Don Quijote de la Mancha en los libros infantiles

Don Quijote de la Mancha en los libros infantiles

Portadas de libros infantiles de Don Quijote de la Mancha

Portadas de libros infantiles de Don Quijote de la Mancha

Durante todo este año se está conmemorando el cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), el autor de uno de los libros de mayor trascendencia en el marco histórico de la literatura mundial: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

Los adultos nos hemos construido una imagen física y sicológica tanto de Don Quijote como de Sancho Panza a raíz de haber leído esa extensa novela, complementándola con todo tipo de películas, documentales, conferencias y otros recursos adicionales vinculados a ella y al contexto histórico en el que se escribió. Pero la situación cambia con lectores infantiles en el sentido de que para ellos son personajes de plastilina, es decir, los van construyendo poco a poco y de manera incompleta a partir de la visión parcial de un texto adaptado en el que los colores y los olores, la narración simple y divertida, las aventuras, y el compañerismo son algunos de los ingredientes básicos en esa primera toma de contacto, tan compleja y distante ya para los propios adultos.

Por este motivo, he decidido seleccionar algunos títulos sobre esta temática presentes en las estanterías de la Sala Infantil y Juvenil de mi centro de trabajo con el fin de analizar y evaluar el tratamiento que se le da a Don Quijote en su contenido y formato para intentar crear una bibliografía quijotesca infantil colectiva, que a su vez serviría en actividades de animación y fomento a la lectura vinculadas a dicho centenario, incrementándose con las aportaciones de otros compañeros bibliotecarios. ¿Te apuntas? Estas son mis apuestas…

Se trata de una publicación en la que se han seleccionado algunos fragmentos de la obra original y cuya estructura se basa en presentar un resumen explicativo al comienzo de cada capítulo como antesala para que el lector pueda entender la narración, y donde el texto se acompaña de una serie notas a pie de página para explicar algunos de los términos que figuran en él. Además, destaca por sus ilustraciones, bastante simples, pero con un trazo que invita a aquel a familiarizarse con los personajes de manera muy cercana y familiar.

El punto débil es que no indica la edad recomendada para su lectura, así como un formato pequeño y con demasiado texto compacto, poco apropiado para los usuarios de primeras edades.

  • Don Quijote de La Mancha / Miguel de Cervantes; adaptación de Paula López Hortas; ilustraciones de José Luis Zazo. 7ª ed. Anaya, Madrid, 2009. 158 p.

El Grupo Anaya ha realizado un muy buen trabajo con esta adaptación con el fin de explotarla en los centros educativos, que se integra dentro de su colección “Clásicos a Medida”, para lo cual le da un giro al texto original de Cervantes, suavizando muchas de sus expresiones y frases en base al uso actual del español actual con el fin de hacerlas entendibles por el lector.

De manera adicional, se ofrece un material con sugerencias didácticas y actividades para el profesorado con el fin de sacar mayor rendimiento a esta obra y trabajar diversos temas transversales como la amistad y la educación, a la vez que gestiona eficazmente el intervalo recomendado para su lectura, que en este caso es entre los diez y catorce años de edad.

Respecto a las ilustraciones, el punto negativo es su rigidez, ya que el trazo del dibujo tiende a presentar en ocasiones a los personajes demasiado geométricos y con tendencias a diluirse en forma de acuarela.

Sala Infantil y Juvenil de la Biblioteca Pública Municipal de La Orotava

Sala Infantil y Juvenil de la Biblioteca Pública Municipal de La Orotava (Tenerife) dedicada a la figura de Don Quijote de la Mancha

  • Mi primer Quijote / ilustraciones de Antonio Mingote. Planeta. Barcelona, 2005. 42 p.

Esta publicación es un excelente trabajo del Grupo Planeta (distribuido en su momento con el periódico El País) al condensar la esencia de El Quijote en muy pocas páginas, utilizando un texto libre y sencillo que, desde el principio, permite dar a conocer los principales personaje de la novela junto con sus rasgos personales más característicos. La lectura se hace muy fluida, gracias también a unas ilustraciones de corte “campechano” del genial Antonio Mingote, que invitan a esos pequeños devoradores de letras a hacerlos más moldeables a su imaginación, en base también a los párrafos previos que han leído.

Por el contrario, presenta el hándicap de la ausencia de edad recomendada, y yo sería partidario de un formato mayor frente al reducido en el que se editó, ya que potenciaría la percepción de las ilustraciones y garantizaría una lectura más eficaz y atrayente, generando inquietud por conocer más historias sobre los personajes.

La editorial Algar apostó por introducir la figura de Don Quijote en la realidad contemporánea a través de la figura de Salva, un niño que encuentra su espejo en la figura del famoso caballero, recreando escenas de la novela en el entorno de su barrio a través de un lenguaje simple. Se trata de una amena y divertida apuesta para ir introduciendo al lector en las andanzas de aquel “gran loco”, pero sin perder la esencia del argumento de la obra original, trabajando la imaginación y los valores personales como forma de crecimiento.

Cada una de las ilustraciones abarca una página, lo cual ofrece garantías de una mayor percepción y disfrute de los detalles que le dan forma, constituyendo una especie de resumen visual continuo de las acciones claves que se van desarrollando, si bien al ser en blanco y negro le resta la frescura apropiada para los ojos de los lectores a quien va dirigido.

Por último, forma parte de una colección “Calcetín amarillo”, que recomienda su lectura a partir de los ocho años de edad, acompañada de un pequeño resumen en el reverso de la cubierta con el cual atrapar al potencial lector.

Esta adaptación de la filóloga y escritora Núria Ochoa supone otro de los aportes destacados para acercar el texto clásico de Cervantes a esos primeros lectores mediante un estilo narrativo simple y dinámico, aunque a veces también cayendo en el error de tratar de imitar el de aquel al utilizar frases algo complejas en su construcción, teniendo en cuenta a quién va destinado el texto.

Hay que elogiar las ilustraciones de Alicia Ginebreda, caracterizadas por su colorido y simpleza, con un trazado muy infantil y sin grandes pretensiones, pero tendente dar una visión cálida y risueña de los personajes hasta el punto que de presentar a Don Quijote como si fuese nuestro abuelete, frágil y soñador, a la par que la propia naturaleza cobra vida con actores secundarios como los árboles y los ratones, entre otros muchos.

Por último, forma parte de la colección “Mis primeros clásicos”, aunque no se indica la edad recomendada para su lectura, y el reverso de la cubierta es un pozo sin fondo porque trae un pequeño resumen de manera compacta en vez de aprovecharse ese espacio de otra manera más efectiva.

  • Don Quijote de La Mancha / Miguel de Cervantes Saavedra. CEMSA. Victoria, 1993.

Frente al modelo de cuento o narración corta de los ejemplos anteriores, la editorial CEMSA nos acercó en su momento a las andanzas del famoso caballero aventurero a través del cómic, basado en ilustraciones muy coloristas en las que los distintos personajes cobran vida a través de la expresividad de sus ojos o con acciones muy dinámicas. Además, otro como atractivo fue la utilización de fotografías como fondo para ambientar los distintos capítulos gracias al trabajo de José Luis Rodríguez “Focco”, en una combinación que provocaba que los propios dibujos estuviesen insertos en la realidad.

Otra de las garantías fue contar con la presencia tanto de Antonio A. Arias, que se encargó del guión, y Guillermo Díaz-Plaja, miembro de la Real Academia Española, al frente de la supervisión y las notas, dando así pie a un texto divertido y fiel a la esencia de la obra original.

El inconveniente es la extensión en forma de diez volúmenes, pero aún así da pie desarrollar multitud de capítulos de la novela cervantina que de otra manera sería imposible más allá de la propia estructura de una adaptación en forma de cuento.  A su vez, el formato garantiza el aprendizaje y la lectura con carácter ameno, potenciado porque cada página suele contener una media de dos viñetas.

Por el contrario, y al igual que pasa con algunas de las publicaciones reseñadas, se juega a imitar el estilo narrativo de Cervantes a base de determinados términos vinculados a la obra original, y esto en ocasiones es complejo porque el lector no está acostumbrado a ese tipo de vocabulario, pero indirectamente contribuye a incrementar la riqueza de su lenguaje haciendo uso de un diccionario, entre otros métodos de respuesta.

Por último, incidir que en su momento se trataba de una publicación recomendada por The International Society For Education Through Art, órgano consultivo de la Unesco.

Y es que siempre hay un momento para acercarse a la historia de esta novela universal…

Fragmento del comienzo de la serie “Don Quijote de La Mancha” (TVE, 1979)

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Francisco Javier León Álvarez

Soy licenciado en Geografía e Historia y trabajo en la Biblioteca Pública Municipal de La Orotava (Tenerife). Actualmente, colaboro en prensa y gestiono un proyecto editorial de autoedición, y me interesan todos aquellos aspectos sociales y culturales relacionados con las sociedades en desarrollo y los mal llamados países del tercer mundo. La creatividad se potencia cuando vas a contracorriente como las truchas para no sucumbir a las normas de lo cotidiano, y disfruto haciendo postres porque la vida y el trabajo bibliotecario son una mezcla de ingredientes, olores y sabores de resultado incierto.

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