafaeliba en iRedesComo colofón a este comentario, cabe expresar la alegría que me produjo encontrarme ente los asistentes a otro biblogtecario que, igual que quien esto escribe, acudió a iRedes por compromiso profesional. La mutua desvirtualización y el abrazo con Antonio Maestre, debidamente registrado para la posteridad, supuso una experiencia en vivo de la utilidad de las comunidades virtuales (tejidas con herramientas sociales a través de Internet), capaces de estrechar lazos por encima de los intereses comunes y las posibles discrepancias. Si en un evento como iRedes siempre se puede obtener algún beneficio (se aprende, se contacta…), en esta ocasión fui doblemente afortunado.

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Como inmigrante digital, en ocasiones siento cierto vértigo ante las aportaciones de los colegas que se hallan a años luz de mi experiencia (y de otros muchos bibliotecarios) en el ámbito de las nuevas TIC. Creo que será bueno tomar, de vez en cuando, algún respiro y poner los pies en el suelo, proporcionando un toque de la realidad cotidiana de muchos de nosotros a las valiosísimas aportaciones de nuestros inquietos y afortunados compañeros. Será nuestro grano de arena para luchar contra la creciente brecha digital que se está abriendo entre los bibliotecarios.

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