Luchemos para recobrar un ISBN público y gratuito - BiblogTecarios

Luchemos para recobrar un ISBN público y gratuito

La preocupante política cultural de los distintos Gobiernos de España, caracterizada por su corte neoliberal, ha llegado a los extremos de privatizar la gestión del ISBN, en una muestra más de las dificultades con las que se encuentran tanto los editores como los autores a la hora de publicar un libro y que está afectado a su venta en las librerías y su adquisición en todas las esferas.

Mi compromiso con en este tema es claro tanto como trabajador de una biblioteca pública municipal como autor-editor y quiero exponer las consecuencias de esta forma de proceder en relación al ISBN, sumándome a las denuncias de otros compañeros que llevan años luchando por cambiar esta situación, que ha derivado en negocio para quien lo gestiona y en un freno para la creación cultural. A su vez, pretendo que los distintos colectivos afectados (autores, editoriales, librerías, bibliotecas, etcétera) redacten un documento de manera consensuada para remitirlo al Ministerio de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de España con el fin de que elimine el servicio del ISBN de pago y vuelva a gestionarlo con su anterior carácter público. .

NoISBNdePagoLa visibilidad será importante en esta demanda colectiva y por eso te invito a expresar tu opinión y alzar la voz utilizando el haghstag #NoISBNdePago en esta lucha colectiva en favor de una cultura más democrática y participativa, así como para que difundas el logotipo que he creado para la ocasión para aunar esfuerzos en pos de un fin común.

¿Qué es el ISBN?

El International Standard Book Number (ISBN)  o Número Estándar Internacional de Libros o Número Internacional Normalizado de Libros es un identificador para cada edición diferente de un libro, es decir, que su función es identificar la edición, no al propio libro. Su origen data de 1966 en el Reino Unido y desde 1972 se estableció su obligatoriedad en libros y folletos editados en España con un carácter de servicio público. No obstante, el Real Decreto 2063/2008, del Ministerio de Cultura sobre el ISBN, derogó la obligatoriedad establecida en 1972, con lo cual solicitarlo o no es ya de carácter optativo.

Actualmente, está compuesto por trece dígitos que identifican el país, la editorial, el libro en sí mismo y la edición. Además, uno de sus aspectos más destacados que es forma parte de las bases de datos comerciales y presta un destacado servicio a unidades de información como las bibliotecas, con lo cual se puede saber si una determinada edición está aún en el mercado, cuál es su formato, etcétera.

Privatización del ISBN en España: lo público al servicio del capital.

El conjunto de transformaciones más preocupantes que afectan al ISBN en España se han producido durante el gobierno de Mariano Rajoy. La Agencia Española del ISBN, dependiente del Ministerio de Cultura, fue la encargada de tramitarlo hasta finales de 2010, pero aquel, continuando con su política de derechas bajo el paraguas de la supresión de los servicios públicos, decidió privatizarlo, con lo cual a partir de entonces hubo que pagar por un número: algo tan simple se convirtió en un negocio al que la sociedad parece no importarle demasiado.

En este sentido, el 23 de diciembre de 2010 el ISBN pasó oficialmente a manos de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), aunque el Ministerio de Cultura mantuvo su titularidad hasta principios de 2015. El Estado le fue hallando el camino a la FGEE hasta que en 2015 esta última firmó un contrato con la Agencia Internacional del ISBN. El negocio ya estaba hecho y el resultado fue el siguiente, tal y como se puede consultar en la propia página web de la Agencia Española del ISBN o lo que queda de esta última:

Desde ese momento, y con independencia de las subvenciones que en los últimos años ha recibido del Ministerio (consulte las ayudas para la promoción y fortalecimiento de la industria editorial), tanto la titularidad como la gestión del ISBN corresponden en exclusiva a dicha institución […].

Antes de que en 2010 se produjese esa decisión gubernamental, determinados sectores advertían que esto no iba a generar al Gobierno una riqueza superior a un millón de euros, mientras que se desconocía la cantidad de dinero que ganaría la nueva entidad que lo gestionase, es decir, que ya se estaba reconociendo que el ISBN estaba destinado a generar desequilibrios en el sentido de que quedaba condicionado a una serie de tarifas que mermarían la capacidad de actuación de pequeñas editoriales y de proyectos de autoedición.

Esto ha provocado que el ISBN esté en manos de una agencia privada, que cobra unos precios desorbitados por un servicio que debería ser universalmente gratuito y público, perjudicando a pequeñas editoriales, consumidores y bibliotecas. Por eso, no es de extrañar que haya adquirido el carácter de un negocio, pues si bien 2010 se especulaba con que cobraría 3 euros por cada ISBN que otorgase dicha agencia, en la actualidad esas tarifas son de 45 euros por cada uno si quien lo solicita es un autor-editor y 95 euros para editoriales registradas por un paquete de 10 ISBN. Y vuelvo a insistir en lo dicho anteriormente: todo por un simple número de identificación.

¿Por qué debemos solicitar que el ISBN sea gratuito y cómo afecta a las bibliotecas, los consumidores, las pequeñas editoriales y las librerías?

La privatización del ISBN ha generado unas consecuencias económicas, culturales e informativas negativas que no tiene por qué asumirlas la sociedad como tampoco otras que están en un segundo plano y que demuestran incluso el control de nuestras pautas de consumo:

  • dominio del mercado editorial por las grandes sellos editoriales, que pueden hacer frente a esa continua demanda de paquetes de ISBN. Tal y como he referido, la decisión tomada en 2010 ha provocado que muchas pequeñas editoriales no puedan hacer frente a los costos derivados de la compra de ese identificador. Hay que tener en cuenta que su volumen de edición no es muy amplio y que no copan ampliamente el mercado, pero aún así ofrecen obras de calidad que se salen de los circuitos controlados por las grandes editoriales y medios de comunicación. Esas pequeñas editoriales son el cauce necesario para que aquellas puedan ver la luz, así como para la promoción de escritores noveles y para garantizar la diversidad  del conocimiento. Por tanto, esa privatización afecta a esas pequeñas empresas, limitadas a la hora de editar, volviéndose aún más selectivas y provocando inestabilidad en los puestos de trabajo porque, al final, todo queda supeditado a las ventas finales y los ingresos obtenidos.
  • el ISBN no es obligatorio para editar un libro, pero sí indispensable en caso de que lo queramos comercializar, de ahí el carácter lucrativo intrínseco al mismo. A su vez, si hacemos ciertas correcciones a una obra ya editada y con ISBN otorgado previamente, no estamos obligados a pedir uno nuevo, pero si hay cambios importantes, entonces sí adquiere el carácter obligatorio y hay que volverlo a solicitar. Esto solo lo pueden afrontar las grandes editoriales y provoca que determinados títulos no se actualicen por el gasto que conlleva solicitar de nuevo dicho identificador.
  • tampoco protege los derechos como autor intelectual de una obra, ya que esta función la realiza el Registro de la Propiedad Intelectual. No obstante, la costumbre ha provocado que en España se reconozcan dichos derechos desde el mismo momento en que aquel la escribe, pero esto no está exento de conflictos de intereses entre distintas partes que reclamen su autoría. Entonces, ¿por qué pagar por un número que solo tiene fines recaudatorios?
  • muchos proyectos de autoedición también se quedan por el camino ante este hándicap. Sus creadores, convertidos también en editores, ven incrementados sus gatos de producción con el identificador de pago, que se suman a los de la maquetación, la imprenta, el transporte y la pérdida del treinta por ciento en cada ejemplar que venden. Si a esto le añadimos que hay que pagar un mínimo de 45 euros más por un simple número, al final se opta por una solución no aconsejable: no pedir el ISBN.
  • ¿Qué supone esto para los libros y para las propias bibliotecas y por qué es importante el ISBN? Por un lado, al no contar con ISBN, no hay un identificador universal que permita su localización con vistas a comprobar su existencia, con lo cual su presencia en las bases de datos será muy limitada y perjudicial para la difusión de la propia obra, que quedará en un segundo plano. Esto quedará patente en los catálogos comerciales, que se alimentan de dicho número a la hora de comprobar su existencia y realizar pedidos a los proveedores, con lo cual también se pierden potenciales clientes y lectores. Por otro, las propias bibliotecas tampoco tendrán conocimiento de su existencia al no figurar en esas bases de datos; esto es importante porque en muchos de esos centros se forman colecciones locales, de ahí que, salvo que una obra sin ISBN llegue por la donación correspondiente o se tenga alguna referencia de su existencia en otra biblioteca, quedará abocada a no conocerse su existencia.
  • tal y como hemos visto, las bibliotecas públicas no son ajenas a este proceso, ya que sus partidas presupuestarias se concentran en adquirir mayoritariamente los libros de las editoriales que copan el mercado, dejando a un lado a esas pequeñas editoriales y proyectos de auto-edición, cuya visibilidad es muy inferior a la de años atrás. Esto supone destinar dinero de nuestros impuestos para enriquecer a esos grandes sellos editoriales a costa de reafirmar la existencia de un ISBN de pago.
  • el servicio que ofrece la base de datos del ISBN mantenida por el Ministerio de Cultura es más que cuestionable porque su actualización no es periódica debido a los recortes de personal que ha sufrido y eso ha provocado que la información que se suministre no sea del todo correcta, máxime cuando estamos hablando de un organismo nacional. La verdadera base de datos está en manos privadas.

Conclusión.

La política cultural del Partido Popular ha supuesto un franco retroceso en sus años de gobierno, afectando de lleno al mundo editorial, que ha quedado supeditado a la línea directriz de su política basada en privatizar multitud de servicios públicos, uno de los cuales afecta a la tramitación del ISBN. Además, el papel que desarrolla la FGEE es obscurantista dentro de su tramitación del ISBN porque no se sabe a ciencia cierta a dónde va todo ese dinero que recauda.

Por todo lo expuesto, el ISBN de pago debería suprimirse y todos los trámites derivados de su gestión deberían regresar al Ministerio de Cultura bajo una actuación gratuita, tal y como se hacía hasta hace unos años, garantizando de paso el empleo público y su control eficaz. Con ello se lograría reactivar la producción editorial de las pequeñas editoriales y las autoediciones, garantizando así una mayor diversidad y un papel más activo de las bibliotecas en la adquisición de otros títulos que no estén circunscritos al circuito comercial dominado por los grandes sellos editoriales.

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Francisco Javier León Álvarez

Soy licenciado en Geografía e Historia y trabajo en la Biblioteca Pública Municipal de La Orotava (Tenerife). Actualmente, colaboro en prensa y gestiono un proyecto editorial de autoedición, y me interesan todos aquellos aspectos sociales y culturales relacionados con las sociedades en desarrollo y los mal llamados países del tercer mundo. La creatividad se potencia cuando vas a contracorriente como las truchas para no sucumbir a las normas de lo cotidiano, y disfruto haciendo postres porque la vida y el trabajo bibliotecario son una mezcla de ingredientes, olores y sabores de resultado incierto.

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Comments

  1. By carlos

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    • By Francisco Javier León Álvarez

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      • By carlos

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        • By Francisco Javier León Álvarez

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  2. By Nico Ruiz

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    • By Francisco Javier León Álvarez

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