Pasión por los Libros: Bibliofilia

Muro candados

Hoy, día de San Valentín, encontramos los escaparates de las tiendas, y de algunos restaurantes, llenos de corazones rojos en conmemoración de este día. El rojo, significa pasión; y el corazón representa el amor. Por lo que un corazón rojo significa un amor apasionado. También, este día se le conoce como el día de los enamorados.

Seguramente, hoy se publicaran en muchos blogs asuntos relacionados con este tema. Sin embargo, yo, quiero hablaros de la pasión por los libros. Pasión en San Valentín y libros en BibliogTecarios. La Real Academia Española, define Bibliofilia como la “pasión por los libros raros y curiosos”.

Para ello, os contaré mi experiencia con la lectura, y finalizaré con la lectura apasionada de los libros.
 
Tengo grandes recuerdos de aquellos libros que leí, y que en algunos casos los que releí.
 
  • Recuerdo los libros de obligada lectura que tuve que leer en el colegio.
  • Recuerdo los libros recomendados para el verano. Cuando llegaba el verano, ya tenía que leer un libro, que previamente había sido recomendado por el colegio. En aquellos momentos deseaba no tener que leerlo y divertirme durante ese rato con los demás niños de mi entorno.
  • Recuerdo aquellos libros obligatorios del instituto. Algunos de ellos me parecían densos y hasta incluso un poco pesados. Tuve la fortuna de poder compartir la lectura y la opinión de los libros con los compañeros de clase, esto lo hizo una lectura más amena.
  • Recuerdo cuando llegó la época en la que ya no era obligatorio leer aquellos libros, porque aquellos libros de lectura obligada, dejaron un buen día de existir.

Fue entonces cuando tuve la necesidad de leer. En aquel momento, fue cuando empecé a pedir opinión sobre los libros, y leía solo los libros que me recomendaban. Aquellas lecturas estuvieron muy bien y gracias a ellas, estoy consiguiendo formar una pequeña biblioteca particular.
 
Desde hace unos tres años, mi biblioteca particular ha empezado a ser una biblioteca real. Voy a explicarlo mejor, con biblioteca particular, quiero referirme a los libros que tienen solo mi uso exclusivo; mientras que la biblioteca real me refiero a que es propiamente dicho, una biblioteca. Desde aquel año, soy yo quien recomienda libros y quien los presta. He de decir que cada vez tengo más usuarios, empecé teniendo un usuario, y ya tengo cuatro. Y de media presto dos libros a cada usuario, cada seis meses.
 
Actualmente, me encanta leer y siento placer cuando leo un libro. Acudo cada año a la Feria del Libro que se sitúa en el Parque del Retiro de Madrid, donde el año pasado me compré cinco libros, realmente me compré dos más de los que ya había planificado. Desde el mes de junio hasta finales de año pasado, leí tanto que los terminé todos.

El mes de julio leí uno de esos libros que me compré este año en la Feria del Libro de Madrid. Este libro se titula Cada siete olas, del autor Daniel Glattauer. Es la segunda parte del libro Contra el viento del norte.
 
El libro Cada siete olas fue para mí algo más que una lectura, fue una gran experiencia vital. Gracias al libro, viajé a lugares lejanos y surgieron en mí, sentimientos cercanos. Gracias a esta lectura empecé de nuevo a soñar e imaginar un mundo mejor. Este libro provocó en mí, en algunas de sus páginas, los sentimientos de inquietud, felicidad y esperanza. Este libro lo regalé a mi lector y el mejor regalo fue que le gustara tanto como a mí.
 
Estoy segura que a cada uno de vosotros, ha habido algún libro que os ha marcado, e indudablemente, habréis experimentado la pasión por la lectura (como la que yo os he expuesto en el párrafo anterior).
 
¿Qué libro es?, ¿qué sentimientos os ha incitado?

Comentarios

Ya que sacasa colación las lecturas obligatorias del colegio y el instituto, aprovecho para manifestarme totalmente en contra. Ni en el colegio ni en el instituto me gustaron los libros que estaba obligad a leer, ni el hecho de estar obligado a leerlos fomentó en mí el hábito de la lectura; más bien al contrario.

Al acabar el instituto me interesé por cierto autor que había estudiado y leí varios libros suyos, aunque entendiéndolo bastante poco. De hecho me resultaba más comprensible la lección acerca de su pensamiento que sus propios libros, que incluso ahora no me parecen simples.

Cuando verdaderamente empecé a tener hábito de leer un libro tras otro fue cuando ya había empezado a trabajar, es decir, siglos después de haber dejado atrás la última de las lecturas obligatorias. Y esto es lo que hace que me pregunte si el hecho de obligar a los niños y a los jóvenes a leer en el coleio, instituto y quizá en sus estudios posteriores, ayuda verdaderamente a crear un hábito lector.

Por otra parte, y recogiendo tu alusión a tu "biblioteca particular", curiosamente no por el hecho de empezar a leer por ocio y de hacerlo hasta el punto de acabar un libro y, acto seguido, empezar otro, mi "biblioteca particular" ha crecido. Más bien al contrario; puesto que no puedo ni quisiera almacenar todos los libros que vaya a querer leerme, los saco de las bibliotecas para leerlos y devolverlos. Es cierto que, puesto que yo trabajo en esas bibliotecas de las que los saco, me resulta muy cómodo hacerlo, pero incluso aunque no fuese así, creo que es más práctico que comprárselos e ir amontonándolos en casa. Al fin y al cabo, normalmente uno lee un libro y no vuelve a leerlo más, así que ¿para qué conservarlo en casa?

Por último, respondiendo a tu pregunta final, hay muchos libros que me han marcado. El último es "El ocho", de Catherine Neville, que logró mantenerme con los ojos fijos en él desde que me sentaba en el autocar para ir a trabajar y volver, hasta que me levantaba para apearme. Ahora voy a empezar "El fuego" y espero que esté a la altura del anterior.

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Hola Jorge,

gracias por tus aportaciones.

Cuando hablas de hábito de leer, supongo que te refieres al placer de la lectura, más que al hábito en sí.

El tema de la "biblioteca particular" que comentas es interesante, y podríamos debatir más sobre el asunto.

¡Espero que sigas disfrutando siempre de la lectura!

 

Un saludo