ALFIN en LIBER 2016: ¿Por qué son importantes las competencias en información?

ALFIN en LIBER 2016: ¿Por qué son importantes las competencias en información?

alfinenliber16ALFIN y AMI, las competencias mediáticas e informacionales (y digitales…) estuvieron en la edición de LIBER 2016, en una Mesa Redonda organizada por la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y coordinada Concha Vilariño, Subdirectora General de Coordinación Bibliotecaria. Empezó la coordinadora formulando la pregunta que daba título a la mesa, ¿Por qué son importantes las competencias en información? Y las respuestas a esa pregunta ofrecieron una visión global y desde diferentes puntos de vista sobre la importancia y utilidad de las competencias en información en el sistema educativo, en las bibliotecas escolares y en la vida en definitiva.

El Grupo de Trabajo de Alfabetización Informacional y sus propuestas…

El turno de respuestas lo inicié yomisma, Felicidad Campal, coordinadora del Grupo de Trabajo de Alfabetización Informacional del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB), y aunque es de mala educación hablar la primera, era necesario presentar primero el informe para darle sentido al resto de intervenciones en la mesa. Antes de presentar el informe “Integración de las competencias ALFIN/AMI en el sistema educativo: referencias,  contexto y propuestas” en el que se aportan buenas razones de la importancia de ALFIN, presenté las competencias en información como una concatenación de las letras I+C+D:

  • I por y para Información, pero también para Infoxicación, estamos sobrealimentados de información, en cualquier contexto, en formatos y soportes muy variados. “Información infinita es igual a cero”, dijo Umberto Eco. No se trata de tener mucha información, sino la información de calidad que necesitamos en cada momento, lo que requiere un conjunto de actitudes, aptitudes y conocimientos, en definitiva requiere de la letra siguiente, de la C…
  • C por y para Competencia en el manejo de la información, para saber buscar, aplicar y Comprender la información, para tener así Ciudadanos informados y formados para poder tomar decisiones siendo Conscientes y aplicando el sentido y el pensamiento Crítico. C para Conciencia Cultural, que nos permitirá utilizar la información de manera ética y legal, para Conocimiento abierto y Compartido, que implica Comunicar y compartir esa información de la manera más Creativa que podamos, utilizando las herramientas digitales propias para cada caso, lo que nos lleva a la letra siguiente de este pequeño juego, a la D…
  • D para Destrezas en el uso de las herramientas Digitales, las tecnologías son herramientas, pero solo un medio. La tecnología como medio, la información que necesitan los ciudadanos como fin.

Y dicho esto, presenté el contenido del Informe del GTALFIN, que ya fue objeto de un post en este blog. Por no volver a repetir lo ya escrito, resumir mi intervención con algunos aspectos destacados del informe, como anzuelo para invitar a su lectura sosegada y a una puesta en práctica reflexionada.

En cifras el informe consta de:

  • informealfinportada2 partes, una analítica y otra propositiva,
  • 7 capítulos
  • Casi 50 sugerencias para implantar las competencias mediática e informacional en el sistema educativo (2016‐2020) agrupadas en 4 grandes ámbitos de actuación:
    • Estructuras mínimas de implantación ; Equipo humano ; Innovación, investigación y gestión del cambio y Comunicación y difusión,
    • Cada uno de ellos desarrollado en 6 niveles de intervención: Sistema educativo ; Centro educativo/aulas ; Biblioteca escolar ; Redes bibliotecarias y comunidad profesional ; Oros agentes estratégicos y Comunidad educativa y sociedad en general.
    • 10 propuestas urgentes dirigidas al personal docente en el aula como agentes decisivos, obviamente a los propios responsables de las bibliotecas escolares, pero también para los/as directores/as y equipos directivos, imprescindibles para la eficiencia de la escuela como institución, a los servicios de formación contínua del profesorado, sin los cuales no se puede asegurar el mantenimiento de la calidad y de una manera especial a la Inspección educativa, pieza esencial en la mejora de la escuela:
  1. Programa de formación transversal AMI 2016‐2020
  2. Dotación anual para bibliotecas escolares a partir de los presupuestos de 2017
  3. Factoría de contenidos AMI
  4. Un/a especialista en gestión de información y conocimiento en cada centro escolar
  5. Una red experimental de centros educativos flexibles
  6. Un itinerario formativo para dirección, asesorías e inspección educativa
  7. Presupuesto para cada biblioteca escolar que cumpla los requisitos de IFLA 2015
  8. Premio de buenas prácticas ALFIN/AMI
  9. Línea de investigación interdisciplinar AMI
  10. Año AMI 2017

 El CNIIE y sus proyectos…

La siguiente intervención corrió a cargo de Martha Villabona, Consejera Técnica del Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa, CNIIE, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que comentó las aportaciones del CNIIE, observatorio de todo lo que sucede en ALFIN/AMI, para el desarrollo de la competencia informacional, fundamentalmente en lo que se refiere a la formación de los docentes en el tratamiento de la información, en las competencias mediáticas y en las competencias digitales. La propuesta de formación lanzada desde la Administración central es en formato de, cursos en línea o presenciales, que se ofrecen a un destinatario muy específico como es el profesorado o a uno más general si se trata de cursos abiertos y masivos. Aunque, quien realmente debe llevar a cabo la formación del profesorado son las Comunidades Autónomas que tienen transferidas las competencias en ese campo, es, nos habló de dos proyectos formativos para el curso 2017-2018, que de momento y dada la situación política del país, son solo proyectos. Sí que continua la oferta del curso “Alfabetizaciones múltiples” en el que se imparten contenidos relacionados con la alfabetización informacional, entre otro tipo de alfabetizaciones.

  • Por otra parte y ante la falta de materiales más allá del libro de texto que tienen muchos profesores para abordar el cambio de paradigma en la educación, nos recordó la existencia del Espacio Procomún Educativo, como un servicio semántico para toda la Comunidad Educativa. Procomún facilita el acceso al repositorio de recursos digitales educativos abiertos (#REA) del Ministerio y las Comunidades Autónomas, en el que se reúne material didáctico catalogado de forma estandarizada a través de metadatos (LOM-ES), coherente con el currículo de enseñanzas anteriores a la Universidad (Educación Infantil, Primaria y Secundaria) y preparado para ser utilizado directamente en el aula o bien para ser modificado y adaptado a diferentes contextos o necesidades. Los formatos de descarga de los objetos educativos favorecen la integración en plataformas LMS (Learning Management System o Sistema de Gestión de Aprendizaje).
  • Procomún incorpora además una Red Social Profesional en la que los miembros disponen de espacio personal y de espacios sociales para crear, valorar y difundir experiencias y contenidos educativos. La Red está integrada en la estructura de Procomún, vinculando estrechamente usuarios y recursos educativos mediante un sistema de etiquetado social, votaciones, contextos educativos, recomendaciones de uso y comunidades de aprendizaje entre pares que estimulan el intercambio de impresiones y propuestas sobre usos educativos y aprendizaje.

Las bibliotecas escolares de las que aprender…

Gloria Durban, responsable de la Biblioteca de la Escuela del Clot – Jesuitas Clot y todo un referente en el ámbito de las bibliotecas, continuó con su respuesta a la pregunta inicial sobre las importancia de las competencias en información con una serie de reflexiones más filosóficas o pedagógicas que técnicas o bibliotecarias:

  • Las competencias en el manejo de la información, ALFIN, no son una novedad, es lo que se ha hecho toda la vida, aprender a aprender.
  • Lo que si es una novedad, es la complejidad del mundo de la información, que implica un cambio de las actitudes ante tanta información y provoca un desbordamiento del profesorado.
  • Lo que está fallando en este momento, es la comprensión y tratamiento de la información. Son necesarias, a este respecto, una serie de estrategias de pensamiento que hay que abordar para trabajar con la información y comprenderla, para tomar decisiones y resolver problemas.
  • Los profesores necesitan apoyos y la biblioteca escolar, con su responsable, es uno de esos apoyos. El responsable de la biblioteca escolar ha de ser un facilitador, ya que quien tiene que asumir la integración de la competencia informacional en el desarrollo curricular, es el profesorado.
  • Es necesario abordar la competencia informacional como centro y de forma integrada y transversal, no cada uno por separado, no los responsables TIC por un lado, los profesores por otro, la biblioteca escolar por otro. Se requiere un trabajo conjunto y corresponsable de todos ellos y que el centro asuma una estructuración de esta competencia. Una posibilidad es incluir esta cuestión dentro del proyecto lector de centro, como uno de sus ámbitos, el referente a la lectura para aprender.
  • También propone la necesidad de ir más allá de las destrezas y preguntarnos, ¿qué valores y que actitudes actitudes tienen nuestros alumnos ante esta situación de sobre información? para evitar:
    • La desgana informativa en pos del apetito informacional.
    • La falta de atención, en pos de a una lectura sosegada y tranquila de textos más o menos largos.
    • La impulsividad, en pos la reflexión y del pensamiento estratégico.
    • La saturación en pos de la digestión de la densidad.
    • Las dificultades de comprensión en pos de saber realizar relaciones de contenidos.
    • El poco valor al conocimiento en pos de un respeto por la autoría que evite el plagio.
  • Se precisa, en función de la realidad singular de cada centro educativo:
    • Definir un modelo de intervención para el desarrollo de la competencia informacional.
    • Determinar objetivos prioritarios y estrategias para la práctica educativa.
    • Realizar proyectos de investigación y tareas informacionales.
    • Determinar cómo ha de ser la contribución de la biblioteca escolar.
    • Realizar programas de competencia informacional des de la biblioteca escolar.

Termina Gloria Durban su intervención con una idea y un deseo para el futuro, la necesidad en el sector educativo de priorizar las prioridades. La formación y capacitación del profesorado es la prioridad, porqué el desarrollo de las competencias informacionales es una cuestión intrínseca a la enseñanza. Se precisan agentes de apoyo (como la biblioteca escolar), y dispositivos específicos desde la administración educativa y propuestas de colaboración desde la biblioteca pública…, todo ello como medidas de apoyo, con el objetivo último que pueda el profesorado empoderarse de su responsabilidad educativa en referencia al desarrollo de las competencias informacionales.

Las asignaturas y otros proyectos a imitar…

alfinelliber3Cerró la mesa la intervención de Cristina Novoa, Asesora de Bibliotecas Escolares de la Consellería de Cultura, Educación e Ordanación Universitaria de la Xunta de Galicia, quién también empezó recordando que la incorporación al currículo del tratamiento de la información ya está recogido en las leyes de educación desde hace tiempo, pero que en realidad no se hace, a pesar de lo que recomienda el Manifiesto de la biblioteca escolar publicado por IFLA/UNESCO en 1999 que reconocía como uno de los objetivos para la biblioteca de los centros educativos el de “apoyar al alumnado en el aprendizaje y en la práctica de competencias de evaluación y utilización de la información, en cualquier soporte, formato o medio, teniendo en cuenta las formas de comunicación más usuales en su comunidad”. Continuó su intervención, explicando el recorrido que la competencia en información ha tenido en el sistema educativo de Galicia:

  • Con el respaldo de este manifiesto, en Galicia, ya desde los inicios del programa de bibliotecas escolares en el año 2005, ha sido una prioridad la inclusión de actividades destinadas a facilitar la educación del alumnado en el uso, tratamiento y producción de información, así como la organización de los recursos de la biblioteca escolar de forma que se puedan facilitar prácticas de trabajo con las distintas fuentes informativas. Así, entre los requisitos que deben reunir los centros que se incorporan al denominado “Plan de mellora de bibliotecas escolares” se contempla el diseño y desarrollo de actividades destinadas a que el alumnado adquiera progresivamente habilidades y destrezas en el uso de los documentos informativos, aprenda a realizar trabajos de investigación y desarrolle competencias en información empleando soportes y formatos diferentes tanto para la consulta como para la producción de materiales informativos.
  • Antes de que la Ley Orgánica de Educación de 2006 (LOE) obligase a incluir en las programaciones de los centros, contenidos y prácticas que sirviesen para la adquisición de la competencia denominada en aquella ley “tratamiento de la información y competencia digital”, existía ya en Galicia (en aquel sector del profesorado que asistía con regularidad a actividades formativas relacionadas con la biblioteca escolar), un cierto interés por incorporar los contenidos y las prácticas ALFIN a los proyectos anuales de las bibliotecas escolares y de los centros en su conjunto. Estas prácticas, al principio aisladas, a finales de 2011, cuando el Ministerio de Educación publicaba el Marco de referencia para las bibliotecas escolares (en el que se reconocía como uno de los principales ámbitos de actuación el diseño y desarrollo de programas para la adquisición de la competencia informacional), se convierten una realidad ya incuestionable para mucho profesorado implicado, aunque aún así distaba mucho de ser generalizada. Aunque la implantación de la obligatoriedad de diseñar “Proyectos lectores” de centro, a partir de los currículos LOE, en 2007, ayudó también a la incorporación de contenidos y actividades facilitadores de la adquisición de competencias en información, toda vez que estos proyectos lectores de centro, además de articular las medidas para mejorar la lectura y la escritura del alumnado, incluían también las competencias para el uso, tratamiento, evaluación y producción de información.
  • Otra de las medidas contempladas en los currículos LOE en Galicia, que ha contribuído a la integración de estos contenidos, fue la creación de una materia en el primer curso de la ESO denominada “Proyecto Interdisciplinar” y que pretendía dotar al alumnado de los recursos imprescindibles para abordar la elaboración de pequeños trabajos de investigación con un enfoque interdisciplinar y la consulta de diversas fuentes.
  • La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa de 2013 (LOMCE), introduce importantes cambios en la identificación y definición de las competencias clave que el currículo debe contribuir a desarrollar en el alumnado. Así, pasa a definirse como “competencia digital” lo que anteriormente se identificaba como “tratamiento de la información y competencia digital”, lo que supone una vuelta atrás en cuanto a la visibilidad de las competencias en información poniendo el foco en lo digital. Como consecuencia se ha observado que los departamentos de tecnología aparecen como prioritarios a la hora de desarrollar programas para la adquisición de esta competencia digital; cuando sus actuaciones están desvinculadas de aquellas otras propuestas que buscan un desarrollo más amplio y un enfoque más relacionado con la gestión de la información y la construcción del conocimiento, los avances que se produzcan en estas competencias están por demostrar.
  • Por otra parte, el hecho de que las administraciones puedan ofrecer a los centros propuestas de materias de libre configuración para completar el currículo, ha abierto la posibilidad de crear una materia que permita un tratamiento sistemático de los contenidos ALFIN/AMI (competencia en información y medios), más allá de la inclusión de estos contenidos, de forma transversal en diversas áreas del currículo. Así en Galicia se ofrece a los centros una materia para 1º y 2º de la ESO denominada “Investigación y Tratamiento de la Información“, con el pertinente desarrollo curricular con identificación de contenidos, criterios y estándares de evaluación así como de competencias a cuyo desarrollo puede contribuir cada uno de los contenidos tratados. Adaptaciones de esta materia para 4º y 6º de primaria, también de libre configuración, están presentes en centros de primaria, impulsadas por profesorado consciente de la necesidad de empezar a formar desde muy temprano en este tipo de competencias y, conscientes también de la oportunidad que este tipo de materias del currículo ofrece para sistematizar prácticas que facilitan su aprendizaje. Investigación y Tratamiento de la Información (1º/2º ESO) es una propuesta para facilitar el tratamiento, de forma intensiva a lo largo de un curso escolar (con una hora semanal), de los contenidos que constituyen el cerne de la denominada competencia informacional. El desarrollo de los contenidos que se proponen está ligado a la biblioteca escolar del centro desde el momento en que esta, concebida como un centro de recursos y de posibilidades para la lectura, la información y el aprendizaje, se constituye como herramienta esencial para el desarrollo de competencias clave a las que contribuye esta materia.
  • En el año 2014 se convocó el primer Concurso de Trabajos por Proyectos, coordinados o apoyados desde la biblioteca escolar. En este momento se tramita la resolución de la tercera edición de este certamen, a través del cual han recibido ya reconocimiento 35 proyectos o investigaciones, en sus diferentes modalidades.

Terminó su intervención Cristina Novoa aportando algunos datos bastante esclarecedores. En el curso 2015/2016 esta materia de libre configuración tuvo implantación en el primer curso de la ESO, en 71 centros con un total de 2.874 alumnos y alumnas finalmente matriculadas. De estos, superaron la materia 2.718, lo que supone el 94,57%. En el curso 2016/2017, se imparte la materia en 141 centros públicos de enseñanza secundaria y en 17 centros concertados, con un total de 4.750 alumnas y alumnos matriculados. Los centros de primaria, hicieron adaptaciones de esta propuesta para 4º y 6º de primaria en el curso 2016/2017 un total de 184 centros públicos (en estos momentos no podemos dar datos del presente curso, pero estimamos que sigue la tendencia de secundaria, doblando el número de centros). Y finalizó con otra observación importante, en la mayor parte de los centros es profesorado vinculado a la biblioteca escolar el que se encarga de impartir esta materia; cuando no es posible por cuestión de horarios, el equipo de biblioteca apoya de forma decidida y proactiva el desarrollo de las actividades. En la práctica, se convierte en una sesión semanal de refuerzo de habilidades y destrezas imprescindibles mediante la elaboración de tareas integradas y vinculadas a proyectos de carácter interdisciplinar, en ocasiones más amplios que los diseñados en el contexto de la propia materia, que incumben a todo el centro y que son coordinados desde la biblioteca escolar.

Se cerró la mesa con un breve espacio para el debate y la intervención de los asistentes (los de la mesa anterior nos arrebataron casi media hora…), en las que Mónica Baró, vicedecana y profesora de la Facultat de Biblioteconomía i Documentació de la Universitat de Barcelona y otro de los referentes en el ámbito de las bibliotecas escolares, comentó la necesidad de formar a los responsables de las bibliotecas escolares en la competencia informacional y de que estos formen parte estable de las plantillas de los centros, que necesariamente hay que revisar, si queremos tener centros del S.XXI no podemos seguir con las plantillas del S.XIX… Se cerró el debate con la posibilidad de colaboración entre bibliotecas escolares y bibliotecas públicas, lo que deja abierta la puerta para una futura línea de trabajo del GTALFIN…

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Felicidad Campal

En mi vida me debato entre la ilusión y el atrevimiento. Licenciada en Documentación por la Universidad de Salamanca. Desde hace ya más de 15 años trabajo en la Biblioteca Pública del Estado de Salamanca. He compatibilizado su función de bibliotecaria con la de Profesora Asociada en la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca y actualmente coordino el Grupo de Trabajo de Alfabetización Informacional del Consejo de Cooperación Bibliotecaria.

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