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Cómo hacer negocios con libros electrónicos

Acabo de leer un interesante libro: Vivo en el futuro… y esto es lo que veo : cómo, dónde y para qué utilizaremos internet en los próximos años, de Nick Bilton. Este señor es uno de los grandes referentes a nivel mundial sobre cambios tecnológicos, y en el New York Times se dedica a investigar sobre nuevas tecnologías aplicadas a… ganar dinero con ellas. Bueno: la última frase es una licencia mía: lo que pasa es que el New York Times no tendría un departamento de investigación semejante, si no fuera porque están muy preocupados por los nuevos desarrollos, creen que son inevitables, e intentan adaptarse o avanzarse a ellos.

Vivo en el futuroEl libro toca muchos puntos de interés diferentes. Yo me centraré en algunos que creo de referencia sobre nuestro sector de las bibliotecas y del libro. Nick Bilton comienza el libro diciendo que “todos somos creadores de historias”, y también consumidores. En definitiva, el ser humano en cualquier tipo de forma es un consumidor de historias. Pero: la forma de la historia, y la forma de contarla, ha cambiado durante el tiempo: desde la oralidad hasta la escenificación. Desde las pinturas y los capiteles de las iglesias hasta el libro. Desde las películas hasta los videojuegos. Efectivamente, todo esto son formas de lo mismo: de contar una historia.
También tuve a un magnífico profesor en los inicios de mi carrera, que me marcó profundamente con algunos conceptos. El primero fue que “la gente lee ahora más que nunca”: nos pasamos todo el día leyendo: “Beba Coca-cola”, “Panadería Espriu”, “La Bolsa sube dos enteros”, “Inserte su ticket”… Por tanto, a pesar de lo que creamos, la capacidad y el uso de leer los tenemos, a diferencia del 99% de la población de hace 100 años. ¿Qué nos falla?
Bilton deduce que el fondo (el interés humano de contar y recibir una historia) no ha cambiado, así que no debemos preocuparnos por eso. Lo que sí debemos encontrar es la forma, para un consumidor nuevo al que no le valen nuestros sistemas antiguos.

El usuario nuevo es una persona multitarea, que salta de una cosa a la otra, que recibe estímulos a toda velocidad en formatos diferentes. Esto es lo que debemos satisfacer. Y no nuestra propia idea de la fila de hormiguitas que empieza en la página 1 y acaba en la 482, con una historia lineal y siempre el mismo final. Bueno: esa es una forma. Pero existen otras. Puede existir el libro multimedia e interactivo, en el cual el usuario va creándose su propia historia según su criterio, su estado de ánimo en aquél momento, o simplemente de forma aleatoria. Incluso creándola con otras personas en tiempo real.
Si esto no lo tenemos claro, seguiremos enrocándonos en nuestra propia concepción del universo, sin pensar que pueda haber vida fuera.

Bien: Bilton pensó: ¿cómo vamos a adaptar nuestro diario, nuestro negocio, a ese mundo nuevo? Y comenzó a estudiar si existía algún nicho del mercado de contenidos que tuviera éxito como negocio en el mundo digital. Y encontró uno: la industria del porno. Efectivamente, él defendía que la industria del porno, durante toda su larguísima historia, siempre ha tenido que estar avanzándose a los cambios de la sociedad, para satisfacer los deseos de esta, y encontrar vías de ganarse la vida con ello. Y manos a la obra, la estudió a conciencia, se reunió con mandamases de ese mundo, y descubrió lo que ya intuía: la industria del porno por internet mueve mucho más dinero ahora que antes. ¿Y cómo puede ser?: ¡Si ahora cualquiera puede hacer un video porno con su pareja con una cámara de fotos! ¡Si cualquier película (porno o no) que se ponga en la red, aunque sea de pago, se puede copiar en menos de 24 horas..!
¿Cómo puede ser que la industria del porno gane tanto dinero, si tiene los mismos problemas, o más, que el resto de industrias del entretenimiento?

Y aquí llegó a las cuatro conclusiones que dejo en este artículo, y que se basan en cuatro conceptos: precio, calidad, oportunidad, experiencia.

  1. EXPERIENCIA: la gente pagará por experiencias en torno al contenido, y no sólo por este. Es decir: si el libro electrónico me ofrece una serie de extras muy cuidados, me es muy fácil de descargar, puedo pasarlos sin problemas de un dispositivo a otro… y además me pesa menos, puedo agrandar la letra, tomar notas, discutir con otras personas sobre él… entonces merecerá la pena pagar.
  2. CALIDAD: también se pagará por la calidad. ¿Cuál ha sido uno de los grandes desastres de la industria discográfica con los CDs?: que por 18 euros tenías 2 canciones buenas por 7 malas, metidos en una funda de plástico y con un libreto interior pobre y mal cuidado. La gente prefiere pagar por canción, porque puede elegir lo que compra. De los libros, igual: si me gasto 20 euros en un libro con hojas de papel reciclado, tipo de letra ilegible, sin notas ni biografía, sin ilustraciones… pues a lo mejor me lo bajo de internet, me lo pongo en un word, le pongo la letra que yo quiero, y lo leo en mi Reader.
  3. OPORTUNIDAD: si puedo tener el contenido antes que mi vecino, también estaré dispuesto a pagar por ello. Es triste, pero somos así: la exclusividad y la novedad venden, y pagaremos por ello.
  4. PRECIO: ¿el precio se adecua a la experiencia? Existe un precio ideal en todas las cosas: las ventas caerán si el precio rebasa ese tope. Si a mi me venden un libro digital a 3 euros (con una calidad aceptable), me lo compraré. Si me lo ponen a 18 euros, no. Y no por economía (que también), sino porque pensaré que me están timando. Y como dice el autor: yo estoy dispuesto a todo: pero si no me lo facilitáis, lo haré por mi cuenta.

Así pues, Bilton concluye que: si se dan buenos contenidos, con buena calidad, con “extras” añadidos, y a un precio razonable… la gente pagará: las actrices porno, por ejemplo, fueron de las primeras en hacer chats y videoconferencias con sus admiradores para promocionar sus películas, ofreciendo valor añadido a estas.
Si a un cliente se le da un libro de bolsillo escaneado, de penosa factura, molesto de leer, sin valores añadidos (biografía, comentarios…)… por casi el mismo precio que el de papel… se lo bajarán de formas alternativas.

En el libro también se habla sobre los contenidos dinámicos y las multitareas, como formas a tener en cuenta a la hora de preparar, elaborar y ofrecer contenidos. Él dice que mientras no nos metamos en la cabeza que son diferentes a los nuestros, no avanzaremos.

Sobre si es beneficiosa o no la multitarea y los videojuegos, ofrece diversos ejemplos, como que está demostrado que los videojuegos mejoran la coordinación y la velocidad de reflejos. En referencia a la multitarea, no está tan claro. Él se basa en si será posible en un futuro el hacer varias cosas al mismo tiempo, y de forma más eficiente. De todas formas, pasa muy de puntillas por un factor que a mi, personalmente, me preocupa algo más: no es tan importante el número de cosas como la profundidad. Podemos llegar a hacer varias cosas al mismo tiempo, sí: ¿pero nos será también más fácil concentrarnos en una sola, profundizar en ella, reflexionar, hasta llegar a conclusiones inteligentes? ¿Tanta multitarea sin reflexión adecuada, generará una sociedad sin memoria individual, sino colectiva en la red? ¿Dónde se gestará la sabiduría?

De todas formas, el mensaje que os quería trasladar sobre el libro es: se puede hacer dinero con los libros electrónicos: miremos las estrategias que siguen otros con éxito. En este caso, el autor sugirió acertadamente la industria pornográfica, y las diferentes estrategias que utilizan y que funcionan.

Y para los bibliotecarios, lo mismo de siempre: o nos metemos también estas cosas en la cabeza, o seguiremos esperando pasivamente a que la industria nos resuelva la papeleta, de ver cada vez más gente, sobre todo jóvenes, que no se acercan a la biblioteca a coger un libro para leer. Bilton dice: los jóvenes que están ahora todo el día tecleando en el móvil, hackeando, multitareando, exigiendo nuevas formas de contarles historias, serán los que de aquí a 10 años trabajarán al lado nuestro. Y no entenderemos qué están haciendo. Y a ellos no le satisfará para nada lo que les ofrecemos, habiéndolos perdidos como lectores.

Y una última frase: “El hecho de contar historias seguirá siendo una parte central de nuestras vidas“. Los libros no han sido la única forma de contar historias durante nuestra evolución. Son sólo eso, una forma.


Daniel BecerraDaniel Becerra. Bibliotecario documentalista en Fundación Intervida, ONG internacional. Bibliotecario documentalista en el Comisionado para la Sociedad de la Información, de la Generalitat de Catalunya. Servicio de atención al ciudadano del Centro de Telecomunicaciones de la Generalitat de Catalunya. Asesor de bibliotecas escolares y de centros de documentación especializados.

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