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El misterioso autor del libro Tyrocinio Arithmético

Cubierta del libro TyrocinioLas luces de la Ilustración comenzaban a iluminar tímidamente la vieja España cuando apareció en Zaragoza un libro firmado por Casandro Mamés de la Marca y Araioa. Muy pocos conocían al misterioso autor; apenas un humilde sabio matemático y un catedrático de las Escuelas Pías estaban al tanto del secreto que ocultaba tal firma.
El libro Tyrocinio Arithmético daba un valiente paso adelante en el camino de la democratización del conocimiento. Bajo su aparente sencillez, pretendía convertirse en un instrumento vital para que los ciudadanos de las clases trabajadoras, los artesanos, los comerciantes, los agricultores, todo el pueblo en general accediera a los arcanos de los números y las operaciones matemáticas, hasta entonces encerrados en sesudos tratados científicos, ocultos en oscuras bibliotecas monacales y universitarias.
Pero lo más maravilloso de todo es que esta obra cuyo título completo es Tyrocinio Arithmético. Instrucción de las cuatro reglas llanas que saca a la luz Casandro Mamés de la Marca y Araioa supone uno de los primeros pasos en el camino de la revolución por la igualdad de la mujer.
Casandro era, en realidad, María Andrea. Su libro es el primer tratado científico impreso escrito por una mujer.

La olvidada historia de una sabia olvidada

Marcapaginas del MUNCYT

Marcapáginas editado por el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de Madrid

María Andrea Casamayor y de la Coma nació en Zaragoza junto a la basílica del Pilar. Su padre era oriundo de la Jacetania en la provincia de Huesca y su madre zaragozana. Tuvo cuatro hermanos, no se conoce la fecha exacta de su nacimiento, probablemente entre 1705 y 1710, en plena guerra de sucesión contra los borbones y abolición de derechos forales en los territorios de la antigua Corona de Aragón.
Apenas nos han llegado datos de la infancia y juventud de María Andrea Casamayor, pero lo que está claro es que recibió una educación muy diferente a la que podían acceder las mujeres de la época, una formación que la llevó en pocos años a convertirse en una respetada y reconocida científica, una intelectual que se preocupó por facilitar la enseñanza a sus coetáneos y que superó la discriminación social y cultural a la que estuvo sometida la mujer durante tanto tiempo.
El libro está fechado en 1738. El nombre del supuesto autor es en realidad un anagrama compuesto con las letras de su nombre real. En el prólogo, María Andrea-Casandro Mamés agradece a los padres escolapios de Zaragoza todo el saber que le han inculcado, y lo hace con estas bellas palabras:
Sentencia es del oráculo divino que los ríos vuelven al mar las aguas que les participó”.

En la página de la dedicatoria, quizá para ocultar aún más su biografía real y su condición de mujer, parece disimular el lugar desde el que se escribe el libro: Almodóvar del Pinar, en la provincia de Cuenca, y no Zaragoza, donde residía la autora y donde se imprimió este tratado que no llega al centenar de páginas.
Las Escuelas Pías de Zaragoza se fundan en 1731, solo siete años antes de publicarse su libro. Sería sorprendente que María Andrea hubiera sido admitida públicamente como alumna en las Escuelas Pías, a pesar de que su doble –Casandro Mamés- se declare discípulo de las mismas. La primera escuela femenina en Zaragoza se funda en 1744 por la Compañía de María. Muy probablemente, alguno de los padres escolapios fue su instructor a título particular. Pero sin duda, este reconocimiento del libro a las Escuelas Pías acerca los propósitos de María Andrea a algunos de los objetivos del fundador, el oscense José de Calasanz: poner a disposición de todo el mundo el saber, y en especial hacerlo asequible a los más necesitados, quienes recibían enseñanza gratuita en estos centros educativos, aunque en este caso fuera a cambio de su sumisión a la doctrina católica.
La censura del Tyrocinio Arithmético es de Juan Francisco de Jesús, catedrático de matemáticas de las Escuelas Píasde Zaragoza y quizá uno de esos tutores particulares a los que nos referíamos.

El propósito de esta obrilla

María Andrea Casamayor obtuvo un gran predicamento entre los círculos científicos de la época. Fue amiga del maestro dominico, intelectual ilustre y también matemático fray Pedro Martínez que murió un año después de publicar el libro y con quien compartió investigaciones y trabajos.
Este matemático, por otra parte muy poco dado a la fama, es quien escribe la aprobación inicial del Tyrocinio Arithmético, una suerte de prólogo en el que dice sorprenderse de que el gran científico Casandro Mamés se haya “rebajado” a escribir una obra de estás características, pero lo comprende:
…acordándome de lo que alguna vez le he oído decir: y es que su fin en esta obrilla solo es facilitar esta instrucción a muchos que no pueden lograrla de otro modo“, escribe Pedro Martínez , rector y regente de estudios del Colegio San Vicente Ferrer de Zaragoza. En efecto, conocía al autor y, en realidad, lo encubría a sabiendas de que un nombre masculino facilitaría la difusión del mismo. En una de sus propias obras, fray Pedro Martínez comenta que su colega María Andrea trató “diferentes asuntos de aritmética en sus casos más difíciles” y apunta a otras obras suyas que hoy en día son desconocidas.
En el Tyrocinio o aprendizaje aritmético, María Andrea Casamayor expone de manera clara y asequible las reglas de sumar, restar, multiplicar y dividir, buscando ejemplos de la vida diaria y con un gran interés en que tenga una aplicación práctica. Es una precursora del proceso de normalización que se alcanzaría muchos años después con el Sistema Métrico Decimal, al incluir una relación de los pesos, medidas y monedas utilizadas en la Corona de Aragón con sus valores y equivalencias, en comparación con las usadas en el Reino de Castilla. Hasta 1849 no se aprobó la Ley de Pesas y Medidas en España.
El Para sí solo de Casandro Mamés de la Marca y Araioa. Noticias especulativas y prácticas de los números, uso de las tablas de raíces, y reglas generales para responder a algunas demandas que en dichas tablas se resuelven sin álgebra es el complejo título de la única otra obra conocida de María Andrea Casamayor, obra manuscrita que nunca fue publicada, pero que fue muy conocida y consultada por sus contemporáneos… En la actualidad esta obra se ha perdido.

Como se han perdido también todas las noticias que rodearon la vida de esta mujer, que transcurre como un misterio hasta su muerte el 24 de octubre de 1780, fecha perfectamente registrada, así como su registro funerario: fue enterrada en la propia basílica del Pilar. La calle donde nació y vivió durante mucho tiempo se conoció como la Calle de La Coma, tal fue su popularidad. Y sin embargo María Andrea Casamayor y de la Coma fue, como tantas otras científicas, una gran olvidada: la historia de la ciencia parece haber sido escrita solo por y para los hombres.

 Referencias:

Versión digital del Tyrocinio Arithmético en la Biblioteca Digital Hispánica de la BNE

Casado, María José. Las damas del laboratorio. Debate, 2006. ISBN 9788483066881

Muñoz Páez, A. “Algunas contribuciones de la mujer a las ciencias experimentales”. Enseñanza de las ciencias. 1996. 14 (2)

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Bibliotecario y documentalista, responsable de la Biblioteca, Centro de Documentación y Area de Publicaciones del Museo Pedagógico de Aragón; escritor, ilustrador, cuentacuentos, periodista. Creo que cada día es una oportunidad de contarnos el mundo, de leernos la vida, de aprender juntos.

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