Elogio de lo esencial en la biblioteca - BiblogTecarios

Elogio de lo esencial en la biblioteca

El pasado 8 de abril El Principito de Antoine Saint-Exupéry cumplía 73 años; obra que fue etiquetada de literatura infantil por mor de desprestigiar al autor (pongan aquí todas las exclamaciones que precisen).  Lo esencial es invisible a los ojos, nos dice el niño extraterrestre, con una suerte de certeza digna de admirar. A tenor del aniversario, uno se pregunta por lo esencial en nuestras Bibliotecas Públicas. Por lo que fue fundamental en el pasado y lo que sigue siendo central en ese futuro inmediato que ya es hoy. En este hoy en el que las Bibliotecas se sumergen, no sin dudas, en el préstamo de contenidos digitales; en las conversaciones en los clubes de lectura en la nube; en la común utilización de las redes sociales para comunicar, compartir, difundir… no solamente las actividades que se realizan, sino también (aunque no lo pretendamos) la visión de los profesionales sobre la Biblioteca, sobre nuestra comunidad de usuarios. Ah, lo esencial no es visible a los ojos, pero deja rastros susceptibles de detectarse si nos hacemos el propósito de leer qué pasa en nuestras Bibliotecas. Ojalá pudiésemos detectar las huellas de nuestros usuarios en el espacio físico de la Biblioteca; ojalá existiera un aparato similar a los que se utilizan en las novelas, esos que detectan cualquier indicio en la habitación que limpió obsesivamente el asesino (si existe, compartan el hallazgo, hagan el favor). Ojalá. Pero en realidad, no nos hace falta. Miremos. Leamos. Contemos.

Recuerdo aquella época en la que realizaba formación de usuarios con los jóvenes de los centros educativos en la Sala de adultos de la Biblioteca Municipal de Peñaranda de Bracamonte, que se ubica y gestiona en el Centro de Desarrollo Sociocultural de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.  Durante cinco sesiones desarrolladas en otros tantos días, los alumnos de Educación Secundaria y Bachillerato, visitaban las instalaciones, aprendían a hacer consultas en el OPAC y a hacer pesquisas con criterio en aquellos buscadores míticos, precursores del hoy omnipresente Google (¿se acuerdan? Yahoo, Terra, Altavista… Qué tiempos). Una de las sesiones se dedicaba al manejo de las obras de consulta en papel. Siempre que estábamos en el rincón de los diccionarios y enciclopedias generalistas, llegaba un lector que necesitaba el tomo exacto en el que los chicos debían encontrar cómo se llamaban los monolitos de la isla de Pascua (les preparábamos una gymkana por equipos, para hacer un poco más divertida la sesión).  Ese espacio era uno de los más utilizados en la Biblioteca. ¡Cuántas veces se prestaba un diccionario o una enciclopedia durante el fin de semana! Eran préstamos especiales para que el estudiante terminase el trabajo pendiente con tranquilidad (lo de dejarlo para el último día es casi lo único que no cambia. Un clásico). Pues bien, ese espacio que antaño fue fundamental para los lectores, ha dejado de serlo. Si pudiésemos escanear los pasos que dan los usuarios en la Sala de adultos, comprobaríamos que sus trayectos obvian esa sección que antaño era esencial. Las enciclopedias y los diccionarios en línea, la información en la red, han desbancado su uso. ¿Qué hacer? ¿Seguir con la inercia y mantener las obras en papel o apostar por una renovación radical del espacio?

Inauguración de Los Fundamentales de Félix Orgaz Botejara

En la Biblioteca de Peñaranda se ha reconvertido ese rincón en una sección que se denomina Los Fundamentales y que se enmarca en Nubeteca, el nuevo concepto de Biblioteca impulsado desde la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y la Diputación de Badajoz. Esta sección aboga por ceder todo el protagonismo al lector, prestándole el rincón durante unas semanas, durante las que mostrará sus lecturas esenciales, las que son importantes en su vida. El diseño desembarazó al espacio de las estanterías de madera, pintando las paredes de un tono antracita que destaca del resto de la Sala, instalando una pantalla para proyectar videos e imágenes, y conservando algunas obras en papel que son ahora estantes sobre los que lectores exponen sus obras fundamentales.

La propuesta es sencilla, laboriosa y tremendamente gratificante para los lectores y la Biblioteca, constituyendo un proceso en el que la Biblioteca se reserva el papel de mediadora y propiciadora de talentos y el lector es quien recomienda, enseña y comparte las obras que constituyen la biblioteca de su vida.  Los puntos clave de este proceso se resumen en:

  • Propuesta al lector.
  • Selección de las obras a mostrar por parte del lector (lo ideal son no más de quince).
  • Las obras, además de estar físicamente, se representan mediante objetos creados, atesorados, buscados por el lector. Se trata de una exposición bibliográfica y artística.
  • La Biblioteca asesora al lector y le acompaña en el proceso de elegir obras, objetos y la distribución de estos en el espacio. Así mismo, elabora la cartelería..
  • La inauguración del rincón se hace en estrecha colaboración con el lector, y ésta es reflejo de lo que se muestra en el rincón.
  • Dinamización de Los Fundamentales: a través de visitas explicativas por parte del lector y/o de la Biblioteca.
  • La Biblioteca difunde y dinamiza, a través de las redes sociales, el espacio de Los Fundamentales.
  • Las obras expuestas en el espacio físico de Los Fundamentales se replican en Pinterest.
  • Los Fundamentales de los lectores se publican en un documento en Calaméo, en el que se incorporan fotografías, textos, y videos de todo el proceso (desde las conversaciones previas al montaje del rincón, pasando por la inauguración y las visitas dinamizadas).

Hace unos meses que se puso en marcha Los Fundamentales en la Biblioteca de Peñaranda, y se ha constatado la fuerte y enriquecedora conexión que propicia entre el espacio físico y el espacio en la nube. Los lectores, tanto los que exponen sus obras como los que acuden a interesarse por los gustos literarios, musicales, cinéfilos… de sus vecinos, son los protagonistas. Es un rincón conquistado por los lectores. Y éstos, siguen siendo esenciales y (con permiso de Saint-Exupéry) visibles en los diferentes espacios de la Biblioteca.

Más información:

Moreno Mulas, María Antonia. Los Fundamentales. Las bibliotecas de las vidas de los lectores. Mi biblioteca: La revista del mundo bibliotecario, ISSN 1699-3411, Nº. 44, 2016, págs. 30-34

Fotografía: Hernández Sánchez, Joaquín. Coordinador Programación Cultural. Diseño y Administración Comunicación Digital. Centro de Desarrollo Sociocultural. Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

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María Antonia Moreno

Mi blog pretende recoger, analizar y reflexionar sobre proyectos y acciones puestas en marcha desde la biblioteca pública; teniendo como eje y centro de atención el lector. Un lugar de encuentro y conversación para todo aquel que esté interesado en la mediación entre lectores y lecturas; así como en las relaciones de la biblioteca con los ciudadanos. Trabajo en el Centro de Desarrollo Sociocultural, de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca).

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