Preservar la memoria, construir el futuro

Preservar la memoria, construir futuro

El pasado 9 de julio se cumplieron setenta y cinco años del desastre del Polvorín en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca). Para explicar,brevemente y con exactitud qué ocurrió, transcribo dos fragmentos del libro El Polvorín, 1939-1989. Peñaranda de Bracamonte, cuyas autoras sonFlorencia Corrionero y Mª. Ángeles Sampedro (obra de investigación y catálogo de la exposición organizada por el CDS en 1989, en el 50 Aniversario de la desgracia):

Durante los años de la Guerra Civil (1936-1939) las Fuerzas Militares Aéreas, al mando del general Kindelan, instalan en Peñaranda de Bracamonte cuatro almacenes de explosivos localizados en el muelle de la estación de Ferrocarriles del Oeste de España, en el Convento de San Francisco, en “La Poza” y en la ronda de los Lagares.

(…)

Era domingo, un domingo extraordinariamente caluroso, la mayoría se preparaba para asistir a misa de doce, en el parque cercano a la estación de ferrocarril se reunían los jóvenes, algunos trabajaban… Poco después de las once, un tren de mercancías procedente de Extremadura, con un vagón de pasajeros, llegaba al muelle de la estación. A las once y veinte, una nube negra cubrió el cielo de Peñaranda. El desconcierto era absoluto, la guerra vivida hizo pensar en un bombardeo, pero pronto se supo que el polvorín más próximo a la estación había explosionado. El estruendo se oyó en los pueblos de alrededor y la columna de humo se veía desde la capital, a 39 kilómetros de Peñaranda de Bracamonte.

 Es fácil imaginar cómo este suceso marcó un antes y un después en la vida de los peñarandinos. A las pérdidas irreparables de vidas humanas (se sospecha que fueron más de cien) se suman los miles de heridos y la destrucción de una gran parte de la ciudad: casas particulares, establecimientos, calles… la absoluta desolación. El Polvorín es una herida abierta en la memoria de muchos: porque lo vivieron de primera mano o se lo narraron a lo largo de los años… rehaciendo, una y otra vez, el cálculo de las heridas, del dolor.

El Polvorín

Es por eso que con el deseo de apaciguar ese sentimiento doloroso y dedicar un homenaje a todas las víctimas, el pasado 9 de julio se desarrollaron diversos actos conmemorativos en colaboración con el Ayuntamiento de la ciudad. Se erigió la escultura Espacios para la luz, creada por el artista peñarandino Juan Francisco Pro junto a la Estación de trenes; y se estrenó el documental El Polvorín de Peñaranda de Bracamonte, 1939-2014, coordinado y realizado desde el Centro de Desarrollo Sociocultural (CDS) bajo la batuta de su subdirectora, Florencia Corrionero Salinero.

En él se recuperan los testimonios originales en audio de las personas que lo vivieron; se trata de archivos recopilados durante la investigación de Corrionero y Sampedro. Además, el documental está trufado de fotos, y testimonios grabados en la actualidad, concretamente en junio de 2014. Es ésta la mirada hacia el pasado, hacia la preservación de la memoria y la reflexión. Pero en el documental hay otra mirada, una muy importante que surge del presente y camina al futuro.

Esta mirada se concreta, por un lado, en las declaraciones del artista peñarandino Juan Francisco Pro y de Javier Rodríguez Porras, escritor novel que acaba de publicar su primera novela a través de crowdfunding.

Espacios para la luz es un contenedor de almas, concebido para sosegar la inquietud de una promesa incumplida: en 1939 se decretó la colocación de una placa de mármol con el nombre de todas las víctimas, pero esta intención no llegó a hacerse realidad… hasta hoy. Pro lo cuenta en el video, como lo hace Rodríguez Porras con su novela Cien días después. El Polvorín de Peñaranda.

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Cien días después. El polvorín de Peñaranda

El argumento de la novela (tomado de la plataforma de crowdfunding y desde la que se puede descargar el primer capítulo en PDF) es el siguiente: Sesenta años después de su marcha a Argentina y tras la pérdida de su esposa, el octogenario Salvador Marcos regresa a España, a su Peñaranda de Bracamonte natal, para pasar los últimos años de su dilatada vida junto al menor de sus hijos y su familia. Además de conocer al pequeño Mateo, su nieto, Salvador tiene como último objetivo vital dejar plasmado en un libro sus recuerdos acerca del que fue el momento más trágico de su vida: la explosión del polvorín de Peñaranda en julio del 39. No en vano, aquel hecho le supuso la pérdida de su primer amor, buena parte de sus amigos y sobre todo de su padre.


En el parque de Los Jardines de Peñaranda conocerá a Clemente Ferrer, un soldado republicano en la funesta guerra civil que penó en uno de los batallones de trabajadores encargados de la reconstrucción de Peñaranda. Salvador y Clemente entablarán una bonita amistad sin saber que hay algo que les une. En sus paseos y reuniones casi diarias, recordarán como fueron aquellos difíciles tiempos para ambos: la explosión, el rescate de las víctimas, la reconstrucción, el final de la guerra, el paso de Clemente por distintos campos de prisioneros… y también el importante papel de Manoleque, tío de Salvador, en la vida de éste, la época de racionamiento de alimentos y del estraperlo, el momento de la emigración. Un breve repaso de lo que pudo ser la vida de algunas personas que vivieron aquellos lamentables hechos.

 Cuando Javier Rodríguez Porras lanzó esta campaña junto a Libros.com, el Centro de Desarrollo Sociocultural le apoyó (como lo hicieron su familia, sus amigos, sus vecinos) para que pudiese cumplir su sueño. E incluyó en el documental su mirada literaria.

Además de esta mirada artística de Pro y Rodríguez Porras, en el video se reflejan las reacciones de tres jóvenes peñarandinos al conocer estos hechos. Se trata de jóvenes de dieciséis años que no tenían apenas referencias sobre El Polvorín, tan solo el eco de las palabras desgracia, tragedia, desastre. Para ello, se les mostró el documental inacabado (faltaban sus intervenciones) e, inmediatamente, transmitieron sus primeras impresiones, sus propias palabras: es increíble que aquí haya sucedido esto; es importante que los jóvenes lo sepamos; es muy interesante conocer nuestra historia. Increíble, importante, interesante.

Para finalizar el documento, se muestran fotografías que se deshacen y se rehacen en imágenes contemporáneas de la ciudad; se trata de hilvanar la historia con conocimiento y esperanza.

Documental “El Polvorín de Peñaranda de Bracamonte, 1939-2014”.

Qué importante es preservar la memoria de la comunidad en la que los centros culturales, las bibliotecas, se inscriben. Pero cuán importante es acoger, sosegar, debatir, promover y propiciar conversaciones cargadas de futuro. Con esta intención se hizo el documental, que se ofrece libre en el canal de YouTube del CDS y que estos días (y hasta el 14 de agosto) se expone en el zaguán del Centro. Es por eso, que el documental no se ha cerrado aún, porque más que un producto es una propuesta para compartir, para recopilar más testimonios, más vivencias, más impresiones.

Porque… qué importante es preservar la memoria y construir futuro.  Y decirlo en tres palabras.

Lectores: “El centro vivido, en tres palabras”.

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María Antonia Moreno

Mi blog pretende recoger, analizar y reflexionar sobre proyectos y acciones puestas en marcha desde la biblioteca pública; teniendo como eje y centro de atención el lector. Un lugar de encuentro y conversación para todo aquel que esté interesado en la mediación entre lectores y lecturas; así como en las relaciones de la biblioteca con los ciudadanos. Trabajo en el Centro de Desarrollo Sociocultural, de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca).

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