III Congreso de Educación Mediática y Competencia Digital

III Congreso de Educación Mediática y Competencia Digital

Del 15 al 17 de junio asistí al III Congreso de Educación Mediática y Competencia Digital que se celebró en el campus María Zambrano de Segovia junto a otros 400 docentes, investigadores, profesores y otras rarezas de profesionales como bibliotecarios interesados en el campo de la educación, la comunicación y las tecnologías digitales. Os contaré primero y de forma objetiva lo que pasó en el congreso y sus conclusiones, y acabaré el post, de forma totalmente subjetiva, con mis impresiones acerca del mismo.

El congreso

edmdcmptdEl congreso tuvo La fase on-line del II Congreso Virtual de Educación Mediática y Competencia Digital (y la primera fase del III Congreso Internacional de Educación Mediática y Competencia Digital-Media Education Summit 2017), se desarrolló durante el mes de Mayo en la plataforma educaLAB en el MOOC: Congreso de Educación Mediática y Competencia Digital. 2017 MOOC-INTEF, espacio de formación y reflexión sobre los aspectos clave de la educomunicación y la alfabetización digital, y llamada a la acción para plantear la necesidad de incluir la educación mediática en la educación básica y en la formación de profesionales de la educación y comunicación y para definir la competencia digital básica necesaria tanto para los estudiantes como para los profesionales de la educación y la comunicación.

Durante estos días Segovia y #EduMed17 se convirtieron en un espacio de debate presencial y virtual sobre las cuestiones relevantes en el campo de la educación mediática en el que poder compartir ideas, documentos, materiales multimedia, teorías, experiencias y buenas prácticas, diseñar proyectos conjuntos, etc. La educación mediática (media literacy o media education) se puede definir como “el proceso de enseñar y aprender desarrollando capacidades críticas y creativas en cuanto los medios de comunicación. No hay que confundirla con la tecnología educativa ni con los medios de comunicación educativos”. Los organizadores del congreso,  entre los que podemos destacar a Agustín García MatillaAlfonso Gutiérrez, pretenden una Educación Mediática para una ciudadanía crítica y transformadora en un mundo global, y que  esa ciudadanía utilice todas las herramientas que estén a su alcance para comunicarse con la mayor libertad posible y para transformar la sociedad en un mundo más justo y equitativo para todos y todas.

Como señala Lucía Camarero en su crónica del Congreso, este se dividió en distintos ejes, cada uno de ellos especializado en un tema concreto: el eje 1 trató las políticas públicas sobre la educación mediática y la competencia digital, el eje 2 analizó la educación mediática en entornos formales: la situación actual, las experiencias y las perspectivas de futuro, el eje 3 estudió la “ludoliteracy”, el juego digital en la educación formal y no formal, el eje 4 examinó la educación mediática, la competencia digital y la investigación comunicativa, el eje 5 detalló las pedagogías de la educación mediática y en línea y, finalmente, el eje 6 discutió sobre educomunicación y la promoción de la salud haciendo un especial hincapié en la cultura de activos para la salud desde las TRIC. Asimismo, este Congreso recogió un eje 7 dedicado a la Media Education Summit 2017 organizada por el CEMP (Centre for Excellence in Media Practice) y destinado a las contribuciones en inglés.

Las conclusiones

Repensar” ha sido una de las palabras más utilizadas en un congreso en el que además se han abordado muchas otras cuestiones en el ámbito de la educación mediática y las competencias digitales. A nivel general, estas son algunas de las claves principales que se trataron durante los pasados días.

  • Los expertos insistieron en la necesidad de que haya un cambio político y educativo que profundice en las necesidades de la sociedad actual en materia de educación y comunicación.
  • Se necesita pensar en los viejos y nuevos alfabetismos. De igual modo, es prioritario un cambio que profundice en el aprendizaje con y para los medios de comunicación.
  • Por ello, todo proyecto y experiencia debe contemplarse desde los principios de una pedagogía y metodologías activas, experienciales, innovadoras, abiertas, participativas y transparentes. La innovación es el eje de unión y ha de ser multidisciplinar.
  • Para ello, es fundamental formar a los futuros docentes para que además de ser competentes en las TIC fuera del aula, lo sean también dentro, y estén preparados para poder desarrollar una pedagogía que proponga situaciones de aprendizaje para interactuar y adaptarse a las necesidades de los alumnos y en las que sean los alumnos los protagonistas de su aprendizaje y en los que ellos mismos puedan crear sus propios materiales.
  • En este sentido los profesores necesitan también formación permanente y con experiencias prácticas en el uso de las redes sociales masivas (no tanto las educativas que serían las deseables pero en las que no hay población) y en el de las narrativas digitales.
  • Se precisa “realfabetizar” a los futuros profesionales de la tecnoalfabetización, evitando la materialización de la idea y la instrumentalización de la formación.
  • Una vía de formación son sin duda los MOOC. En este sentido se propone luchar contra la mercantilización de los mismos y superar la homogeneidad de las propuestas formativas para un alumnado diverso.
  • Se debe formar a los alumnos en la comprensión de los mensajes y en la creación de nuevos contenidos, “prosumers”, frente al rol de solo consumidores. Se propone en este sentido, promover la autorreflexión sobre las publicaciones de los alumnos en las redes sociales y en el uso abusivo de las pantallas.
  • Es necesario, para ello, despertar la mirada crítica, tanto de los docentes como de los alumnos y poner de manifiesto la responsabilidad colectiva en este proceso de la escuela, la familia y la sociedad.
  • En esta línea, es preciso conseguir una alianza estratégica entre los profesionales de la educación y la sociedad en su conjunto. No podemos seguir derrochando recursos inúltilmente al servicio de un ocio irresponsable y acrítico.
  • Se considera a las radios universitarias como semilleros de educación para la ciudadanía y potenciadores del pensamiento crítico.
  • Las escuelas deben ser más rápidas en la adaptación a las necesidades sociales, como lo son las radios, las bibliotecas y otros espacios para la educación no formal. Para que esto sea así, debe haber una comunicación fluida entre los diferentes entornos educativos y entre ellos y las investigaciones que se desarrollan en los entornos universitarios.
  • Se debe contar en el proceso de re-alfabetización en el uso de la información y de los medios, con las bibliotecas escolares como espacios comunitarios del sistema educativo.
  • La gamificación debe incluirse dentro de las políticas de la educación mediática, ya que el juego es un acto ubicuo e innato en el ser humano. “El ecosistema lúdico debe incorporarse a las políticas de educación mediática con urgencia dado que el juego es ubicuo”
  • Asimismo, no debemos dejar a un lado la educación para la salud. Esto es, la toma de decisiones en relación a la convivencia, el bienestar y la inclusión de todas las personas.
  • Otro de los elementos que deben incluir las políticas en educación mediática es la del aprendizaje de las emociones y la inteligencia emocional. Debemos diseñar e implantar una pedagogía de las emociones desde el inicio de la etapa escolar y que se prolongue a lo largo de la vida.
  • Es necesario aplicar estrategias y modos para la difusión del conocimiento y que se transfiera lo que se investiga a la sociedad. Las investigaciones han de tener una responsabilidad social y no responder a intereses personales.
  • En este sentido y por una cuestión de optimización de recursos, se requieren redes de trabajo y una mayor cooperación en la investigación, aprovechando los vínculos lingüísticos, geográficos o temáticos.
  • Además, es destacable que en esta edición el feminismo tuviera un especial protagonismo en la última jornada. Se insistió en la importancia de realizar investigaciones para la igualdad, en la inclusión del rol femenino en los planes de estudio para analizar el rol de las mujeres a lo largo de la historia y en la necesidad de llevar a cabo una pedagogía orientada hacia el feminismo y la igualdad de todas las personas.

Las conclusiones definitivas estarán disponibles en breve, mientras podéis visualizar este vídeo con las preconcluisones de cada eje:

Mis impresiones

  • Me ha gustado el formato y el dinamismo del congreso, que ha minimizado la intensidad del mismo. 6 diferentes ejes de trabajo en los que los “comunicantes” iban desgranando sus comunicaciones y 5 sesiones plenarias, cuyos participantes no podían extenderse más de tres minutos en cada una de sus intervenciones, mezcladas en todo momento con la participación del público, lo que ayudaba a sobrellevar el intenso calor que esos días recorría todo el país, sin excepción.
  • 400 participantes, investigadores tanto nacionales como internacionales del más alto nivel, y sin embargo he echado de menos profesores y maestros de base, de los que día a día trabajan con los alumnos, adultos de mañana. Es necesario aplicar una de las conclusiones de que haya una mayor relación entre las investigaciones, los espacios educativos y los entornos de la educación no formal.
  • Hubiera deseado una mayor presencia de bibliotecarios y desde luego una mayor presencia de las bibliotecas, no solo las escolares, sino las universitarias (ayudando a desarrollar otra de las conclusiones que hacía referencia a una mayor difusión del trabajo de los investigadores). Aunque las bibliotecas han estado presentes en las conclusiones de los ejes 1 y 2, es necesaria más presencia de la profesión, para poner de manifiesto como el trabajo con y desde las bibliotecas escolares puede ayudar a mejorar la adquisición de competencias tanto de los alumnos como de los profesores y tanto en el ámbito concreto de la competencia mediática, informacional y digital (que a su vez se han mostrado como tres reinos de taifas separados), como en el resto de las competencias clave.
  • Es necesario (y vital diría), que de aquí en adelante se produzca una marcha conjunta en el desarrollo de las competencias mediáticas e informacionales, tal y como propone la UNESCO y sus colaboradores en la Alianza Global para colaboraciones con la Alfabetización mediática e informacional (Global Alliance for Partnerships on Media and Information Literacy, GAPMIL, por sus siglas en inglés). “… Es bueno que estemos debatiendo sobre los medios, alfabetización mediática, alfabetización informacional y temas de interculturalidad… A veces tenemos la impresión de que los medios de comunicación y las bibliotecas son temas diferentes. Creo que deberíamos sentarnos todos juntos y pensar sobre cómo deberíamos educar a la gente para que esté informada… deberíamos juntar nuestras experiencias y capacidades con el fin de crear programas nacionales que ayuden a los ciudadanos de todos los estratos sociales… a evitar sentirse abrumados con el exceso de información que se da a través de las redes sociales, ser desinformados, sentirse sepultados por la publicidad, que desvía la atención… y que podría dirigirlos hacía la división y los conflictos” (Cecile Coulibaly, Asociación Internacional Francófona de Bibliotecarios y Documentalistas). La alfabetización mediática y la alfabetización informacional  se consideran tradicionalmente como campos separados y distintos. La estrategia de la UNESCO reúne estos dos ámbitos como un conjunto combinado de las competencias(conocimientos, habilidades y actitudes) necesarias para la vida y el trabajo de hoy. La  AMI (Alfabetización Mediática e Informacional) o MIL (Media and Information Literacy), abarca todos los tipos de medios de comunicación y otros proveedores de información como bibliotecas, archivos, museos e Internet, independientemente de las tecnologías utilizadas. Se hará especial hincapié en la capacitación de los profesores, para sensibilizarlos sobre la importancia de la MIL en el proceso educativo, habilitarlos a integrarla en sus procesos de enseñanza y proporcionarles los métodos pedagógicos, planes de estudio y recursos apropiados. Es necesario aplicar las Recomendaciones de la IFLA sobre Alfabetización Informacional y Mediática, en las que se exponen las medidas que pueden adoptar todas las partes interesadas para promover la alfabetización mediática e informacional a todos los niveles de la sociedad y obrar en pro del objetivo del acceso universal y equitativo a la información y el conocimiento y de su utilización eficaz, que plantea cada vez más problemas a medida que proliferan las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). La alfabetización mediática e informacional agrupa una serie de competencias (conocimientos, aptitudes y comportamientos) necesarias para vivir y trabajar en una sociedad inclusiva. Entre las partes interesadas figuran los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y las organizaciones internacionales, y personas que actúan en calidad de educadores, bibliotecarios, conservadores, archiveros, profesionales de la información y los medios de comunicación, responsables y administradores de políticas económicas y públicas, empresarios y responsables de la industria, y sectores no gubernamentales. Estas recomendaciones se han inspirado en varios documentos internacionales conexos, como la Declaración de Praga, “Hacia una sociedad con instrucción básica en materia de información” (2003), la Declaración de Alejandría “Faros para la Sociedad de la Información” (2005), la Agenda de Túnez para la Sociedad de la Información (2005), la Declaración de Fez sobre alfabetización mediática e informacional (2011), la Declaración de Moscú al respecto (2012) y el Marco y Plan de Acción de la Alianza mundial de asociados en la alfabetización mediática e informacional (2013). Y en esta misma línea está la Declaración de París sobre la Alfabetización Mediática e Informacional en la Era Digital, en el Foro que se celebró en 2014. La Declaración de París urge a los responsables políticos a reflexionar más profundamente sobre la AMI en la era digital, y a reconocer que las competencias AMI son complementarias a las competencias tecnológicas. Por lo tanto, no se puede reemplazar una por la otra. Las competencias tecnológicas deberían ser adquiridas en el marco de la AMI. Si bien es importante que la tecnología esté al alcance de los ciudadanos, centrarse en lo que los ciudadanos eligen hacer con ella lo es aún más. Comprender cómo utilizan la información, los medios de comunicación y la tecnología para participar de la cultura y compartirla, cultivarse y tener un comportamiento ético. Esto confirma que es necesario que todos los actores se impliquen en la convergencia y la combinación de las competencias AMI (conocimientos, habilidades y actitudes). La capacidad de utilizar correctamente la información y los medios de comunicación en diversos contextos requiere varios tipos de habilidades; la cohesión de múltiples conocimientos sobre la era digital. Mientras que el entorno digital presenta oportunidades clave para las personas en todo el mundo, este también implica nuevos riesgos, como la sobrecarga de información o los problemas de orden ético. Lidiar simultáneamente con las oportunidades y los riesgos de la era digital requiere competencias AMI. La Declaración propone un enfoque fundado en las múltiples partes interesadas para que la difusión de la AMI se haga efectivamente en beneficio de todos los ciudadanos. Para ello, llamó a todos los actores, como los periodistas y los medios de comunicación, los bibliotecarios, las autoridades audiovisuales, los educadores y el sector privado a trabajar juntos.
  • Mi última impresión es que, como bibliotecaria a veces me he sentido extraña entre tanto investigador, creo que las recomendaciones y lo que mejor, la realidad y la necesidad nos va a hacer trabajar de forma conjunta. Hay futuro, hay esperanza…
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Felicidad Campal

En mi vida me debato entre la ilusión y el atrevimiento. Licenciada en Documentación por la Universidad de Salamanca. Desde hace ya más de 15 años trabajo en la Biblioteca Pública del Estado de Salamanca. He compatibilizado su función de bibliotecaria con la de Profesora Asociada en la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca y actualmente coordino el Grupo de Trabajo de Alfabetización Informacional del Consejo de Cooperación Bibliotecaria.

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