Carnaval bibliotecario - BiblogTecarios

Carnaval bibliotecario

Disfraz '50 sombras de Grey'

Disfraz ’50 sombras de Grey’ (Fuente: Inquisitr)

Como quien no quiere la cosa, ya pasó el Jueves LarderoJueves de Todos se llama en esta tierra burgalesa en que moro— y hoy entramos ya de lleno en la celebración del Carnaval, la fiesta más popular y desinhibida del calendario, cuyos actos se prolongan como poco hasta mediados de la semana que viene. Festejo universal de antiquísimo origen —hay quien se remonta a desenfrenadas fiestas en la civilización sumeria, allí donde dicen que nacieron la escritura y el libro—, puede decirse que no hay lugar del Occidente conocido en que hoy no se celebre de una u otra forma el Carnaval, siendo famosos en el mundo entero los de Venecia, Colonia, Barranquilla, Veracruz… y, claro está Río de Janeiro o Recife.

El Carnaval nos ofrece una coyuntura festiva de transformar nuestra personalidad y optar por aquello que nos hubiera gustado ser, o que más rechazamos, o simplemente que nos permita abandonar siquiera por unas horas la formalidad de nuestra conducta habitual. Es lógico, por lo tanto, que —si entre nuestras aficiones se encuentra la lectura y nos sentimos atraídos por la literatura— a la hora de elegir el disfraz tras el que nos ocultemos busquemos la inspiración en aquellos personajes con los que hemos disfrutado, temido u odiado con un libro entre las manos. No faltan en Internet curiosos y hermosos ejemplos: así, en la web Érase una vez nos sugieren diez disfraces a cual más fantástico, desde la más sencilla sombra de Peter Pan a la fabulosa torre de Rapunzel, pasando por Alicia en el País de las Maravillas —con casa incluída—, el cuervo de Poe o un Gregor Samsa transmutado en asqueroso insecto. El capitán Garfio, el pequeño hobbit o la mismísima Laura Ingalls son otras sugerencias que podemos encontrar gracias a Librópatas. Escritores y personajes literarios pululan por doquier, aunque tal vez este año el disfraz literario de mayor éxito rinda homenaje a todo un best seller: 50 sombras de Grey.

Obviamente, las bibliotecas no pueden permanecer al margen de la celebración del Carnaval. Esto no ocurre sólo en el país del Carnaval tropical por excelencia, donde proclaman la fiesta a bombo y platillo: “E tempo de Carnaval nas Bibliotecas do Brasil!”, sino en nuestra propia tierra,  donde don Carnal ocupa por derecho propio el sitial del rey Momo. Talleres para la fabricación de máscaras, exposiciones fotográficas, concursos de disfraces, publicación de guías de lectura o selecciones de películas de temática carnavalera inundan las agendas y las webs de las bibliotecas españolas.

Comparsa 'El bibliotecario'

Comparsa ‘El bibliotecario’ (Fuente: carnavaldecadiz.com)

Pero el maridaje del Carnaval con las bibliotecas también cuenta con la perspectiva inversa, de modo que el mágico mundo del libro ofrece argumentos para los festivales que organizan colegios y otras entidades con motivo del Carnaval, como muestra este vídeo de la Asociación El Sueño de Rocío en el que se recoge el espectáculo ‘El viejo sabio libro (de la vieja biblioteca)’. Claro que las carnestolendas son una gran ocasión para la reivindicación, y las bibliotecas —ya lo sabe nuestro lector— han necesitado últimamente de algunas movilizaciones. ¿Recordamos, por ejemplo, el cierre de la Biblioteca Municipal del Zaidín en la Plaza de las Palomas de Granada en 2011 (y que, por cierto, volvió a cerrar sus puertas el psasado verano de 2014)? Llegado el tiempo carnavalesco al año siguiente, participantes del programa Vecinas y Ciudadanas cantaron —con más entusiasmo que fortuna— por la reapertura de su biblioteca.

Bibliotecas y bibliotecarios han sido ocasionalmente el motivo de algunas comparsas de las que ponen color y ritmo al Carnaval en tierras andaluzas. Ya en 1999 el Carnaval gaditano disfrutó con la comparsa chiclanera El bibliotecario: “solo soy un bibliotecario de corazoncito de papel […] recopilando voy la historia de la Humanidad y de las letras soy defensor y celoso guardián […] aquellos recuerdos del ayer sacaremos de las estanterías […]”. Será en Málaga cuando, ya en 2008, se presente desde Arroyo de la Miel La biblioteca. En sus números convivieron el Principito, Hamlet y don Quijote, obras que un concentrado lector disfrutaba en un rincón del escenario mientras la comparsa desgranaba sus pasodobles y cuplés:

Esperando entre las páginas
de los libros históricos
viven de manera tácita
personajes insólitos
y en su mundo tan recóndito
ven pasar las horas lánguidas.
Sueño con el día en que la historia que esconden
por alguien sea leída
y que en la mente de un hombre
los personajes recobren vida.

Cuando dos años más tarde se anunció en Cádiz la participación de la comparsa algecireña Menudos bibliotecarios, era evidente su caracterización como pequeños roedores que así declaraban —a ritmo de pasodoble— su felicidad por vivir “En un hueco chiquitito”:

En un hueco chiquitito
de esta inmensa biblioteca,
aquí tiengo mi garito
sin pagar una hipoteca.
Me paseo libremente
entre Góngora y Cervantes,
me detengo en Benavente
al lao de Miguel Hernández.
Y con García Lorca
yo me paso las horas
con sus poemas y poesías.
[…] Aquí me siento yo feliz
y aquí me quisiera morir,
rodeao de literatura
y de historia pura […].

Los que esto dedicamos nuestros afanes diarios deberíamos estar muy agradecidos a estas agrupaciones carnavaleras que entre chuflas, críticas y vindicaciones, con música y humor, han aportado también su grano en la defensa de la cultura del libro. Por si estos ejemplos no fueran suficientes, las Ricas y maduras frutas de esta chirigota del Canijo de Carmona se esforzaron en Cádiz el año 2011 por explicar a los chavales “de tele y consola” cuánto y por qué mola el libro: lo puedes parar y también dar marcha atrás, puedes viajar con él, es un amigo que nunca cambia su palabra… Con el tono propio de la ocasión, remataron la lección con una advertencia:

Solo depende de ti,
esto no es obligatorio,
no lo tienes por qué abrir,
déjalo quieto en un mueble
y verás qué mono queda,
pero el que no ha cogido nunca un libro
puede acabar como Belén Esteban.

No podían adivinar que, apenas dos años más tarde, el mencionado personaje firmaría un libro que iba a liderar las ventas… como si fuese un pijama.

En cualquier caso ¡qué arte el de los gaditanos!

The following two tabs change content below.
Como inmigrante digital, en ocasiones siento cierto vértigo ante las aportaciones de los colegas que se hallan a años luz de mi experiencia (y de otros muchos bibliotecarios) en el ámbito de las nuevas TIC. Creo que será bueno tomar, de vez en cuando, algún respiro y poner los pies en el suelo, proporcionando un toque de la realidad cotidiana de muchos de nosotros a las valiosísimas aportaciones de nuestros inquietos y afortunados compañeros. Será nuestro grano de arena para luchar contra la creciente brecha digital que se está abriendo entre los bibliotecarios.

Latest posts by Rafael Ibáñez Hernández (see all)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *