Bibliotecas y Centros culturales: nuevas relaciones lectores autores

Bibliotecas y Centros Culturales: nuevas relaciones con lectores y autores, I

Hace unos días la quedada tuitera con @_LauraGallego en torno a #Lauraresponde fue Trending Topic Mundial: la relación entre los autores y sus lectores a través de las redes sociales vive un geométrico ascenso. Combinando el marketing con el fenómeno fan, no podemos dudar del acercamiento sincero entre unos y otros; un vínculo que se revela provechoso y natural. Comentar la actualidad literaria, cultural, incluso política; adelantar primicias tales como la escritura de una nueva obra, su portada y su título; comunicar dónde están, qué hacen y qué ven. Nunca antes un lector recibió tantas atenciones inmediatas a una mención (aunque sean RTs, faveos, me gustan, emoticonos sonrisas). Nunca antes el escritor tuvo miles, cientos de miles de seguidores potencialmente activos (lectores, o no)… casi como una tuitstar tomando prestado el concepto a Begoña Oro o @granduquesa. En este paisaje aparentemente idílico (ya que no hemos hecho la nómina de los malintencionados, maledicentes, troles, y demás familia), ¿queda algún papel para la biblioteca pública? Aparentemente, la biblioteca no tuitea nada (por seguir con el término) en esta relación bidireccional. Y sin embargo, la biblioteca pública puede aportar mucha riqueza a estas conversaciones en las redes sociales: centrándolas, tratando de minimizar lo que se sale del margen, lo que no toca (obviamente, sin olvidar la gestión de la conversación y la cortesía).

Los encuentros con los autores son muy esperados: suelen producir mucha satisfacción a los lectores. Todos hemos disfrutado organizando un encuentro entre un autor de literatura infantil y los niños que durante semanas han participado en una dinamización propuesta por la biblioteca, y realizada mientras leían la obra. Cuando llega el día de verse las caras con el autor, los niños preguntan con expectación si gana mucho dinero o resulta que se hizo escritor porque no pudo ser domador de leones. De igual manera se aguarda un encuentro con autor para jóvenes y adultos, sobre todo si en la lectura o en la labor de mediación de la Biblioteca (en un club, en un proyecto de animación a la lectura), se ha producido la magia. Los encuentros con autor, desde los más clásicos a los más casual (imaginémonos aquí un autor parapetado tras una mesa frente a un patio de butacas y a un lector en trayecto, por ejemplo en el metro, tuiteando desde una tableta), han de prepararse hasta el mínimo detalle, y esos detalles pasan por el proyecto que la biblioteca habrá puesto en marcha antes, durante y después de darse la conversación entre autores y lectores.  Ésa es una de las principales diferencias; ha de trabajarse en el proceso de la lectura a través de un club de lectura o de un proyecto específico de animación a la lectura. Por mucho que nuestros usuarios admiren a un autor concreto, no buscamos el fenómeno fan, sino el fenómeno de seducir con la lectura de una obra.

Un autor con muchos lectores y muchos seguidores en las redes sociales consigue una gran audiencia y millares de menciones en una hora, en una hora y media. Pero de nuevo, en la biblioteca, no ha de importarnos la cantidad; sino la riqueza, la conexión, la emoción. Ser capaces de intervenir y generar momentos especiales para los lectores y para el autor.

Reorientar estos encuentros y combinar las citas presenciales con las quedadas tuiteras, feisbukeras, blogueras o en cualquier otra red social que ya existe o existirá… proporcionará a las bibliotecas públicas nuevas formas de relación con los lectores y con los autores… pero…  ¿un ejemplo de qué puede aportar la biblioteca en un encuentro virtual?

La biblioteca puede ofrecer su espacio físico a modo de campus party, sin complejos, para que los lectores conversen juntos y con el autor a través de la red social elegida. No todos podrán estar, algunos de ellos seguirán la quedada desde sus casas, pero eso añade interés a una cita que ha de producirse en la más estricta intimidad, si se puede, con refrescos y ganchitos. Es un momento tremendamente cómplice entre la biblioteca y los usuarios que participan, que se sienten elegidos, únicos, especiales (están en la biblioteca cuando está cerrada para todos los demás).  Casi, casi, como la clienta de esta cadena de hoteles que reseña Lupita Robles León en La gestión de las emociones para enamorar a tus clientes, un turismo experiencial (espero que sin la decepción posterior ;)).

Esta quedada puede aderezarse o, si se quiere, completarse con más elementos; como una despedida sorpresa desde Skype, la B.S.O. de la novela mientras se espera a que el router del autor deje de dar problemas, un gran reloj digital que marque los segundos que faltan para comenzar… o un cumpleaños que no pasa inadvertido.

Quedada tuitera en la BibliotecaOs dejo aquí la primera y segunda quedadas tuiteras con Lorenzo Silva @VilaSilva en torno a su obra Niños feroces, dentro de la 5ª. fase de Territorio Ebook, lecturas sin fin, de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. En este proyecto se trabajó con lectores de entre 19 a 40 años de la Biblioteca Municipal de Peñaranda en el Centro de Desarrollo Sociocultural, y en las  conclusiones se ha recopilado el recorrido sobre algunos tipos de encuentros con autor, experimentados en todas las fases.

Este tipo de quedadas son relativamente fáciles de organizar, no es privativo de un proyecto de investigación ambicioso o complejo como lo fue (y lo es Territorio Ebook). La biblioteca pública, el centro cultural han de atreverse a ser generadores de momentos especiales: perseguir la sorpresa en los detalles, buscar otras maneras de relacionarse con los lectores y con los escritores, mediáticos o no… y para ello, las redes sociales son una buena herramienta, aunque no la única.

Esta entrada lleva la coletilla, I. En la próxima, me propongo escribir sobre más momentos especiales.

Gracias.

 

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María Antonia Moreno

Mi blog pretende recoger, analizar y reflexionar sobre proyectos y acciones puestas en marcha desde la biblioteca pública; teniendo como eje y centro de atención el lector. Un lugar de encuentro y conversación para todo aquel que esté interesado en la mediación entre lectores y lecturas; así como en las relaciones de la biblioteca con los ciudadanos. Trabajo en el Centro de Desarrollo Sociocultural, de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca).

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