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Autoridades universales

Rótulo luminoso de Policïa en inglésEstoy absolutamente convencido: cada vez es más necesario recurrir a la fortaleza de autoridades universales. Pero que nadie se alarme, porque no me refiero ni a la fuerza bruta de un poder omnímodo de carácter imperialista que imponga sus criterios al resto de los estados, ni al control de estructura supranacional alguna, porque mi expresión se limita a un aspecto técnico profesional. Tampoco aludo al ejercicio de su poderío por parte de alguna gran potencia sobre la gran herramienta de globalización de la comunicación, lo haga de buena fe en defensa de la Justicia o por  fines espurios. El ámbito sobre el que reflexiono se reduce a una actividad mucho más cercana a nuestra labor bibliotecaria: la descripción bibliográfica.

Porque, a pesar de los grandes avances y cambios, sigue siendo necesario describir los componentes de las colecciones de nuestros centros documentales. Es verdad que las rutinas se están modificando y que el peso de las diferentes tareas en el conjunto de nuestra carga de trabajo se ha modificado enormemente en los últimos años. Merced a las nuevas herramientas y canales comunicación, ahora quizá dediquemos más tiempo a los servicios virtuales —pongo por caso— que a la catalogación, que puede resolverse mediante programas de catalogación compartida o de cooperación o la libre captura de registros bibliográficos que ofrecen determinados catálogos. De ahí mi convencimiento de la necesidad de incrementar la consistencia de las formas válidas de los encabezamientos.

No hay que retrotraerse mucho tiempo atrás para recordar cómo cada biblioteca redactaba sus encabezamientos como Dios les daba a entender. La progresiva implantación de políticas de normalización llevó a dictar diferentes pautas encaminadas a emplear encabezamientos idénticos en bibliotecas distintas. Y, así, las ya anticuadas Reglas de Catalogación dedican un capítulo a la redacción formal del encabezamiento de responsabilidad, mientras que la vetusta Lista de encabezamientos de materia para las bibliotecas públicas señalaba una serie de principios —“algunos inmutables y otros variables”, dice— para la redacción de los encabezamientos de materia no recogidos en sus páginas. Se seguía así en España  para las bibliotecas públicas la estela marcada por las bibliotecas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas —su primera edición data de 1965—, que también siguieron nuestras grandes bibliotecas universitarias como la de Sevilla, conforme modelos como las Library of Congress Subject Headings o las Vedettes-mattière de la Université Laval. La automatización de los catálogos trajo pareja la informatización de las autoridades, y así surgieron bases de datos como la Library of Congress Authorities o el Catálogo de Autoridades de la Biblioteca Nacional de España.

Con la globalización de la información merced a Internet se han puesto de manifiesto las grandes discrepancias existentes entre los grandes sistemas catalográficos, en gran medida debidas a la pluralidad de tradiciones culturales. Así —y sólo por poner un caso ilustrativo— mientras el nombre del autor de la suite para ballet El lago de los cisnes, Чайковский, debe trasliterarse al español como Chaikovskiï, en lengua inglesa se convierte en Tchaikovsky. ¿Cómo saber fácilmente que, en realidad, se trata de la misma persona cuando estamos consultando diferentes catálogos?

Por fortuna ya comienzan a sentarse las bases para solventar estas dificultades. Paralelamente a la redacción de los Requisitos Funcionales para Registros Bibliográficos de la IFLA y las normas de Descripción y Acceso de Recursos [RDA] y, en cierto modo, la implantación del formato MARC 21, en abril de 1998 la Library of Congress, la Deutsche Nationalbibliothek y la OCLC comenzaron a estudiar la posibilidad de elaborar una bases de autoridades de carácter universal. Creado el Consorcio correspondiente mediante protocolo firmado en agosto de 2003 —al que se incorporó la Bibliothèque nationale de France en 2007—, y tras largos esfuerzos y periodos de prueba, surgió el Fichero de Autoridades Virtual Internacional [VIAF], que acaba de implementarse como servicio de la OCLC, en cuyos servidores se aloja. Su objetivo básico inicial es incrementar la utilidad de los ficheros de autoridad de los sistemas bibliotecarios mediante la comparación y la correspondencia entre los ficheros de autoridades de las bibliotecas nacionales participantes, que en este momento superan la veintena. VIAF cuenta en la actualidad con más de diez millones de registros únicos que permiten visualizar las relaciones existentes entre los registros de autoridad personal que componen las bases de datos integradas: de esta manera, los usuarios pueden ver los registros según lo establecido tanto por su propia biblioteca nacional como por las demás, de manera que el idioma deja de ser un obstáculo para identificar las autoridades de persona en cualquier lugar del mundo. Los registros del VIAF ofrecen las formas preferidas para los encabezamientos de persona en las diferentes bases de autoridades y formas alternativas, así como otros datos de interés como estadísticas de publicación del autor (con mención de países y principales editores), enlaces a Wikipedia…

Lógicamente el valor del VIAF va más allá, pues no sólo amplía el concepto de control bibliográfico universal por encima de las variaciones nacionales, regionales u ortográficas, sino que se convertirá en un elemento clave para la construcción de la Web Semántica. Y es que cada registro del VIAF cuenta con un identificador único —99258155 es el del ya citado Piotr Ilich Chaikovskiï— que, debidamente integrado, permitirá en su momento mostrar los nombres de las personas en el idioma y escritura del usuario de la web.

No es VIAF el único proyecto en marcha para el fortalecimiento de las autoridades. Su limitación a los encabezamientos de responsabilidad ha llevado a las autoridades bibliotecarias germanas a desarrollar el Gemeinsame Normdatei – Universal Authority File [GND] mediante la integración de las preexistentes bases de nombres de persona [PND], entidades [GKD], materias [SWD] y títulos uniformes de los Deutschen Musikarchivs [DMA-EST] bajo la dirección de la Deutschen Nationalbibliothek.

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Como inmigrante digital, en ocasiones siento cierto vértigo ante las aportaciones de los colegas que se hallan a años luz de mi experiencia (y de otros muchos bibliotecarios) en el ámbito de las nuevas TIC. Creo que será bueno tomar, de vez en cuando, algún respiro y poner los pies en el suelo, proporcionando un toque de la realidad cotidiana de muchos de nosotros a las valiosísimas aportaciones de nuestros inquietos y afortunados compañeros. Será nuestro grano de arena para luchar contra la creciente brecha digital que se está abriendo entre los bibliotecarios.

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