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Habilidades de negociación en la biblioteca

L@s profesionales estamos diría que saturados de analizar y desmenuzar las competencias que el entorno digital nos exige a los documentalistas. Son tantas que ya casi pareciéramos superhéroes, muy alejados de aquéllos eruditos gruñones que vigilaban los libros como si de sus posesiones más valiosas se tratase.

negociaciónEn mi opinión, una de estas competencias sobresale por encima de todas ellas, ya que tiene carácter transversal y condiciona relaciones y procesos: la negociación. Entre los numerosos significados del verbo “negociar”, el DRAE nos ofrece éste: “Tratar asuntos públicos o privados procurando su mejor logro”. Demasiado genérico, pensaréis. Tal vez sea cierto, pero es precisamente ese sentido amplio el que me interesa abordar en este post, para aplicarlo a bibliotecas y centros de documentación e información. No hay que olvidar que los puestos de trabajo no tienen sentido aisladamente, y al final, la eficiencia también se basa en relaciones personales. Así ha sido siempre en nuestra profesión, donde la relación con el usuario es un pilar fundamental de nuestro trabajo. Y no el único. Hablar de trabajos en red, entornos colaborativos y retroalimentación es solo un conjunto de vaguedades si no entrenamos adecuadamente a quienes lo hacen posible: las personas.

En  palabras de Josemi Valle:

“Vivimos inmersos en un cuerpo social donde la colaboración de unos y otros no es que sea necesaria, es que no se puede sortear. En el marco de esa convivencia se va esculpiendo la persona que somos. Ese marco es una red de colaboraciones subyacentes y negociaciones tácitas (…) Tenemos que distinguir entre la argumentación (exposición de razones respaldando una postura), la persuasión (lograr influir en la voluntad de los demás) y la manipulación (influir en la voluntad del otro opacando las intenciones reales y segmentando la información). (…).Cómo debemos actuar es una pregunta que tiene que vincular directamente con lo que yo espero de mí y de los demás, más que con los beneficios de mi comportamiento”.

No puedo estar más de acuerdo.

características buen negociadorPor ello, os propongo abordar un conjunto de escenarios donde la negociación es imprescindible para el profesional de la información:

  • Gestionar equipos de trabajo. Lo hemos introducido más arriba. Tratar con personas (siempre he aborrecido la expresión ”recursos humanos”) requiere claridad de ideas, pero también flexibilidad y adaptación. ¡Cómo nos gustaría  a veces poder desprendernos de nuestros sentimientos para poder afrontar una situación! Pero no es posible, y por ello debemos tenerlos en cuenta a la hora de tratar con compañeros o usuarios.
  • Consensuar códigos éticos y de buenas prácticas. Estos instrumentos, cada vez más extendidos en centros de documentación de todo tipo, son una muestra de transparencia, calidad y excelencia en el trabajo. Pero no son viables sin un firme compromiso de todas las partes implicadas: tomarlo como una moda una imposición es el camino más seguro al fracaso. Supone una decisión común previamente meditada sobre los aspectos que nos gustaría mejorar, así como sobre la información que deseamos dar a nuestros usuari@s. Estoy convencida de que si se hicieran públicos con más regularidad datos como los gastos de mantenimiento de las bibliotecas, la inversión en adquisiciones o el retorno que producen los servicios culturales, la ciudadanía ampliaría sin dudar su concepto de servicio público.  Aquello que se comprende bien, se interioriza hasta convertirse en parte de un comportamiento aceptado. Hagámonos comprender y triunfaremos.
  • Gestionar licencias, tratos con proveedores y suministros para nuestro centro de trabajo. Una de las habilidades más claras de la negociación, sin duda, por su vertiente más puramente económica. Encontrar lo mejor para nuestra institución al precio más reducido es el objetivo de cualquier profesional. Y suele ser un trabajo ímprobo y frecuentemente ingrato, no siempre reconocido.  La eficiencia nos lo demanda, no solo en épocas de crisis.
  • Solucionar conflictos. Allí donde hay un grupo de personas, pueden surgir conflictos. No podemos ganar siempre. Cuanto antes aceptemos estas dos premisas, más rápidamente sabremos abordarlos. La negociación, la empatía y la capacidad de gestionar los propios sentimientos teniendo en cuenta los ajenos, son claves para encontrar soluciones adecuadas. No es sencillo, pero siempre es mejor que ignorarlos hasta que se enquisten y nos salpiquen como un volcán inesperado. Porque Murphy, amig@s, tiene razón: “Lo que tenga que pasar pasará, y además en el peor momento”
  • Adaptarse a realidades cambiantes con soluciones creativas. Vivimos un mundo de certezas escasas, en la que a tod@s nos gusta destacar y obtener reconocimiento. La competitividad es un valor al alza. Pero antes de echarnos a caminar por senderos inciertos con una pesada carga que nos puede hacer perder el equilibrio, es preferible meditar bien qué es lo que necesitamos para nuestro centro de trabajo. A la hora de implementar un proyecto, no conviene subestimar ninguna fuente de inspiración: aquella sugerencia de un usuari@, el comentario de un compañer@ en el café, una conversación pillada al vuelo en las apreturas del metro etc. Todo vale, y no siempre es necesario invertir mucho dinero. Igualmente decisivo es pensar en qué personas podemos confiar para que nos ayuden a materializarlo. Así, notaremos menos el peso y sabremos que nunca nos caeremos. Lo cual, desde luego, es una certeza muy valorable.

PARA AMPLIAR:

Escuchad a Josemi Valle, filósofo y autor del libro “Filosofía de la negociación” en Planeta Biblioteca.

Los 10 errores más comunes al negociar [Fuente: InformaBTL, 29/01/2015]

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Laura Novelle

Documentalista, formadora y consultora docente
Documentalista, consultora, formadora e investigadora. Licenciada en Historia y Especialista en Gestión documental. He ejercido como docente en universidad pública y como documentalista (tanto en centros públicos como privados). Nací con discapacidad, por eso en este blog encontraréis aspectos relacionados con la accesibilidad, pero también sobre el libro y las bibliotecas, el proceso de edición, las fuentes de información y en general, sobre todas las implicaciones sociales de esta maravillosa profesión.

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