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Bibliotecas públicas, el tercer lugar

La biblioteca, lugar de encuentro

La biblioteca, lugar de encuentro

Las bibliotecas públicas son espacios vivos y cambiantes. Uno de estos cambios afecta a sus funciones y servicios, siendo cada vez consideradas ese tercer lugar donde los usuarios acuden a compartir experiencias, disfrutar de los servicios de modo interactivo y aprender de múltiples maneras. Las bibliotecas ya no son sólo templos del saber sino también ágoras donde es posible establecer lazos y fortalecer comunidades. En el post de hoy toca reflexionar sobre estos cambios, los factores a tener en cuenta y también veremos algunos ejemplos de este nuevo concepto de bibliotecas.

Ya nos explicaba la compañera Ana Carrillo cómo las bibliotecas son un espacio privilegiado e idóneo de coworking o trabajo en equipo y daba algunos ejemplos actuales en los que se ofrece este servicio. Pero no son casos aislados sino cada vez más frecuentes y considerados como un valor añadido por los usuarios de las bibliotecas.

Evolución del concepto de biblioteca

En el Manifiesto de la Unesco/IFLA sobre la biblioteca pública , tantas veces citado y tenido encuenta para sentar las bases de lo que deben ser las bibliotecas públicas, ya encontramos el germen de esta condición de la biblioteca como lugar de encuentro, al considerarse que además de crear y consolidar hábitos de lectura, prestar apoyo a la cultura, fomentar el conocimiento del patrimonio cultural, estimular la imaginación y creatividad, facilitar el acceso a las experiencias culturales de todas las manifestaciones artísticas, también tienen como función fomentar el diálogo intercultural y favorecer la diversidad cultural.

Las bibliotecas ya no son sólo custodias del saber y único punto de acceso al conocimiento humano, atrás van quedando los estereotipos de profesionales serios y en extremo guardianes celosos del saber y de establecimientos considerados como templos silenciosos. Nos lo recomendaba también la compañera Noemí Gómez al  invitar a los usuarios a que hablen en la biblioteca, que hablen entre ellos y sobre todo con el bibliotecario al mando.

También ayer nos lo recordaba el compañero Luis Miguel Cencerrado, al recomendarnos siempre que hay que poner el foco en los usuarios y cito textualmente algunas de sus palabras:

Uno de los cambios más interesantes que experimentan las bibliotecas es la transformación de las relaciones que desde ella se establecen con los lectores, con sus usuarios.

Es precisamente esta relación con los usuarios y entre los usuarios lo que hace de las bibliotecas ese tercer lugar idóneo, ese lugar de encuentro o ágora donde se puede trabajar conjuntamente, se comparten experiencias, se aprende de otros usuarios, se enriquece en definitiva a cada usuario que acude a la biblioteca para buscar no sólo información sino también para cubrir otras necesidades sociales, lúdicas, educativas o personales.

Nuevas funciones de las bibliotecas públicas: el tercer lugar

El concepto de tercer lugar fue acuñado por el sociólog Ray Oldenburg en la década de los 80. Hace la distinción en tres lugares fundamentales, que afectan a toda actividad humana: el primer lugar, que es el ámbito doméstico; el segundo lugar, el ámbito laboral; y el tercer lugar, para el intercambio y la socialización entre las personas. Este tercer lugar tiene distintas características como son:

  • un espacio neutral y de vida, propicio para el intercambio informal entre los miembros de una comunidad
  • un lugar para los usuarios habituales, en un entorno que facilita la comunicación y la interrelación social, para combatir la soledad propia de la sociedad urbanizada
  • sentirse como en casa ya que es espacio donde se favorece la convivencia, es el hogar lejos del hogar, construido por los propios usuarios que son los que le dan riqueza
  • el ecumenismo social, donde el individuo se enriquece gracias a la posibilidad de conocer y reunirse con otras personas de diferentes orígenes y creencias
  • un marco que propicia el debate pues los individuos pueden establecer un diálogo plural y positivo y donde se favorece el compromiso con la comunidad.

Es Robert Putnam, sociólogo y politólogo estadounidense, profesor en la universidad de Harvard,  quien pone el ejemplo de la biblioteca como tercer lugar, al considerar que reúne todas estas características que establece Oldenburg para el tercer lugar. Así podemos considerar la biblioteca, en general, como ese tercer lugar por excelencia, pues en ella se crea ese espacio de intercambio y de vida. También Agnus Tortesson, profesor e investigador sueco de biblioteconomía, define la aportación democrática definitiva de las bibliotecas. De hecho, las bibliotecas son lugares de intercambio y encuentro, de experiencias de vida con y por medio de los otros, constituyen un servicio gratuito y permiten la asimilación de las bases de la participación en la vida pública.

De este modo, comprobamos cómo cada vez con más frecuencia los usuarios no acuden a las bibliotecas buscando solo rincones silenciosos de consulta, lectura y estudio (aunque también las bibliotecas siguen cumpliendo esta función) sino también para aprovechar los espacios de intercambio cultural y social que aquéllas ofrecen por medio de diversas ofertas como son talleres de empleo y alfabetización informacional; sesiones de cuentacuentos con niños y adultos; apoyo para tareas escolares y trabajo en equipo; reuniones de clubes de lectura para todas las edades; realización de múltiples actividades culturales llevadas a acabo con el apoyo y la colaboración de diversas entidades integradas en la comunidad; realización de exposiciones y un largo etcétera. Este amplio abanico de actividades que suponen un intercambio y enriquecimiento cultural son ya algo habitual en las programaciones llevadas a cabo por las bibliotecas. Y esto no es otra cosa que cumplir con las características antes descritas propias del tercer lugar, lugar de intercambio, de colaboración, de ecumenismo.

También hacía mención a esta área la Prospectiva 2020 elaborada por el Consejo de Cooperación Bibliotecaria sobre las diez áreas que más van a cambiar en nuestras bibliotecas en los próximos años, en concreto en el área 6 de bibliotecas ágora o bibliotecas como tercer lugar. Es la biblioteca el espacio abierto y vivo que sirve de intercambio en la comunidad, un verdadero motor de cultura y cambio, donde los ciudadanos podrán acudir para satisfacer no sólo necesidades de conocimiento y formación sino también de ocio, de integración y de diversidad cultura compartida y creativa.

Algunas pautas para implementar los cambios en las bibliotecas

La integración de las bibliotecas como ágoras, además de ser lugares de acceso a la información y la cultura en sus múltiples soportes, se llevará a cabo si tenemos en cuenta algunas pautas previas que garantizarán el éxito en esta integración de funcionalidades y espacios de intercambio:

  • análisis de la realidad global en la que se sitúa la biblioteca: tipología de usuarios, necesidades de los que acuden a la biblioteca, conocimiento de la comunidad en la que se inserta la biblioteca.
  • valorar los medios de que se disponen
  • el equipo humano, principal motor de cambio: el personal de las bibliotecas debe formar un buen equipo para conseguir los objetivos que se planteen
  • flexibilidad, sociabilidad y empatía: tanto el personal de la biblioteca como sus espacios han de ser flexibles, se ha de mostrar empatía y sociabilidad para que los usuarios acudan a las bibliotecas para compartir experiencias y enriquecerse
  • búsqueda de alianzas externas: ninguna biblioteca se basta a sí misma, necesita agentes de colaboración y actuar en conjunto con otras bibliotecas y otras entidades que sirvan adecuadamente para conseguir sus fines. La búsqueda de estas alianzas estratégicas será un factor clave para conocer a la comunidad y ofrecer el espacio adecuado para su intercambio.
  • disponer de un plan de difusión adecuado y realista: es algo fundamental para que los usuarios conozcan todo lo que las bibliotecas les pueden ofrecer
  • analizar continuamente servicios, actividades, recursos y resultados: mediante variables que nos permitan conocer la incidencia que tiene la actividad de la biblioteca en la vida de la comunidad en la que se inserta.

Algunos ejemplos de bibliotecas como tercer lugar

Hay un sinfín de ejemplos válidos para demostrar que algo está cambiando en las bibliotecas, en el modo de trabajar a diario y servir a los usuarios no sólo ofreciendo información, formación y ocio sino también espacios de intercambio cultural, cumpliendo la función de tercer lugar. Pondré sólo algunos ejemplos que conozco y que pueden ilustrar todo lo comentado aquí hoy.

Podríamos enumerar muchas más pero sirvan estas bibliotecas como ejemplo de la importancia que tiene la biblioteca en los entornos sociales en los que se sitúa, sirviendo de intercambio cultural, de enriquecimiento social y personal, en definitiva siendo ese tercer lugar donde los ciudadanos acuden para estar como en su segunda casa y disfrutar de ocio, cultura, entretenimiento, formación, estudio y mucho más.

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Bibliotecaria, filóloga, apasionada lectora. Siempre investigando nuevos caminos para hacer de las bibliotecas lugares fundamentales para el desarrollo intergral de los ciudadanos.

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  1. By reyna hernandez landeros

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