
Del enterramiento de los perros
Enviado por DavidLopezHigueras el Lun, 25/02/2013 - 12:13.
Los detergentes, los coches o las zapatillas también nacen y se introducen en el mercado;crecen y comienzan a dar alegrías; se hacen adultos estabilizándose y ayudando a crecer a los demás con su trabajo y su ejemplo; y finalmente fallecen abandonando los folletos y los lineales de los supermercados para dejar sitio a las nuevas generaciones.
El marketing tradicional utiliza el concepto de “ciclo de vida” para analizar en qué momento se encuentra cada elemento de su cartera de productos.
Los detergentes, los coches o las zapatillas también nacen y se introducen en el mercado;crecen y comienzan a dar alegrías; se hacen adultos estabilizándose y ayudando a crecer a los demás con su trabajo y su ejemplo; y finalmente fallecen abandonando los folletos y los lineales de los supermercados para dejar sitio a las nuevas generaciones.
Los documentos de nuestras bibliotecas también tienen “vida”, aunque a veces nos cueste tanto dejarlos partir.
Hacia finales de los años 60 del siglo pasado y con la idea del ciclo de vida de los productos de por medio, el Boston Consulting Group (BGC) desarrolló su conocida matriz “crecimiento-participación”. Este modelo de análisis empresarial utilizaba una tabla con cuatro áreas para situar gráficamente en ella los diferentes productos de la compañía, dependiendo del nivel de inversión que exigían (por su crecimiento esperado) y del retorno económico proporcionado a la empresa (relacionado con la participación del producto en el sector). Estos dos factores (crecimiento y participación) definían el perfil de cada producto con nombres tan sugerentes como "interrogante", "estrella", "vaca lechera" o "perro" y estos perfiles se utilizaban para tomar decisiones estratégicas de inversión en relación con cada producto.
- Interrogantes (alto crecimiento - baja participación): suelen estar en su fase de introducción en el mercado, así que conviene mantener la inversión y hacer un seguimiento muy continuo por si hubiera que cambiar la estrategia.
- Estrellas (alto crecimiento - alta participación): ya dan beneficio a pesar de que aún pueden crecer mucho. Nos sirven para garantizar el futuro, de manera que hay que mantener o incrementar la inversión.
- Vacas lecheras (bajo crecimiento - alta participación): son los que aportan más beneficios y mantienen la actividad de la empresa. No conviene invertir demasiado en ellos pues generan beneficios fácilmente, pero hay que mantenerlos activos.
- Perros (bajo crecimiento - baja participación) suelen estar en la fase de declive del ciclo de vida del producto y pueden lastrar el proyecto empresarial.
La mayoría de los empresarios optarán por retirar la inversión de sus productos-perro y eliminarlos de la cartera de productos, ya que no aportan beneficios importantes y no tienen grandes espectativas de crecimiento. Tal vez podríamos mantenerlos por satisfacer una necesidad menor de algún cliente importante pero siempre y cuando no supusieran una carga excesiva para la empresa.
Sin embargo, en las bibliotecas, cuando se trata de retirar la inversión de nuestros documentos-perro, parece que nos duele hacerlo.
Los recursos de la biblioteca pública, como los de una empresa, también son limitados. Personal, tiempo, espacio de exposición, actividades de promoción, etc. son nuestras herramientas para hacer llegar los documentos a los ciudadanos. Estos recursos deben centrarse en aquellos libros, películas o discos que tengan un mayor recorrido en el tiempo y que nos garanticen la mayor satisfacción de los ciudadanos.
Asumiendo que los documentos bibliotecarios también tienen su "ciclo de vida" y haciendo un viaje desde el marketing tradicional al mundo de las bibliotecas públicas, los "productos" de nuestra matriz bibliotecaria crecimiento-participación podrían ser estos:
- Los documentos interrogante son los que, con mucha ilusión, hemos incorporado a la colección recientemente, pero de los cuales desconocemos su demanda futura. Hay que seguir invirtiendo en estas pequeñas promesas y vigilarlas muy de cerca.
- Los documentos estrella son aquellos que los usuarios empiezan a pedirnos con bastante frecuencia. Conviene incrementar la inversión (¿comprar un segundo ejemplar, ¿destacarlos en la estantería?, ¿promocionarlos en los boletines de novedades?) para garantizar la futura afluencia de usuarios.
- Los discos o libros vaca lechera son esos clásicos que van a salir en préstamo o que van a ser consultados en sala aunque nosotros nunca hablemos de ellos. Conviene disponer de bastantes documentos de este tipo pero habrá que revisarlos periódicamente por si estuvieran convirtiendose en perros.
- Los perros de la biblioteca son los que nadie pide, ni consulta, ni habla de ellos desde hace mucho . Sí, esos que acumulan polvo en las estanterías año tras año a pesar de que a veces los recomendamos o los sacamos al estante de los destacados... ¿Por qué siguen ahí?
La operación bibliotecaria que habitualmente se encarga de hacer esta distribución de perfiles es elexpurgo. Los indicadores de rotación y rendimiento nos ayudarán a saber qué secciones de nuestra sala se están convirtiendo en voraces perros que devoran nuestros escasos recursos sin aportar apenas nada que satisfaga las necesidades de nuestros ciudadanos.
Y sin embargo, con cierta frecuencia nos encontramos justificando la permanencia de una película o un libro que debería haber sido eliminado del fondo hace ya tiempo.
La trasposición de la matriz del BCG a las bibliotecas nos puede ayudar a tomar una decisión delicada. Preguntémonos: ¿estamos ante una “vaca lechera” que requiere pocos recursos (espacio, promoción...) pero que tiene gran participación (se lee todos los años desde hace tiempo), o por el contrario estamos ante un “perro” que no se mueve de su rincón polvoriento pero que tenemos que alimentar y mantener?
Si estamos ante este último caso, debemos desinvertir o dar de baja el ejemplar. Si mantener la comercialización de un producto-perro es negativo para una empresa, también lo es mantener un documento-perro en una biblioteca. Si consume más recursos que beneficios genera, entonces está llegando al final de su ciclo de vida y lo que le conviene más es un buen entierro.
Hagámoslo. Sin miedo. Que descanse en paz en el contenedor de reciclaje o en otra biblioteca que le dé un mejor uso. El resto de la colección se sentirá mejor.











