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La barrera comunicativa en las bibliotecas

En Biblogtecarios ya se ha hablado de la barrera arquitectónica en la biblioteca, el marco legal y normativo para la accesibilidad web y la situación actual de la misma.

Inspirada por la última entrada de mi compañera Ester Angulo, he decidido hablar brevemente de otra de las barreras, la comunicativa, y de los aspectos que podemos mejorar para facilitar la accesibilidad.

Empezaré por recordar que accesibilidad como apuntó la ONU hace tiempo “no se reduce al medio arquitectónico, urbanístico y del transporte, sino que se extiende en todas las relaciones sociales” y que en el Manifiesto de la UNESCO en favor de las Bibliotecas Públicas de 1994 se señala que:

La biblioteca pública presta sus servicios sobre la base de igualdad de acceso de todas las personas, independientemente de su edad, raza, sexo, religión, nacionalidad, idioma o condición social. Debe contar además con servicios específicos para quienes por una u otra razón no puedan valerse de los servicios y materiales ordinarios, por ejemplo, minorías lingüísticas, deficientes físicos y mentales, enfermos o reclusos.

Basándome en el libro “Una Biblioteca para Discapacitados” por José Raúl Pérez Pérez, podríamos decir que las personas que se encuentran con la barrera comunicativa son las personas sordas, con una discapacidad auditiva y las personas sordociegas.

Normalmente las personas sordas y con discapacidad auditiva no han visto satisfechas sus necesidades debido a que la sociedad hasta hace poco no consideraba que tuviesen ningún problema de accesibilidad.

Ellos también sufren la barrera arquitectónica –no perciben bien las alarmas con señales sonoras, por ejemplo- pero para facilitarles el acceso es muy importante el papel del personal y de los fondos.

Sería interesante que para garantizar la accesibilidad de estas personas, el personal tuviese preparación en lenguaje de signos porque como dice la LEY 27/2007, de 23 de octubre, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas:

El conocimiento y uso de una lengua favorecen y posibilitan el acceso y la transmisión del conocimiento y de la información, además de ser el canal básico de vertebración de las relaciones individuales y sociales.

Esta ley deja en manos de las Administraciones Públicas competentes la prestación de servicios de intérpretes en el ámbito de la cultura, el deporte y el ocio.

En cuanto a los fondos, el material audiovisual debería de disponer de la opción de subtítulos.

Bibliografía

Real Patronato sobre Discapacidad; Centro Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas (CEAPAT); Confederación Estatal de Personas Sordas; Fundación ONCE. Bibliotecas accesibles para todos: Pautas para acercar las bibliotecas a las personas con discapacidad y a las personas mayores. 2ª ed. Madrid: IMSERSO, 2011. ISBN 9788484461326 [Ver en línea]
Pernas Lázaro, Elena (coord.); Ameijeiras Sáiz, Cristina (coord.). “Dossier: Bibliotecas Públicas y comunidad sorda”. Educación y biblioteca, 2003, n. 138, pp. 49-125. [Ver en línea]
Pérez Pérez, José Raúl. Una biblioteca para los discapacitados. Salamanca: Universidad Pontificia de Salamanca, 1998. ISBN 9788472994096

Recursos de interés

 

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Natalia Garea

Trabajo en una biblioteca académica en Londres. Espero poder desarrollar mi carrera profesional en el sector de la Información, viajar y aprender mucho.

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