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Geocaching en bibliotecas

El Geocaching es algo así como una búsqueda del tesoro: una persona esconde un contenedor (“cache”) con un papel dentro en un lugar, luego deja las coordenadas del contenedor y una pequeña explicación sobre el lugar en el que la ha dejado (su historia, por ejemplo) y/o pistas en Geocaching.com.


Un “nanocache” por MjFe

Las personas registradas en la web pueden ir a buscarlo con un GPS, abrir el contenedor y escribir en el papel la fecha en la que lo encontraron y su nombre de usuario en la web. Finalmente, deben devolver a su escondite el contenedor y registrar que lo han encontrado en la web. La persona que lo ha escondido en primer lugar deberá comprobar que efectivamente han firmado o de lo contrario el registro es borrado.

En realidad hay múltiples tipos de “cache”, el más común es el que he descrito. Otros tipos comunes son los “virtuales” donde no hay un contenedor con un papel que firmar pero si hay que acudir al lugar para resolver una serie de preguntas que el creador del cache ha planteado, los “multicache” que suponen encontrar diferentes pistas escondidas en un lugar para dar con las coordenadas del cache y los “puzzles” que suponen responder a un acertijo que proporciona la localización del cache.

Tras esta introducción espero que os hagáis una idea de en qué consiste el Geocaching, que tiene una enorme comunidad detrás.

¿Y a qué viene todo esto en BiblogTecarios? Pues a que hay bibliotecas que se han animado sabiendo que esto atraerá a alguna gente e incluso les animará a utilizar los recursos disponibles para resolver los acertijos que sean necesarios para conseguir el cache.

Una simple búsqueda en Google devuelve montones de ejemplos de bibliotecas que han puesto sus propios caches.

En algunas bibliotecas las pistas son números de la clasificación de la biblioteca, en otras han colado un libro hueco con un cache dentro. Hay bibliotecas públicas que han usado de pretexto el Geocaching para dar a conocer la historia de la ciudad y bibliotecas universitarias que lo han utilizado para dar a conocer las diferentes bibliotecas que hay en un campus universitario. Incluso la British Library dio su consentimiento para que se colocase uno cerca de sus instalaciones.

Me ha llamado la atención una presentación disponible online de Andrew Spencer, bibliotecario de la Macquarie University en Sidney (Australia) sobre cómo y porqué crearon un geocache en su biblioteca. En la presentación cita algunos ejemplos interesantes como el cache del Danske Filminstitut en Dinamarca. El blog Programming Librarian también reúne algunos ejemplos.

¿Qué pensáis? ¿Hay algún bibliotecario geocacher que nos lea? ¿Os animaríais a crear un cache para que la gente visite la biblioteca?

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Natalia Garea

Trabajo en una biblioteca académica en Londres. Espero poder desarrollar mi carrera profesional en el sector de la Información, viajar y aprender mucho.

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