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25 ideas más para sorprender desde la biblioteca pública

Idea loadingEste 2016 se cumplen diez años de un artículo que ha dado mucho que hablar en el ámbito de las bibliotecas: Cincuenta ideas para sorprender desde la biblioteca pública, de Carme Fenoll y Ciro Llueca. Los autores, figuras de gran peso en el ámbito, proponían en aquel artículo un listado de propuestas que a su juicio se podrían llevar a cabo en las bibliotecas públicas con el objetivo de

[…] llegar a públicos inéditos, para fidelizar a los actuales y, en todo caso, para reforzar el protagonismo de estos equipamientos en la opinión pública ciudadana (y política) y conseguir la presencia mediática que se merecen.

Fenoll y Llueca se mostraban convencidos de que ofrecer ideas sorprendentes es una vía para atraer usuarios a las bibliotecas. Además, esperaban que sus propuestas pudieran servir para fomentar un debate. Y todo ello, sin ánimo de

[…] aleccionar a los profesionales que desde las bibliotecas garantizan un servicio público, en el día a día, y no siempre con recursos excedentes. Sí queremos que los bibliotecarios de estos importantes equipamientos públicos reflexionen sobre puntos que, en algunas esferas de la empresa privada, hace tiempo que se han impuesto con éxito.

El artículo de Fenoll y Llueca sigue siendo una fuente de inspiración, qué duda cabe. Pero 10 años es mucho tiempo en el mundo de la información, si tenemos en cuenta los cambios provocados por las nuevas tecnologías en el consumo cultural. Lo que voy a hacer en este post es una propuesta de 25 nuevas ideas para (intentar) sorprender desde la biblioteca pública.

Espero que tanto vosotros como los autores del artículo original me perdonéis el atrevimiento. La idea, por supuesto, no es desmerecer las propuestas originales, ni inventar la rueda. Siguiendo el espíritu original del artículo de Fenoll y Llueca, mi intención es aprovechar algunas nuevas tendencias en la difusión de la información, y algunas buenas ideas que he ido encontrando en mi camino y que creo que se merecen una buena difusión, como medio para animar el debate. Y, por qué no, como medio para despertar la inspiración de quienes las leáis.

Mis propuestas están más basadas en la difusión de la colección que en aspectos de infraestructura o de aptitud del personal. Creo que el actual panorama es complejo, pero también creo que hay margen para hacer llegar nuestros fondos al público y oportunidad para que éste se sienta atraído hacia ellos. Además, velar por la difusión de todo el fondo de nuestros centros no deja de ser una parte integral de nuestra misión… o debería serlo.

Como podréis ver algunas propuestas han salido de mi pluma, por así decirlo. Otras son adaptaciones de plataformas online que creo que son perfectamente aplicables a las bibliotecas públicas. Por último, algunas de las propuestas son adaptaciones de buenas prácticas de algunos compañeros de profesión con los que he tenido la suerte de compartir experiencias, o con las que he tenido la suerte de toparme de manera casual. En estos dos últimos casos, los ejemplos de plataformas y los proyectos de compañeros/as, el mérito de las ideas es, sin duda alguna, de la fuente original.

Quizás alguna de estas ideas ya la estés llevando a cabo en tu biblioteca, o quizá conozcas algún centro en que se estén poniendo en práctica otras iniciativas que merezcan ser difundidas. Razón de más, entonces, para ofrecerles visibilidad en una plataforma como BiblogTecarios, ¿no crees? Utiliza la posibilidad de comentar esta entrada o emplea la etiqueta #25ymás en Twitter para darlas a conocer.

Las propuestas no siguen ningún orden en particular. ¿Empezamos?

1. Música y literatura, una pareja ganadora

La popular content curator Maria Popova tiene un proyecto paralelo a su famoso blog Brain Pickings: Literary Jukebox. En él, Popova empareja citas de sus libros favoritos con canciones. Como todo lo que hace Popova, Literary Jukebox ha recibido mucha atención y muchos elogios. Aunque sería injusto pensar que emparejar música y literatura es un invento de Popova. En el año 2009, el profesor de literatura Christian Goering llevó a cabo un proyecto llamado “musical intertextuality”, en el que pidió a sus alumnos que asociaran canciones a la obra de Steinbeck De ratones y hombres. Para Goering, las posibilidades de emparejar música con literatura son varias: una canción se inspira en la literatura; una canción conecta temáticamente con un texto; el tono de una canción es similar al tono de una obra literaria… Así pues, ¿por qué no emparejar desde la biblioteca literatura y música? Podemos hacerlo a lo Popova, emparejando citas, o siguiendo las diferentes maneras de la “musical intertextuality” de Goering. Además, podemos hacerlo los bibliotecarios o podemos proponer a los usuarios, en las redes sociales, que emparejen una canción con un libro, o viceversa.

2. Música y lugares, otra pareja ganadora

Literary Jukebox ha servido de inspiración para un interesante proyecto de Maptia, Geographical Jukebox, un maridaje entre canciones y lugares. Como dicen en Maptia, a menudo asociamos canciones con lugares y momentos, ya sean los cotidianos o aquellos que sólo vivimos una vez en la vida. En Maptia no sólo emparejaron una canción con un lugar, sino que además escribieron una pequeña historia sobre esos lugares y lo que significaron para ellos. De nuevo, el equipo de la biblioteca puede llevar a cabo la lista, o puede pedir a los usuarios que participen en ella. Además, como hizo Maptia, podemos compartir la lista de temas en Spotify.

3. El mundo está lleno de lugares por descubrir

Sí, aunque parezca mentira si tenemos en cuenta las oleadas de turistas que invaden (¡invadimos!) los lugares más insospechados. Esa convicción es la base del proyecto Atlas Obscura, una especie de inventario de lugares maravillosos y desconocidos. Lugares no necesariamente de esos que salen en un mapa, sino también iglesias, edificios, museos… Las guías de viaje de nuestras colecciones tienen su momento en los periodos de vacaciones, que es más de lo que podemos decir de la narrativa de viajes y de las obras de geografía, dos secciones eternamente marginadas. Descubrirle al público lugares y curiosidades culturales, como hace Atlas Obscura, es una muy buena excusa para darles más movimiento.

4. Viajar sin salir de casa

Y hablando de conocer el mundo, ¿por qué no proponer recorridos por lugares de nuestro hermoso planeta, sin necesidad de salir de casa? No sólo podemos contar en nuestros fondos con guías de viajes, narrativa de viajes y obras de geografía; además podemos tener música regional, y libros de etnografía y costumbres, sin contar con los libros de ficción de autores de la más diversas nacionalidades (como buena muestra, la iniciativa de César Azuara en la Biblioteca Xavier Benguerel (Barcelona) llamada GPS Literari. Una mezcla más que enriquecedora.

5. Utiliza las especializaciones de tu centro como medio de participación

No son pocas las bibliotecas que se especializan en temáticas concretas, o que tienen fondos especializados: cine, música moderna, cocina, arte contemporáneo, cultura juvenil, novela de géneros concretos… Son temáticas que pueden ser un puente perfecto para que los usuarios participen e interaccionen con la biblioteca. ¿Cómo? Si tu biblioteca se especializa en música, ofrece la oportunidad a músicos locales para que den a conocer sus obras en tus redes sociales; si te especializas en cine, tres cuartos de lo mismo para creadores del séptimo arte, ya sean profesionales o amateurs; si te especializas en cocina, da la oportunidad de que tus usuarios te envíen esa receta que saben hacer con tanto amor… Las posibilidades son muchas, tantas como posibles especializaciones. Una buena manera de publicitar tus fondos especiales, y además una excelente plataforma para que creadores de diferentes ámbitos se puedan dar a conocer. Como dice la publicación Landscape Photography Magazine en su página de Facebook, cada vez que comparte la fotografía de un autor externo: “We Share Because we Care!” (¡Compartimos porque nos importa!). Seguro que tus usuarios te lo agradecerán.

6. Explica a tus usuarios las novedades del mes

Seguro que gran parte de las bibliotecas, por no decir todas, dedican un lugar de su mobiliario a exponer las novedades del fondo. Suelen ser lugares de deseo, puesto que uno de los principales objetivos de los usuarios son las novedades. Aun así, lo habitual es que acabe siendo cogida en préstamo una fracción pequeña, que suelen ser como norma las novelas más mediáticas. Quizá podemos hacer un esfuerzo por explicar a los usuarios qué más novedades están a su disposición y por qué vale la pena que les dediquen su atención. El Servicio de Documentación de Literatura Infantil y Juvenil (SDLIJ), de la biblioteca Xavier Benguerel (Barcelona), hace algo parecido con su iniciativa Collita fresca (Cosecha fresca), en la que las editoriales presentan sus últimas novedades en literatura infantil y juvenil. Presentemos nosotros las novedades, sean las que sean, a los usuarios. Podemos hacerlo en una breve presentación presencial, o mejor todavía, en un breve vídeo que puede ser difundido por las redes sociales.

7. Lo que dijo X sobre…

Nos encantan las citas. Y las buenas historias que contienen mensajes enriquecedores. Hay un buen número de personas a las que parece interesarles lo que dijo, por ejemplo, Einstein sobre la creatividad; Bertrand Russell sobre la mejor manera de ser feliz; Virginia Woolf sobre cómo leer un libro… Dediquemos un rincón de la biblioteca a exponer lo que dijo X sobre… Las secciones de biografías y de filosofía están repletas, seguro, de pensamientos llenos de sabiduría e ingenio, que darán que pensar a nuestros visitantes.

8. El libro técnico, ese gran desconocido

Según los datos de La Federación del Gremio de Editores de España (FGEE) recogidos en el diario La Verdad, en 2015 se facturó un 3% en venta de libros, una subida notable comparada con la que se produjo en 2014 (0’6 %). La subida se atribuye, fundamentalmente, al libro técnico y profesional, y al educativo. Quién lo iba a decir: el libro técnico, ese gran desconocido, tira del carro de la venta de libros. Como dice Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación del Gremio de Editores de España (FGEE): “El libro tiene un papel cada vez más preponderante en la educación. Y se nos olvida la relevancia del libro profesional, ya sea de derecho, informática o medicina”. En las bibliotecas ese tipo de obras acostumbra a estar en sus respectivas secciones temáticas, junto con las obras más generalistas. Para darles más visibilidad, y estar en sintonía con la demanda que parece que hay por estas obras, ¿por qué no recogerlas y crear un centro de interés de obras técnicas, dividida en secciones por especialización? No sería necesario recoger todas las obras de este tipo presentes en la biblioteca: lo importante es que las obras nuevas y de mejor calidad estén más accesibles para los usuarios.

9. La ciencia avanza que es una barbaridad…

… por eso es de agradecer la labor de los y las divulgadores científicos que, semanalmente, ofrecen a sus lectores una recopilación de las que, para ellos y ellas, han sido las mejores noticias de la semana. Buenos ejemplos son la labor de Ed Yong con sus posts titulados I’ve got your missing links right here (un ejemplo), o Link feast de BPS Research Digest (un ejemplo). Lo mismo podemos hacer desde la biblioteca, dado que la divulgación científica tiene un público fiel: una recopilación semanal de las mejores noticias en formato papel, o en formato digital utilizando servicios como el clásico Delicious.

10. Dale otro aire a tus exposiciones físicas con la content curation

Aunque la content curation está más asociada al ámbito online, lo cierto es que la inspiración original para este campo de práctica surge de los curators de museo: los profesionales encargados de conservar y difundir el patrimonio de sus instituciones. Una buena exposición de museo suele ser un recorrido por varias áreas de la cultura, todas entrelazadas para explicar una buena historia. La content curation aplicada a los materiales físicos de la biblioteca tiene la misma finalidad: reunir materiales de diversas áreas de la colección, en ocasiones infrautilizadas, con el objetivo de explicar una buena historia. Así, por ejemplo, la muerte de David Bowie podría haber sido un buen momento no sólo para exponer su obra directa, sino obras de temáticas relacionadas con el cantante, como la moda, la orientación sexual, o la historia de la música.

Y hablando de “curación” de contenidos..

11. “Cura” contenidos relacionados con la especialización de tu centro

Hace ya unos años, escribía aquí en BiblogTecarios que uno de los principales motivos para utilizar la “curación” de contenidos era el posicionarse como una fuente de información de referencia. No se me ocurre mejor motivo que ése para que una biblioteca pública haga “curación” de contenidos. Y unos contenidos estupendos que podría “curar” serían los relacionados con la especialización de su fondo. Por ejemplo: Javier Guallar nos habla de cómo la Biblioteca Esquerra de l’Eixample – Agustí Centelles de Barcelona

[…] aprovecha su especialización en fotografía para curar contenidos de esta temática, como en este post, en el que recomienda una actividad (que no es de la propia biblioteca) y la vincula con su catálogo.

12. La “biblioteca humana”, ampliada

La biblioteca humana es una iniciativa de la ONG Stop the Violence, puesta en marcha originariamente en la ciudad de Copenhague en el año 2000. La intención era disminuir la discriminación en la sociedad danesa, dada la fuerte llegada de inmigrantes en aquel entonces. ¿Cómo? Pues como nos explican en La piedra de Sísifo:

Los usuarios que acceden a ella y consultan su catálogo en lugar de encontrar libros tradicionales hallarán personas con historias que contar y con las que se podrán sentar cara a cara durante media hora, no solo para escuchar sino para dialogar. Personas que en condiciones normales se vean excluidas de la comunidad por su condición social, económica, política o incluso física; personas que se hayan visto expuestas a la crítica o a los prejuicios de otras personas; que tengan algún tipo de discapacidad; que hayan sido desplazadas; o que se hayan visto sometidas a una situación de violencia; exalcohólicos o exdrogadictos; prostitutas.

Excelente iniciativa, sin duda. Pero no tiene por qué limitarse a personas en situaciones sociales difíciles, o en riesgo de exclusión. De hecho, hay bibliotecas que han expandido el concepto, tal y como recoge Gorka de Luis en su página web Orientaenred, al hablar de la biblioteca humana de la Universidad de Vigo. Podríamos aprender mucho de otros sectores de nuestras comunidades, especialmente de nuestros mayores. Como centro dedicado a la comunidad, las bibliotecas pueden ayudar a un buen número de personas a escapar de esa epidemia moderna que es la soledad. Y puede hacerlo fomentando que esas personas recuperen su valía y su autoestima por el hecho de poder compartir sus conocimientos, experiencias y vivencias con todo aquel o aquella que les quiera escuchar.

13. Bienvenidos a la segunda pantalla

Ésta es una idea que me propone Rafael Ibáñez, director de esta casa y activo e inquieto bibliotecario, tanto en las redes como en la Biblioteca Municipal de Burgos. El concepto de “segunda pantalla” lo explica muy bien el mismo Rafael en el blog de Leopoldo Roldán: gracias a Twitter, los internautas pueden establecer conversaciones en torno a programas televisivos mientras éstos están teniendo lugar. Una muestra muy popular en estos días es la iniciativa de la Biblioteca Nacional de España, actuando como segunda pantalla en torno a la serie El Ministerio del Tiempo (una inicativa que ya se trató en BiblogTecarios). La Biblioteca y el Archivo Municipal de Burgos también se animaron a actuar como segunda pantalla de la serie Carlos, rey emperador. Nos lo explicaron en Comunidad Baratz Pilar Figal y el mismo Rafael. Allí nos decían que

En contra de lo que pudiera parecer, quienes trabajamos en centros de información con menor calado también podemos, con idéntico entusiasmo y las herramientas a nuestro alcance, incorporarnos a esta experiencia transmedia de la conversación social televisiva.

No os perdáis, además, el Storify que Archivo y Biblioteca prepararon sobre uno de los capítulos de El Ministerio del Tiempo.

Las ventajas y la conveniencia de actuar como segunda pantalla las resumía muy bien Rafael en el mencionado post del blog de Leopoldo Roldán:

Participar en la conversación que fluye entre los miembros de una comunidad libre […] exige aplicar unas fórmulas de comunicación no muy usuales para entidades oficiales, aproximando éstas a la cotidianeidad de sus seguidores. Desde luego, no es una tarea improvisada, sino que precisa de del análisis de las fuentes, la elaboración de un guion y la atención al ritmo de la conversación durante la emisión del episodio. A cambio, el esfuerzo realizado ha supuesto no sólo un aprendizaje práctico de marketing social para instituciones, sino que ha propiciado la promoción de la ciudad a través de un canal excepcional, en ámbitos y entre públicos poco habituales.

Y ya que hablamos de historia…

14. Abre el túnel de tiempo

Las obras de historia tienen un público minoritario, pero fiel. Y es que suelen ser obras voluminosas, repletas de datos, que pueden asustar al público general. No obstante, desde hace un cierto tiempo se han popularizado las obras que intentan darle a la historia un mayor atractivo: obras basadas en anécdotas, en datos curiosos, en el encanto histórico de determinados lugares de nuestras ciudades o pueblos… No es mala idea, pues, dedicar un espacio en nuestras bibliotecas (físico o virtual) a la difusión de este tipo de conocimiento. Por un lado, estaremos explotando un amplio, rico y valiosísimo fondo como es el de los materiales de temática histórica; por otro, estaremos despertando la curiosidad intelectual del público que ya ama ese tipo de materiales, pero también del público que necesita una vía de acceso más fácil y cercana a los mismos.

15. Implícate en la salud de tus vecinos

En las últimas Jornadas Catalanas de Información y Documentación se trató una ponencia más que interesante. En ella Muntsa Miñana, bibliotecaria de la Biblioteca del Fondo de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), explicaba su proyecto de acogida a la diversidad funcional. Muntsa hizo algunas reflexiones que deberían darnos que pensar. En esencia, de las conclusiones de su proyecto se desprendía el hecho de que la verdadera importancia de este tipo de iniciativas no es que los usuarios con “diversidad funcional” adquieran éstas o aquéllas competencias informacionales, como diría un buen manual de biblioteconomía. Para Muntsa, las bibliotecas están llenas de actividades que el público no valora en su justa medida. Pero para los usuarios con diversidad funcional, el mero hecho de acudir a nuestros centros con regularidad ya supone un pequeño gran cambio en sus vidas. Un cambio que puede repercutir muy positivamente en su bienestar. Seguro que en tu área geográfica más cercana hay entidades que estarán más que predispuestas a colaborar con tu biblioteca. Como dice Muntsa, aunque las iniciativas que se puedan proponer parezcan pequeñas, pueden llegar a cambiar vidas.

16. Hablemos de música

Otra de las ponencias que más dan que pensar de las presentadas en las Jornadas fue la de Julián Figueres, director de la biblioteca Vapor Vell (Barcelona): Rascar donde no pica. Tras hacer un repaso a la preocupante situación de los fondos de música de las bibliotecas, Julián nos dice que los materiales físicos son sólo una manera que tienen los bibliotecarios para difundir y promover el conocimiento de y el amor a la música. Como iniciativa alternativa, Julián pone de ejemplo el Music Spy Club, un proyecto que lleva en marcha con éxito ya desde hace varios años en Vapor Vell. En dicho club, un invitado pincha y comenta 10 canciones, por lo que se mezcla el descubrimiento musical con la reflexión cultural y la participación del público. El mismo bibliotecario encargado de la música puede ser ese mediador que facilite el descubrimiento y la conversación. Eso es lo que pretende hacer Sergi Rodríguez, el musitecario del siempre inquieto y divertido grupo de la Biblioteca El Carmel-Juan Marsé, con su proyecto Club de Audición de Música. También es lo que se está empezando a llevar a cabo en la biblioteca Tecla Sala de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) con la iniciativa JukeBox Session: una selección y audición comentada de canciones relacionadas con el fondo de música de la biblioteca (que posee una estupenda especialización en blues y música negra). En las bibliotecas, pues, no sólo se puede escuchar la música. También podemos hablar de ella con los usuarios.

17. Bibliogimnasio

¿Alguna vez te has preguntado cuáles son los mejores ejercicios para aumentar el tamaño de los músculos de tu espalda? ¿O cómo conseguir unos bíceps de infarto más rápido? ¿O cómo afrontar una carrera de larga distancia por primera vez? Yo seguro que no. Pero apuesto a que un buen montón de personas sí. Y cada vez más, teniendo en cuenta la manía por la vida sana y el culto al cuerpo que se ha impuesto en nuestras sociedades. Así que, ¿dónde van a estar mejor nuestros materiales sobre fitness y deportes varios que en los templos actuales de la vida sana, es decir, los gimnasios? Sí, un gimnasio no parece el lugar más idóneo para leer, pero la proximidad entre los lectores y los materiales siempre es algo que deberíamos perseguir. Además, en nuestras estanterías son materiales que suelen pasar desapercibidos. Vale la pena explorar las posibles alianzas entre instituciones públicas o privadas, y las ganancias que para ellas podría suponer una colaboración con la biblioteca.

18. Bibliomercado… ecológico

El bibliomercado, llevar la biblioteca al mercado municipal, es una de las actividades de extensión bibliotecaria más populares. En los últimos años hay otro tipo de mercados que han experimentado un boom: los mercados de productos “ecológicos”. Suelen ser ferias al aire libre, emplazados en sitios populares de la ciudad, donde los productores ofrecen sin intermediarios sus productos a los consumidores. El público de estos eventos suele tener un cierto nivel cultural, y está más que comprometido con estas causas. En las bibliotecas suele haber un buen número de obras relacionadas con la alimentación, vida sana y consumo responsable, un reflejo de la popularidad de dichos documentos para un buen sector del público. ¿Qué tal si pudiéramos instaurar una presencia bibliotecaria en los mercados y en las ferias ecológicas, para ofrecer nuestros propios “productos”?

19. El próximo booktuber: el autor autoeditado

Hay quien opina que una de las líneas de futuro posible para las bibliotecas es actuar como editora de contenidos creados por los usuarios. Así, se dice, la biblioteca reforzaría su presencia como centro de referencia en su comunidad, al mismo tiempo que contribuiría a difundir la cultura que producen sus usuarios. Como seguro que ya sabes, el fenómeno de moda ahora es el de los y las booktubers: adolescentes que graban en vídeo sus recomendaciones literarias. Una idea que se puede reaprovechar y reciclar: invitemos a los autores que se autoeditan a que se graben, explicando y recomendándonos sus obras. Una manera de potenciar la relación con los usuarios, de apoyar la producción independiente, y de ir abriéndonos camino hacia ese posible futuro como editores.

20. Hablemos de cultura

El 24 de abril de 2016, se publicaba en la web de el diario El País un artículo del catedrático de Literatura Comparada de la Universidad de Barcelona Jordi Llobet titulado Nadie quiere a los filósofos. En él, Llobet repasaba las causas del declive generalizado de las humanidades y proponía algunas acciones como posible solución al declive, que se condensan en la necesidad de implicar las humanidades en la vida social. Es decir, en sacar a estudiantes y profesores de las “cuatro paredes de los centros universitarios”. Una de esas acciones tiene que ver directamente con las bibliotecas:

Por ejemplo, enviar a los estudiantes de los últimos cursos a comentar las grandes o menos grandes obras de la literatura universal en las bibliotecas públicas […]

Por supuesto que en muchas bibliotecas ya se organizan charlas para hablar de literatura. Pero la propuesta de Llobet, al centrarse en los “estudiantes de últimos cursos” tiene más que ver con la creación de ese espacio de debate ciudadano, un papel que para muchos puede ser central para las bibliotecas en el futuro. Una conversación cercana entre ciudadanos, más horizontal que vertical.

21. Un espacio para desconectar

Las nuevas tecnologías nos acompañan a donde quiera que vamos, y nos permiten hacer cada vez más cosas. Estar siempre conectado se ha convertido en una especie de imperativo moderno. Así pues no es de extrañar que cada vez escuchemos con más frecuencia expresar el deseo de “desconectar”, ya sea para descansar o para disfrutar de otro tipo de actividades. Y ése papel, el de ser un espacio para desconectar, puede ser jugado por las bibliotecas públicas. Hay una buena cantidad de locales que han explotado con mucha gracia la falta de conexión Wi-Fi.

Kit Kat también ha utilizado muy hábilmente el deseo o la necesidad de desconectar para posicionar su producto en la calle:

No WiFi

 

Screen Free

Una buena estrategia de marketing siempre ayuda, aunque también es importante poder contar con un espacio polivalente, donde la gente se pueda comunicar. Y, cómo no, prueba a invitarlos a practicar los beneficios de la lectura en profundidad con un libro, tal y como lo hizo hace un par de años la August First Bakery & Cafe

22. La biblioteca en la revolución educativa

Desde hace tiempo se viene fraguando un intento de revolución en el ámbito educativo. Según dicen sus defensores, los modelos educativos tradicionales ya no preparan a los alumnos para la vida del presente, y mucho menos para la del futuro. Memorizar materias ha dejado de ser relevante para lidiar en el mundo digital, en la postmodernidad líquida. Otro tipo de competencias son necesarias, y no sólo competencias de manejo de nuevas tecnologías: también trabajo en equipo, pensamiento crítico, empatía,… Ya hay plataformas que buscan activamente la implantación de este cambio, como Escola Nova 21 en Cataluña, un término bajo el que se han asociado la Unesco, la Fundació Jaume Bofill, la UOC y la Obra Social La Caixa. Para las bibliotecas puede ser más que interesante seguir la pista de todas estas iniciativas y del interés de una parte de la ciudadanía por ellas. Y ello porque la nueva pedagogía aspira a dotar a las y los alumnos con una vida plena y con valores de ciudadanía. Sin duda, unos objetivos que también persiguen buena parte de las bibliotecas públicas del mundo. Las vías de colaboración pueden ser múltiples, y muy interesantes: desde ofrecer los espacios, hasta guías temáticas, pasando por la realización de actividades conjuntas.

23. Convierte tu biblioteca en una máquina de difundir ideas

¿Por qué vienen los usuarios a las bibliotecas? Por muchas cosas, claro, pero principalmente por su fondo. Para ser más concretos, por las ideas que contienen sus fondos. Y es que, ya hablemos de una novela, de un libro de física cuántica, de una sonata o de lo que sea, los productos culturales surgidos de la mente humana siempre se basan en eso: ideas. No obstante, la gran mayoría de los fondos suelen estar infra-explotados (falta de recursos, de medios, …). Una buena manera de publicitar todas esas obras es indagar en ellas y difundir las ideas que contienen. Y es que si hay algo que nos enseñan las plataformas que han triunfado llevando a cabo curación de contenidos (o content curation, o como prefieras llamarlo), es que el público que consume cultura es muy, pero que muy amplio, y está más que dispuesto a apropiarse, comentar y difundir ese tipo de información. La apuesta por la difusión digital de ideas por parte de las bibliotecas, y no sólo de información administrativa (horarios, actividades,…) tiene una buena justificación en el éxito de plataformas que hacen exactamente eso. Esa información, esas ideas, son un vínculo perfecto para publicitar nuestras colecciones, para hacerlas atractivas y visibles a través del mundo digital. A condición, claro, de que sepamos explotarlas y extraer ideas lo suficientemente atractivas como para que el público sienta cierto interés.

24. Tú también puedes ser un creador

Las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías, en cuanto a expresión personal se refiere, son enormes. Pensemos, cómo no, en los blogs, pero también en el boom de la fotografía móvil y de las plataformas para compartirlas. Además, redes sociales como Twitter pueden ser utilizadas de maneras realmente creativas. Dediquemos un rincón de nuestros centros a recoger los materiales más relevantes relacionados con la creación en el mundo digital: desde guías de redacción orientadas a la web, hasta manuales sobre cómo realizar las mejores fotografías móviles o cómo generar interés en tus redes sociales. Porque la creación contribuye a formarnos como personas, y a desarrollar un espíritu más abierto y más libre.

25. Organiza una cata de palabras

La biblioteca de la Universidad de Cádiz (UCA) contribuyó a poner en marcha una iniciativa remarcable: una cata de palabras. Ángel Gómer Rivero, escritor y profesor de la UCA, fue el impulsor de la iniciativa, que la biblioteca de la UCA nos comenta en un post de su blog:

Como el propio Ángel reconoció, la denominación de Cata de Palabras fue idea original de Ricardo Chamorro. Esta fue la denominación elegida para una lectura de microrrelatos seleccionados por el propio autor de su amplia producción, seguidos de un posterior comentario por parte de los asistentes.[…] El escritor desafió al auditorio a concretar su comentario a cada microrrelato en una sola palabra. El público aceptó el reto y lo superó holgadamente.

Creo que la cata de palabras consigue darle una vuelta de tuerca a los clásicos clubes de lectura, porque añaden un elemento de improvisación y de juego, dos características que a veces se echan en falta en las actividades de dinamización lectora para adultos. Creo que la cata de palabras puede ampliarse hasta girar en torno a, por qué no, fragmentos de obras, poemas, reflexiones de obras de conocimiento… Cualquier cosa que contribuya a animar a los y las lectoras a que participen activamente. Y si la cata se acompaña con un buen vino, mejor.

Y hasta aquí mis propuestas. Es tu turno: si conoces o estás llevando a cabo iniciativas para sorprender desde tu biblioteca pública, compártelas con nosotros en los comentarios del post o en Twitter, utilizando la etiqueta #25ymás.

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