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La librería como referente cultural

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Hoy se celebra el Día de las Librerías que organiza CEGAL (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros). Esta cita anual nos recuerda la importancia de estos espacios de encuentro con el libro y la lectura y el papel que las librerías juegan como referentes culturales modernos y activos.

Porque una librería propiamente dicha no es un establecimiento comercial cualquiera, es ante todo un escaparte de la cultura. Desde esta perspectiva las librerías no se conforman con ser meramente tiendas en las que se venden libros. Muchas librerías quieren ir más allá y apuestan por jugar un papel importante en el desarrollo del hábito lector de los ciudadanos y en la vida cultural de la comunidad a la que prestan servicio.

¿Por qué su labor va más allá de la mera transacción comercial?

Porque el cliente de la librería obtiene de este establecimiento beneficios añadidos además de la estricta compra, ya que la librería le permite:

  • Buscar una lectura adecuada a sus gustos e intereses.
  • Solicitar información sobre una obra, sobre los títulos disponibles en relación con un tema, etc.
  • Estar informado de las novedades editoriales.
  • Adquirir los materiales elegidos.
  • Participar en las actividades que organiza.

En el empeño de conseguir que la librería sea realmente un agente dinamizador cultural de la comunidad muchas de ellas buscan como primer paso integrarse plenamente en la dinámica cultural de la ciudad. Esta es, sin duda, la mejor manera de hacer que toda la comunidad llegue a sentir la librería como un instrumento eficaz y necesario.

¿Qué consigue la librería con este planteamiento?

  • Que el cliente se sienta protagonista y no un mero comprador. Su papel será más activo y participativo.
  • Que él librero o librera ejerza una mayor influencia como profesional capacitado para orientar, sugerir, invitar y despertar interés en los lectores.
  • Estas metas revertirán también, a medio y largo plazo, en los logros estrictamente comerciales, sin duda.

Esta orientación es, por tanto, una vía de superación del estrecho marco de la librería como espacio meramente comercial y ajeno a la vida cultural de la ciudad y a la experiencia lectora de los individuos de la comunidad a la que pretende atender.

¿Qué son los sellos de calidad?

Los sellos de calidad en este sector son iniciativas de organismos oficiales y gremiales que van orientadas precisamente a destacar ese papel de la librería como referente cultural para la sociedad y a potenciar y reconocer la atención y servicios de calidad en las librerías.

Es el caso del Sello de Calidad de Librerías promovido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la Asociación de Cámaras del Libro de España, en colaboración con CEGAL (Confederación española de gremios y asociaciones de libreros).

¿Qué pretenden con este reconocimiento sus promotores?

  • Consolidar las librerías como espacios de encuentro, reflexión y discusión en las comunidades en las que se ubican, mediante su conversión en espacios culturales y sociales.
  • Fomentar la diversidad del patrimonio bibliográfico mediante la protección de una red de librerías que ofrezca tanto los libros de rápida rotación, como los de fondo.
  • Establecer un mecanismo que permita mejorar la situación económica de las librerías y estimularlas para que sigan introduciendo mejoras en la atención al cliente y ampliando su oferta cultural.

La librería crece a medida que traba lazos con la comunidad

 Muchos son los puntos comunes que las librerías tienen con las bibliotecas, entre ellos la necesidad de establecer vías de comunicación con los distintos sectores de la comunidad para desarrollar su papel dinamizador y promotor de la lectura.

Igualmente, para que ambas desarrollen su papel de promoción cultural, tanto las bibliotecas como las librerías necesitan contar con todos sus potenciales usuarios, conocer sus necesidades y brindarles todos los recursos disponibles.

Las personas son el eje de ambos espacios, como defiende Txetxu Barandiaran al referirse a ambas como lectorerías, “término que creo también aplicable a las bibliotecas, si el centro lo ponemos en las personas (usuarias o clientes), el espacio con su aporte de valor y la generación de experiencia de conocerse, desconocerse o reconocerse con y a través de otros lectores o de los distintos soportes de información…”, según expresa este gran conocedor del entorno librero en una entrada de su blog Cambiando de tercio.

No siempre la imagen de la librería se presenta tan abierta por lo que es importante que todos los sectores del público conozcan lo que se les ofrece en ellas:

  • A título individual: establecer contactos con los niños, jóvenes y adultos.
  • A título colectivo: dirigirse a grupos de población concretos. En este punto es importante que la librería se integre en el eje de promoción de la lectura que constituyen la familia, la escuela y las bibliotecas. Con estos espacios se comparte un mismo esfuerzo en la promoción de la lectura que, sin duda, se enriquecerá con una estrecha colaboración.

Tener en cuenta a todos estos colectivos facilita que la librería se consolide en la sociedad como un centro de recursos con entidad propia, que participa activamente en la vida social y cultural de la comunidad.

¿Qué hace de la librería un lugar accesible, eficaz y acogedor?

Para que la librería sea completa y eficaz es preciso mantener una actitud de permanente apertura y atención hacia los posibles clientes y lograr que se encuentren cómodos en ella.

Este objetivo se alcanzará si se cuenta con…

  • Un espacio acogedor. Un escaparate que invite, que sea confortable, atractivo y con buena apariencia en sus instalaciones físicas, equipos y personal. Un lugar en el que el cliente se sienta a gusto; donde se pueda mover solo o con ayuda.
  • Una organización clara y amigable. Que permita el acceso a los diversos materiales de forma fácil y adecuada según la sección y el tipo de lector.
  • Una señalización clara. La rápida localización de los materiales en la librería es fundamental, lo que requiere un orden claro y la señalización adecuada de las secciones y el tipo de material.
  • Un fondo dinámico. La forma de exponer y agrupar los materiales es, a la vez, una forma de sorprender, de sugerir y de facilitar el acceso a los fondos. Los expositores, los centros de interés permanentes y rotatorios rompen la monótona linealidad de los estantes.
  • Una atención personalizada. Como en todos los establecimientos, y más si cabe en los de índole cultural, la eficiencia y calidad humana del personal es clave para fidelizar al cliente. El buen conocimiento del fondo ha de estar arropado por la cortesía, el trato agradable, la disponibilidad de ayudar, así como la discreción, la comprensión y el esfuerzo por conocer las necesidades del cliente. Además, es importante establecer cauces permanentes de comunicación e información dirigidos al cliente acerca del fondo, los servicios y las actividades.
  • Respuestas rápidas y eficaces. El compromiso con el lector lleva comporta una buena capacidad de respuesta ante sus demandas.

Poner en la coctelera agilidad, credibilidad, confianza, competencia y profesionalidad, agitar y servir…

¿Qué opciones de participación nos ofrecen las librerías?

Las estrategias de promoción cultural y de difusión de sus servicios son muchas y muy variadas, pero sin duda la adecuación de la oferta, la regularidad de su celebración y la continuidad de una acción planificada son los factores de éxito más destacables.

Algunas de las estrategias concretas de actuación que más frecuentemente promueven las librerías son:

  • Charlas de presentación
  • Visitas concertadas
  • Exposiciones, mesas redondas
  • Conmemoración de acontecimientos significativos

Y muchas de ellas generan, además algunos materiales de apoyo que pueden favorecer esta labor de difusión:

  • Elaboración y difusión de guías de lectura impresas y digitales.
  • Material publicitario: octavillas, pegatinas, carteles, eslóganes, viñetas de cómic, puntos de lectura…
  • Presencia en redes sociales: como Twitter o Facebook, difundiendo información y estableciendo canales de comunicación y debate.

Una buena muestra de estas acciones está en las tres librerías aliadas bajo ‘La conspiración de la pólvora’, a saber: Letras corsarias de Salamanca, Intempestivos de Segovia y La Puerta de Tannhauser de Plasencia. Una alianza que tiene como objeto unir esfuerzos para organizar conjuntamente y de forma regular actividades fuera de los circuitos habituales. Por cierto, que las tres librerías fueron galardonadas con el Premio Nacional al Fomento de la Lectura que compartieron con el blog Ana Tarambana, de la experta en literatura infantil y juvenil y también librera Ana Garralón.

Y para cerrar este acercamiento a las librerías, nada mejor que escuchar a Jorge Carrión, todo un amante de estos establecimientos, a los que califica como refugio y espacios de deseo. Carrión es autor de la obra Librerías, un ensayo que propone un apasionante viaje por las librerías del mundo:

Así que, ya sabes, no te olvides de visitar hoy tu librería de cabecera, de seguir el rastro en Twitter al hashtag #DíaDeLasLibrerías y de conocer todas las actividades programadas en torno a este día por las librerías a través de la página web del Día de las librerías.

 

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Luis Miguel Cencerrado

De formación bibliotecario y maestro, entre el ámbito público y privado, la esfera real y virtual, las bibliotecas infantiles y escolares, la promoción de la lectura, la literatura infantil y juvenil y la crítica, evaluación y selección de materiales de ficción e información para niños y jóvenes.

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