Despidiéndose del libro en soporte papel - BiblogTecarios

[#Debatecario] Libro en papel/1

En nuestra nueva sección #Debatecario plantearemos temas de polémicos proponiendo dos enfoques muy diferenciados para enriquecer el debate, que esperamos se complemente con los comentarios de nuestros lectores, etc. En esta primera ocasión, será el fin del libro tradicional en soporte papel el asunto que abordemos.


Despidiéndose del libro en soporte “Arbol Muerto” (Papel)

Patrimonio bibliográficoDados los calores del verano  y el ambiente vacacional, creo que se imponen unas reflexiones iconoclastas e irreverentes sobre el ¿próximo? final de libro en su formato “Árbol Muerto” (libro en papel, por supuesto en definición brillante de los extraordinarios componentes de Microsiervos ), con el fin de desperezarnos y tener temas de conversación además de las habituales “serpientes de verano”. La cuestión es ¿Estamos preparados y mentalizados para el final del libro en papel?

Primero podemos pensar en el séptimo arte:

¿Cuántos de los lectores de este blog visualizan películas en Beta? ¿Y en VHS? ¿E incluso en DVD? ¿Cuántos videoclubs quedan en el barrio? ¿Por qué no ha cuajado el formato Blu-Ray? ¿Puede ser porque se vé cada ve más cine desde plataformas de descarga (streaming)? (ya sea ilegales o legales como ofrece Moviestar, Google Play, NetFlix, Wuaki.tv)

Y en el mundo de la música:

¿Qué ha ocurrido con las cintas? ¿Y con vinilos? (a pesar de ese tímido repunte que se está produciendo) ¿Y con el CD? ¿Puede ser porque se oye cada vez más música desde el teléfono móvil, tablet, iPod, reproductor mp3…?

Y luego en el arte de la literatura y escritura en general:

¿Cuántos de los lectores disponen de textos en ladrillos en cuneiforme? :-) ¿Cuántos en papiro? ¿Cuántas en tablillas de cera o rollos? ¿En pergamino? ¿Cuántas de esas cuidadas ediciones en papel biblia de la editorial Aguilar se compran?  ¿Cuántas de esas preciosas (y costosas) ediciones de bibliófilo?

El ser humano lleva miles de años cambiando el soporte en el que almacena sus obras de arte, excepto cuando el soporte es parte de la obra, como en la escultura o pintura (o por supuesto en algunas ediciones de libros en que la encuadernación y textura es fundamental). El objetivo último es mejorar la distribución y llegar a más personas, que es lo que desea el autor (persona o institución), el editor, el distribuidor, y cada una de las personas implicadas, ya sea por dinero, difusión o prestigio.

Interesa un soporte cómodo, barato, duradero, fácil de transportar y almacenar, estable,…

Tras unos cuantos miles de años, hemos conseguido el mejor soporte, el que no existe, el inmaterial. No olvidemos que cuando hablamos de libros electrónicos (no de dispositivos lectores) estamos hablando de un conjunto de bits, que pueden reproducirse infinitas veces y transferirse instantáneamente entre dos extremos del mundo. No hay soporte físico como ha ocurrido hasta ahora.

Esta desmaterialización tiene muchas ventajas:

  •  No hay costes de impresión ni tiradas mínimas, lo que elimina “barreras de entrada” o ediciones mínimas. La “impresión” se realiza “sobre la marcha”, por lo que cualquier particular puede editar su libro y distribuirlo. Cuando un lector desea adquirir o descargar un libro, lo recupera desde su dispositivo. Esto evita además el triste “espectáculo” de la devolución de libros  y sobre todo destrucción de copias no vendidas.
  • No hay costes de almacenamiento que incrementen el precio y que puedan limitar la edición, distribución, venta o difusión por falta de espacio.
  • Los costes de distribución son mínimos: los servidores y el ancho de banda, y, dado el pequeño tamaño de un texto, especialmente si está en un formato comprimido, ocupa poco menos que algunas imágenes y logotipos. No hay además retrasos; un libro se “publica” y puede estar instantáneamente disponible en todo el mundo.
  • Puede obtenerse el libro al instante, sin esperas, sin acercarse a la librería ni esperar la entrega en el caso de la venta por correo.
  • Puede conseguirse libros de otros países e idiomas que no llegarían a distribuirse en el nuestro.
  • Puede leerse algún capítulo del libro (como ofrecen empresas como Amazon) para decidir si interesa comprarlo.
  • Los costes de edición no dependen de la “calidad” de la edición. Puede crearse una edición “de autor”, ilustrada y estéticamente bella (por ejemplo ésta de Príncipe y Mendigo por el mismo coste que la edición en rústica de bolsillo). Por supuesto me refiero a los costes del papel (couché, gramaje, etc.) e impresión (tricromía, cuatrocromía…), no al trabajo de edición y composición, que sigue siendo necesario.
  • Es más fácil localizar los libros por su contenido, no solo por las fichas o críticas disponibles.
  • Puede disponerse de ediciones “minoritarias” que actualmente es imposible encontrar (ya sea de autores poco conocidos, ediciones agotadas o clásicos que a las editoriales no les interesa publicar).
  • Para los libros de texto, eliminaría el derroche de imprimir libros grandes y costosos para ser luego apartados tras un año (salvo los casos en que se comparte entre hermanos o se realizan mercadillos para intercambiar libros).
  • No hay que olvidar que el proceso de generación de celulosa para el papel es bastante contaminante en general y consume mucha energía y agua.
  • Y por supuesto, el libro electrónico evita cortar árboles, a diferencia del formato “Árbol Muerto” :-)

Salvo excepciones, se tiende a comprar más las ediciones de bolsillo que las ediciones “de calidad”, ya que lo que nos interesa es el contenido y si podemos obtenerlo más barato, mejor. Eso nos permitirá leer más libros.

e-book

CC BY 2.0 Maria Elena vía Flickr

Si a los lectores les resultá más barato y cómodo y a los editores también, está claro que el formato se va a imponer. Hay cierta resistencia en algunas editoriales, que mantienen precios inflados en libro electrónico (cuando como hemos visto los costes son mucho menores), pero la generalización y competencia se impondrá.

Creo, por tanto, que la pregunta no es si dominará el formato electrónico, si no ¿cuánto tiempo le queda al papel? (personalmente creo que menos de lo que pensamos).

¿Significará la desaparición absoluta? No lo creo. Además de los nichos de ediciones de bibliófilo, hay otros tipos de libros donde el continente es tan importante como el contenido. Esto incluye por ejemplo muchos libros infantiles, que son en parte un juguete que incluye texturas o donde el propio libro contiene formas, libros “desplegables”, etc. Pero no olvidemos que actualmente estos libros son una minoría.

Esto tiene muchas implicaciones.

¿Se continuará realizando ediciones de obras sin derechos de autor o de dominio público cuando pueden encontrarse en lugares como el Proyecto Gutenberg o Biblioteca Virtual Cervantes?

¿Disminuirá el uso de las bibliotecas públicas si los usuarios pueden descargar los libros de forma gratuita o adquirirlos por un precio reducido?

De lo que no hay duda es de las bibliotecas deben irse adaptando a este cambio, que tiene muchas implicaciones en el día a día. Tareas más manuales y menos intelectuales desaparecerán, para ser sustituidas por otras más interesantes. Actividades como la colocación de libros, tejuelado, préstamo (sería automático) o reclamación (el libro electrónico “desaparece” del dispositivo llegada la fecha) desaparecen, dejando más tiempo para la búsqueda de nuevos títulos, asesoramiento a lectores o generación de boletines de novedades o recomendaciones. Además el nuevo espacio disponible permitirá utilizar las bibliotecas para otras actividades.

¿Oigo a alguien hablar de las texturas y olores? :-) Recordemos que el 99% de los libros que leemos/tenemos son ediciones en rústica, impresas por una máquina sobre papel producido en una fábrica (generalmente bastante contaminante, por cierto).

Puede compararse a la nostalgia por esos bollos consumidos la salida del colegio. Podemos recordar la experiencia y la infancia, pero el bollo en sí, de colores eléctricos en algunos casos, es pura bollería industrial llena de grasas hidrogenadas y realmente insano. No estamos hablando de los bizcochos de nuestra abuela (ni de la magdalena de Proust). Otra cosa sería si hablamos de libros muy particulares, en algunos casos artesanales, pero eso es otra historia.

Mantengamos en la mente la experiencia y la emoción de la lectura y olvidemos el soporte, es lo de menos. Aristófanes, Homero, Horacio o Teresa de Jesús (hay que citarla en su aniversario) no publicaban ni leían en libros de bolsillo y siguen teniendo el mismo interés como autores.

Para ir abriendo boca, estas son algunas direcciones de interés con gran cantidad de libros electrónicos gratuitos:

Nunca el ser humano ha tenido tantos libros disponibles a su alcance. ¡ Aprovechémoslo !

PD: Según estoy acabando de escribir el texto, me entero de la existencia de 7 bibliotecas sin libros físicos, según puede verse en Universo Abierto  y  en Laboratorio de Lectura de FGSR.


El próxímo día 13 de agosto publicaremos un análisis opuesto o tal vez sólo complementario con el título “El soporte papel, alternativa ecológica”.

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Joaquín Hierro

Tras muchos años trabajando en software de gestión documental de diverso tipo, actualmente defino estrategia y elijo productos de gestión documental para una multinacional española. Mi colaboración en Biblogtecarios se orienta a analizar y difundir tecnologías y soluciones disponibles para un documentalista del siglo XXI.

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Comments

  1. By Cesar

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