Por qué prefiero el libro en papel - BiblogTecarios

Por qué prefiero el libro en papel

LecturaEl libro, nuestro querido libro, lleva siglos perfeccionándose. Desde los prácticos huesos y conchas para tomar apuntes, hasta el manejable libro de bolsillo de 700 páginas que abulta nuestros pantalones hoy en día. Todo ello pasando por el emporio del papiro egipcio, los suaves códices en pergamino de la edad media o la gran etapa del reciclaje de trapos que todavía añoramos. Nadie creía que pudiera lograr mayor perfección en su manufactura, en su forma, en su tacto. Su olor evoca millones de aventuras y su tipografía nos sumerge en vidas ajenas. Y, sin embargo, hace años que, a sus espaldas, se viene fraguando una conspiración para desbancarlo, cambiarlo, metamorfosearlo. Esto se traduce en un instrumento llamado lector de libros electrónicos (libro electrónico de ahora en adelante). Unos dirán que es la evolución lógica, acorde con los tiempos. Que no tiene nada de malo. El problema es que su aparición parece dictar la sentencia de muerte de nuestro amado libro en papel. Parte de los argumentos que esgrimen sus defensores están muy bien: nos hace la vida más fácil, se amortiza muy pronto, no pesa… Igualmente, los que somos unos enamorados del soporte por antonomasia (desde que los árabes lo introdujeron en la Península Ibérica, claro) nos empecinamos en lo mismo: su textura y olor son irremplazables, una casa sin libros es como un jardín sin flores, las letras en papel son más bonitas… Creo por tanto que ha llegado el momento de analizar algunas posturas (no todas), a favor y en contra de una u otra opción, desde un enfoque claro y totalmente imparcial:

  • Los libros electrónicos te permiten llevar contigo cientos de libros, sin añadir excesivo peso adicional a tu bolso o mochila. Y digo yo: ¿para qué? – Para leer según nos vaya apeteciendo dependiendo del momento (me diréis vosotros). O sea, para carretar a todos lados la torre de rigor de libros a medio leer que hasta ahora teníais en vuestras mesillas, ¿verdad? Verdad.
  • El olor del papel. Los que somos defensores del libro de toda la vida nos parapetamos en esta idea. Y no sólo porque se trate de un aroma agradable, sino porque es también la mejor manera de calcular la edad de un libro. En parte porque los materiales han ido variando ligeramente a lo largo de los años, y por otro lado porque con el tiempo los ácaros, el polvo y la humedad les aportan eso que valoran tanto los amantes de las bebidas añejas, un toque de distinción. Tal vez los señores diseñadores de libros electrónicos sólo tendrían que añadirles esencia de papel para contentarnos a nosotros, los sibaritas.
  • Los libros electrónicos no ocupan espacio. Pero es que el libro en papel te hace compañía y decora la casa. ¿Cómo ibas sino a rellenar las pareces de tu pasillo de diez metros si no fuera por las docenas de estanterías modulares que lo bordean? ¿Cuánto ibas a tardar en limpiar tu casa si no fuera por esos adorables volúmenes? ¿Media hora? Los libros en papel completan tu casa y tu tiempo libre. Como los buenos amigos.
  • El tacto del papel. Tocar un libro es una experiencia maravillosa. Pero de repente, un día, sale a flote tu conciencia ecológica, y te preguntas cuántos árboles tuvieron que matar para que se pudieran imprimir todas las tiradas de Harry Potter. Y te deprimes. Eso sin contar la gran contaminación que parece que se produce al manufacturar el papel reciclado. Y te deprimes más. Por suerte enseguida recuerdas todos los amiguitos que atrae la celulosa: polvo, hongos e insectos. Qué triste sería de nuestra vida sin el pececillo de plata paseándose entre las páginas de Faulkner.
  • Los libros electrónicos se pueden adquirir en cualquier momento, sin salir de casa. ¿Pero no se supone que con la vida moderna y alienante que llevamos es mejor airearse y ver mundo? Ahora se puede pedir hasta la compra por internet, así que nunca está de más tener una excusa para pisar la calle. No sólo harás ejercicio cuando tengas que desplazarte a la última librería que resista en pie en tu ciudad en el barrio más alejado, sino que además harás pesas al cargar con ese bestseller histórico (parte uno) de 900 páginas y tapa dura que anuncian en todas partes.
  • La compra online de ebooks se está generalizando (por fin) en España. Librerías y editoriales se están organizando para ofrecer este servicio tan ansiado por todos nosotros. Hasta las bibliotecas públicas han puesto en marcha unos catálogos especiales para su préstamo. No te engañes. Estás limitando tus posibilidades de hacer nuevos amigos. El librero, esa especie en peligro de extinción, necesita tu compañía, que le des palique. Él te puede asesorar sobre lo que necesitas con sólo mirarte a los ojos. No lo dejes por una fría web que finge que le interesas. Él nunca lo haría.
  • Los libros electrónicos son más baratos que sus equivalentes en papel. Pues sí, aún a pesar de las leyes españolas, los impuestos, las entidades de gestión de derechos de autor, etc. las novedades literarias son más baratas en su formato digital. Sin embargo, si hablamos de libros de temporadas pasadas, nada mejor que sumergirse en esos antros de perdición para los bibliófilos que son las librerías de viejo. Desarrollarás una habilidad sobrehumana para saber distinguir aquello que más te interesa. No habrá mayor placer para ti que localizar entre el montón de libros a 3 euros el volumen que te faltaba de aquella trilogía que publicó en 1992 aquel escritor serbocroata semidesconocido.
  • Leer en la oscuridad. Los últimos modelos de ebooks tienen una tecnología que permite que los puedas leer sin necesidad de encender la luz. Puede que para tu factura sea un aspecto beneficioso, pero no tanto para tus ojos. Recuerda lo que decía la abuela: enciende la luz cuando oscurezca o te quedarás ciego. Eso sí, lo de que brillen en la oscuridad puede ser un punto a favor de cara a las campañas de fomento de la lectura porque ¿qué niño se resiste al inigualable encanto de algo que brilla en la oscuridad?

Finalmente me gustaría remitiros al vídeo que publicó hace unos meses Javier Leiva en su canal en el que comentaba brevemente las virtudes del libro electrónico, de manera concisa y acertada. He de admitir que, aún siendo una fetichista del papel, creo que el libro electrónico es un gran invento de nuestro tiempo y que posiblemente se acabe imponiendo como la opción más generalizada. Y sin embargo, siguiendo con la vena romántica, ¿quién es el valiente que en el futuro se atreverá a darse un relajante baño de burbujas mientras lee poesía en su lector de libros electrónicos?

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María Benitez

Bibliotecaria, documentalista y community manager en formación constante. Me apasiona navegar por la red en busca de noticias y nuevos datos acerca del mundo del libro, la edición, las bibliotecas y las redes sociales. A través de este pequeño espacio trato de transmitir mis inquietudes y descubrimientos. Siempre a la caza de aquello que me resulta más llamativo, más curioso y poco conocido.

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Comments

  1. By Félix

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    • By María Benitez

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