Afrontar unas oposiciones: mi experiencia

Afrontar unas oposiciones: mi experiencia

En mis tiempos de estudiante los profesores afirmaban con tesón que hasta el panadero de la esquina precisaba un documentalista en su vida. Sin embargo, la triste realidad es que la oferta de empleo se antoja escasa y las condiciones de trabajo en la empresa privada decepcionantes. De hecho, han conseguido descender nuestra categoría laboral a simples ratones de biblioteca sin la mínima posibilidad de evolución a ratas. Si a todo esto le sumamos la desesperanza debido a un posible futuro como eternos becarios (y además sin cotizar), tarde o temprano, archiveros, bibliotecarios y documentalistas perdemos la paciencia y acabamos por plantearnos el preparar oposiciones a la Administración Pública.

 Una oposición es como una carrera de fondo, a la que muchos se apuntan, de la que unos cuantos se retiran incluso antes de comenzar, y en la que pocos, muy pocos, llegan al final (y mucho menos a meta). Cuando comencé a entrenarme, hace casi dos años, no era consciente de los peligros a los que tendría que enfrentarme. Entendía cómo funcionan los intrincados procesos selectivos, conocía las diversas escalas y suponía que habría diferencias entre las pruebas a ayuntamientos, comunidades autónomas y universidades. A pesar de ello, me resultaba del todo desconocida la cantidad de conocimientos que habría que absorber, memorizar y procesar por primera vez, así como refrescar los que se suponían aprendidos tanto tiempo atrás.

Algunos opositores asisten a academias, otros tantos estudian en casa compaginando como pueden los trabajos mal pagados o aprovechando el obligatorio parón laboral. Mi caso fue el segundo y me ha ayudado a desarrollar determinadas habilidades de supervivencia. Aquí os ofrezco algunas de las lecciones que he aprendido.

¿Por dónde empezar? La convocatoria

El primer paso consistirá en mantenerse al tanto de las convocatorias de procesos selectivos a Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y Universidades. Existe gran cantidad de boletines oficiales con los que pasar las tardes lluviosas rebuscando entre sus páginas las ansiadas resoluciones. A falta de tiempo, ganas o paciencia, contamos con diversos servicios de alertas que nos harán la vida mucho más fácil. Entre las opciones que he probado se encuentran:

  • Buscaoposiciones. Permite suscribirse a alertas sobre el tipo de convocatorias que nos interesen.
  •  Canal oposiciones. Menos concurrido que el anterior, su sistema de alertas al correo es bastante bueno debido a sus posibilidades de acotación.
  • Recbib-Recursos bibliotecarios. Página especializada en el mundo de la Biblioteconomía y la Documentación. Su boletín diario de novedades incluye, entre las noticias y ofertas de empleo, diversas convocatorias selectivas.

Localizada la convocatoria a la que pretendemos concurrir, leeremos atentamente las bases. Pondremos especial atención a los requisitos que debemos cumplir y al desarrollo del proceso selectivo. Por lo general, en el caso de las escalas de auxiliares y ayudantes, la primera prueba consistirá en un test de preguntas alternativas y la segunda en un supuesto práctico. En ocasiones se suma a las anteriores una prueba previa de verificación de conocimientos del idioma cooficial de la Comunidad Autónoma en la que nos encontremos. En las oposiciones a facultativos se prefieren pruebas consistentes en el desarrollo de temas por escrito o incluso en la presentación oral.

Dependiendo de una u otra opción, desarrollaremos nuestra propia estrategia de combate.

¿Por dónde continuar? El temario

A partir de este momento nuestro mayor aliado será el temario, dividido en parte general (legislación) y específica (temas de archivos, bibliotecas, historia del libro, etc. y legislación específica). Aquí nos encontraremos con dos problemas: por una parte la mayor o menor cantidad de temas; por otra, la delimitación de dichos temas. Porque el temario consta fundamentalmente de epígrafes generales, mero guión a partir del cual desarrollaremos nuestros estudios. Esto abre la puerta a una investigación ilimitada, dependiendo de nuestros recursos personales, imposible de sostener cuando se trabaja al mismo tiempo.

Este es el momento en el que me doy ánimos pensando que los que estudiamos 3 ó 5 años de carrera tenemos ventaja, aunque no toda la que debiéramos. Porque aunque nos ahorremos el tiempo de aprender los conceptos elementales, en los casos de los test hay demasiadas cuestiones específicas. Pero esto lo comentaré a su debido tiempo.

Desarrollar el temario. Algunas ayudas

Partir de cero es imposible. Precisamos textos que nos guíen y estructuren el proceso de estudio. Mi consejo es alternar varias opciones que no debieran ser excluyentes entre sí sino complementarias:

  • Temarios de oposiciones. Editados generalmente por academias o universidades. Su principal problema, casi desde que salen de la imprenta, es la falta de actualización. Son obras de extensión considerable que contienen gran cantidad de datos específicos. Resulta imposible, en los tiempos de cambio inmediato que vivimos, mantener dichas obras “a la última” constantemente.
  • Manuales clásicos y monografías en colaboración (léase textos tipo “Manual de bibliotecas”, de Carrión Gútiez, o “La biblioteca universitaria”, editado por Luisa Orera). En principio no destinados específicamente a la preparación de oposiciones sino a servir de textos de apoyo a los estudios de Biblioteconomía y Documentación. Representan otra ayuda útil y fiable avalada por el prestigio de autores y editores. Con ellos refrescaremos conceptos básicos ya olvidados.
  • Textos profesionales. Siempre es recomendable estudiar de la fuente original los temas relacionados con la CDU o el IBERMARC. ¿Y dónde sino es en las Reglas de Catalogación encontraremos la respuesta a qué es un folleto? (pregunta muy popular en los test a auxiliares de bibliotecas).
  • Artículos. Al igual que los textos clásicos, los artículos profesionales procedentes de las revistas especializadas, aportan una cierta confianza. Además, nos mantendrán al día de las últimas investigaciones.
  • Apuntes. No creo en la quema de apuntes en la noche de San Juan. Como prueba, a mi lado, montañas de estos medianamente clasificados, fruto de 5 años de carrera. Sirven para repasar conceptos clave en los que no siempre profundizan manuales y temarios pero que mis profesores han considerado, sabiamente, necesario conocer.

 ¿De qué más sitios recopilarermos la información?

Aunque las anteriores son fuentes básicas para la preparación de una oposición, a menudo será preciso contrastar, actualizar y ampliar la información que nos proporcionan. Deberemos hacer gala de nuestras mejores habilidades documentales para solventar dudas e incoherencias. Esto abarcará una serie de aspectos:

  • Legislación. La parte más odiada por muchos opositores la considero al mismo tiempo la menos inexacta. Por ejemplo: si el tema 4 se titula “Ley del Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas”, no habrá que estudiar más allá que la susodicha ley (pero si se titula “La biblioteca digital” ya podemos investigar hasta debajo de las piedras porque no bastará con su definición). La dificultad se fundamenta en que no bastará únicamente con releer resúmenes que expliquen en qué consisten los artículos principales. En los test se pregunta por artículos concretos, demandando así nuestra capacidad para memorizar. Podemos contar con servicios como Noticias Jurídicas, a priori bastante fiable, que contiene los textos vigentes de la mayoría de la legislación nacional.
  • Regulación específica. Cada administración posee sus propios estatutos y cada biblioteca su propio reglamento. Esto es lo que diferencia una biblioteca de otra y no suele incluirse en los temarios y manuales. A todo ello se le suman las cartas de derechos y deberes de los usuarios, los reglamentos de préstamo y préstamos interbibliotecario, etc., información que debería estar a nuestro alcance en la página web de la institución. “Sólo” tendremos que rastrear y memorizar todo documento institucional que haga referencia a la biblioteca y/o archivo de nuestro interés.
  • Regulación especializada. Cada tipo de biblioteca se caracterizará por un ecosistema de normas y reglamentos que la rodean. Así, deberemos conocer los diversos manifiestos para bibliotecas públicas, o las recomendaciones de REBIUN para las bibliotecas universitarias.
  • Parte específica del temario. Además de las ayudas comentadas en el apartado anterior, la red de redes nos ofrece un amplio abanico de posibilidades:
    • Repositorios  y recolectores en acceso abierto. Para la búsqueda de artículos profesionales o inéditos, materiales docentes o ponencias. Destacan E-lis, específico de nuestras disciplinas, Hispana, general pero con gran cantidad de trabajos referenciados, y Dialnet, que cada vez incluye más artículos en acceso abierto.
    • Revistas electrónicas. Antes debíamos limitarnos a consultar in situ las publicaciones periódicas en papel y hacer fotocopias. Hoy, cada vez es mayor el número de ellas a las que se accede desde Internet y en acceso abierto.
    • Portales y páginas especializados. A mi modo de ver, Bibliopos e Inqnable son los portales más completos (creo que los únicos dedicados específicamente a las oposiciones a bibliotecas y archivos). A parte de otras funcionalidades relacionadas con los exámenes que comentaré a su debido tiempo, ofrecen una selección de recursos disponibles en internet que organizan por categorías. Por otra parte la página “Temario para cuerpo de ayudantes de bibliotecas” ofrece un amplio catálogo de textos a modo de resumen de diversos aspectos que pueden abordar los temas de oposiciones.
    • Glosarios y siglarios. Asociaciones de bibliotecas, redes y consorcios suelen conocerse por sus siglas. Por increíble que nos lo parezca, nunca conoceremos suficientes. La revisión de glosarios y siglarios especializados, como el de RDIB, ampliará nuestro repertorio y nos vacunará ante posibles sorpresas en los test.

Herramientas de internet y 2.0

¿Qué mejor forma de estudiar los aspectos tecnológicos del temario que ayudarnos de esas mismas tecnologías tan nuevas e innovadoras? Internet nos ofrece muchas ayudas que no se limitan a la www.

  • Foros, blogs, grupos y listas de distribución. Nos mantendrán al tanto de las últimas novedades de la profesión.
    • Buscaoposiciones mantiene un foro en el que se comentan las incidencias de los procesos selectivos. Desgraciadamente demasiado a menudo gran cantidad de los mensajes corresponden a publicidad de academias, venta de temarios o quejas subidas de tono sobre lo difíciles que fueron algunos procesos de selección.
    • Universo Abierto es el blog de la facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca. Constantemente enlaza con interesantes recursos en abierto, como los que hace un tiempo publicó como ayuda a los opositores.
    • Bibliopos cuenta con un grupo en Google bastante animado, en el que las dudas sobre cuestiones teóricas y prácticas son resueltas muy rápidamente. También intercambian exámenes y direcciones útiles para los opositores.
    • IWETEL destaca como la lista de distribución sobre temas de biblioteconomía y documentación por excelencia en habla hispana. En ella se publican noticias y comentarios de máxima actualidad.
  • Gestores de referencias bibliográficas. Necesarios para ordenar nuestra perqueña gran acumulación de artículos, en mi caso infinita. Podemos instalar un programa como Refbase en nuestro ordenador personal, o Zotero como extensión de Firefox.
  • Marcadores sociales. Su objetivo consiste en guardar, clasificar y tener siempre disponible (en cualquier ordenador con conexión a internet) nuestros marcadores. Mi opción, sin la cual no podría trabajar ni estudiar, es Delicious. Simple y sencillo, no parece tener límite a la hora de almacenar y categorizar nuestros favoritos de internet.

El examen, nuestra meta

Para que nuestro trabajo dé sus frutos, hemos de ser conscientes desde el principio del tipo de prueba a la que nos enfrentaremos. Dependiendo de la que se trate, optaremos por diversas estrategias.

  • Examen práctico.
    • Auxiliares. A veces tipo test, otras de respuestas cortas. Se centra en el trabajo en mostrador, el proceso físico de los documentos, peticiones de información de los usuarios, etc. Para su preparación es recomendable localizar manuales de procedimientos de bibliotecas o FAQs que nos orienten sobre actuaciones en determinadas circunstancias (si se corta la luz, si un usuario no encuentra un libro…).
    • Ayudantes. En ocasiones en formato test, normalmente facilitan toda la documentación precisa para catalogar una serie de obras. Se centran fundamentalmente en la catalogación en formato MARC a un nivel alto y nos permitirán consultar las Reglas de Catalogación, la CDU o el formato MARC.
  • Prueba escrita. Característica de las oposiciones a facultativos, consiste en preguntas más o menos extensas. Necesitaremos haber estructurado muy bien los temas estudiados, haber confeccionado esquemas eficaces que nos permitan desarrollar cualquier aspecto que nos pregunten.

Mi experiencia no va mucho más allá de los test y del examen práctico. Sin embargo, esta experiencia mía me dice que, a parte del estudio constante, el secreto consiste en conseguir y hacer muchos exámenes. Con ello adquiriremos costumbre, que minimizará los nervios, y una cierta velocidad. Aprenderemos a leer bien las preguntas (es frecuente ignorar el “no” de las preguntas tipo “¿Cuál de estas opciones NO es la correcta?”) y consideraremos algunas áreas del estudio que no se nos había ocurrido estudiar (no siempre se mencionan en el temario los FRBR, pero a veces aparecen como pregunta). Finalmente nos servirá de estudio complementario, pues repasamos conceptos y aprendemos algunos otros a base de repetición en diferentes pruebas. De hecho, existen unas cuantas preguntas estrella que se repiten insistentemente, como ¿qué es el “foxing”? o ¿a cuántos lux debe estar es depósito?

Si en nuestro caso no nos planteamos presentarnos más que a las oposiciones de nuestro entorno más cercano, se recomienda acceder a pruebas pasadas desde los siguientes recursos:

  • Bibliopos – Test de oposiciones. Extensa recopilación de exámenes de todos los ámbitos de nuestro territorio y de actualización constante. Incluyen las respuestas y a menudo la correspondiente prueba práctica de la convocatoria.
  • Inqnable. También alberga gran cantidad de test pero con una importante diferencia: se ha establecido el acceso por suscripción, puesto que se trata de pruebas gracias a las cuales nos podremos autoevaluar. Añaden además explicaciones de las preguntas falladas.
  • Instituto Andaluz de Administración Pública. He rebuscado a lo largo de la web y este es el único caso que he localizado de una institución pública que, abiertamente, ponga a disposición del público sus pruebas de opción.

¿Academia sí o academia no? Y conclusión

Algunas personas se consideran incapaces de hacer frente a tantas horas de estudio sin alguien que los guíe, por eso prefieren asistir a clases en academias. Otros tantos nos creemos autosuficientes y empujamos nuestra voluntad a trompicones. No creo que ninguna de las dos opciones sea especialmente mejor. En ambos casos puede dar buenos resultados. Creo que en las academias enseñan a enfrentarse a los exámenes de una manera eficaz, así como a estudiar de forma ordenada, estructurada y planificada. Pero también pienso que los años de carrera que hemos vivido algunos debieran ser suficientes como para haber desarrollado en nosotros una metodología de búsqueda de información y de estudio que nos ponga en el buen camino.

Al final lo único que queda es la constancia y la voluntad. El acto de estudiar depende totalmente de nosotros (en las academias creo que todavía no dan latigazos para que se aprendan el temario) y no debemos desanimarnos si no conseguimos los resultados esperados inmediatamente. Los conocimientos que vayamos adquiriendo quedarán ahí para futuras oportunidades. Después de todo, en una oposición juegan muchas variables, entre las que se encuentran fundamentalmente las preguntas y nosotros. Podemos tener suerte o no. Podemos estar inspirados ese día o no. Pueden incluirse demasiadas preguntas dirigidas a los trabajadores interinos, o demasiadas sobre aspectos técnicos que pensábamos estudiar para el siguiente examen si aprobábamos el primero (como el MARC). Pueden pasar tantas cosas que vale la pena seguir intentándolo si nos lo hemos planteado en serio. Y si no, siempre nos queda el consuelo de que lo hemos intentado, que mañana será otro día y que nadie es perfecto.

 

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María Benitez

Bibliotecaria, documentalista y community manager en formación constante. Me apasiona navegar por la red en busca de noticias y nuevos datos acerca del mundo del libro, la edición, las bibliotecas y las redes sociales. A través de este pequeño espacio trato de transmitir mis inquietudes y descubrimientos. Siempre a la caza de aquello que me resulta más llamativo, más curioso y poco conocido.

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