Bibliotecas

Domingos bibliotecarios

Pensaba distanciarme durante una temporada de los temas que acostumbraba tratar en los últimos meses por aquí; necesidad de cambio, futuro laboral,  compromiso y responsabilidad por parte de políticos, profesores, bibliotecarios, y demás profesionales relacionados con el mundo de la Información y Documentación, o también,  de movimientos importantes y reivindicativos como la Marea Amarilla, por poner un ejemplo. Sin embargo, se me hace imposible. ¡Caramba!, ya sé que para otros, hubiera sido tan fácil obviar los problemas reales para ir a lo superfluo porque bien es sabido que vivir en la ignorancia y en la plena pasividad es mucho más fácil. Y es que haber ejemplos, haylos. ¡Recuerden, que seguro sacarán alguno! o mejor no, mejor no recuerden. No acordarse, a veces, de las cosas no viene nada mal, y en este caso se ocultarían ciertas miserias relacionadas con el ámbito que nos une. ¡Resultaría tormentoso ver que la lista nunca acabaría!...

Yendo al grano, aunque lo otro no sea paja, el caso es que el otro día me llegó una petición a mi perfil de Facebook de la plataforma Change.org  para que con mi firma se evitara el cierre de la Biblioteca Regional de Murcia los domingos. No sé si ya os habréis enterado de esta noticia y de lo que esto implica, en especial, para los que nos dedicamos a esto, para los que somos usuarios de la Biblioteca Regional de Murcia, y nos es imposible ir otro día que no sea domingo, pues supone abandonar obligaciones y sacar tiempo de donde no hay. También para los que, en definitiva, apostamos por el gran servicio, o sacrificio según se mire,  que ofrece una Biblioteca a la sociedad y a los ciudadanos. No enumeraré las funciones de ésta, no merece la pena a estas alturas defender el papel que tiene una Biblioteca en una sociedad como la actual, en la llamada Sociedad de la Información y del Conocimiento.

Me parece absurdo y repulsivo, pero claro, siempre habrá algún ignorante impertinente, mente yerma, que no le parezca absurdo, sino irrelevante y banal porque lo desconoce o lo obvia con todas sus fuerzas irracionales.  Para ellos prescindir de un servicio público el día que cualquier ciudadano/a: jubilado, parado, madre o padre de familia con hijos, niños, estudiantes, opositores, universitarios, inmigrantes y un sin fin de gentes puedan acudir a la biblioteca con absoluta tranquilidad y libertad se trate de un gasto, de un absoluto despilfarro.

¿Llegamos a los usuarios?

Todo gremio perteneciente a una profesión se siente incomprendido. Los bibliotecarios no íbamos a ser menos y, gracias a las actuaciones institucionales de los últimos tiempos, nos encontramos aún más desamparados si cabe. Además, por mucho que nos pese, gran parte de la sociedad apenas nos conoce. Saben que tenemos libros, pero desconocen nuestras actividades, tareas y demás fondos.

Desde hace años nos esforzamos en modernizarnos, informatizarnos, actualizarnos, ampliar y diversificar nuestras colecciones. Hemos adoptado técnicas del marketing empresarial para darnos a conocer de todas las maneras posibles y ser atractivos para el gran público. Hemos instaurado controles de calidad para lograr la excelencia en todos los aspectos de nuestro día a día. Y sin embargo gran parte de la población, así como la administración pública, sigue ignorándonos. 

Puede ser que no hayamos sabido focalizar adecuadamente nuestro objetivos, ni vendernos de acuerdo a los nuevos tiempos. Por lo general las campañas de propaganda desarrolladas por bibliotecas se centran en el fomento de la lectura en niños y adultos. Esto suele entenderse como fomento de la lectura de novelas. Por mal que nos pese no todo el mundo gusta de leer obras de ficción ni, desgraciadamente debido al ritmo de esta vida moderna que nos absorbe, tiene tiempo para ellas. En cuanto al segundo obstáculo es difícil de salvar, pero el primero es posible contrarrestarlo. 

#VICNBP: colaboración… y mucho más

Mesa del VI Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas en su última sesiónLos días previos a la festividad del Pilar han estado marcados por la celebración de dos de los eventos más significativos del calendario en nuestro ámbito profesional: Liber, la Feria Internacional del Libro —que este año ha cumplido su turno barcelonés—, y el Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas, que ha sido acogido en esta su sexta edición en la “muy noble y muy leal” ciudad de Burgos. Si el primero de los mencionados es en sentido estricto una feria comercial en la que se da cabida a la reflexión y el análisis en torno a las relaciones del mundo editorial con las bibliotecas —y del que se ocupó esta bitácora en su anterior entrada—, el Congreso es per se la gran oportunidad bienal para que los bibliotecarios españoles compartan experiencias e inquietudes.

Sin embargo, la cita de ese año contaba con una singularidad especial. La reducción en un día resultaba compensada con la coincidencia de la celebración de una jornada de trabajo de Europeana, lo que brindó a los asistentes la oportunidad de recibir información sobre diferentes proyectos de esta Fundación de profesionales de la talla de Rob Davies, Ad Pollé o Jonathan Purday. Mas, sinceramente, esto no dejó de ser un espejismo, puesto que su participación en el Congreso se limitó a la exposición de las exigencias que Europeana plantea a los profesionales de las bibliotecas públicas para dotarla de objetos digitales con los que enriquecer su base y a mostrar algunos logros realmente loables, como la iniciativa en torno a la Primera Guerra Mundial. Pero en ningún momento se mostraron de forma clara y evidente los cauces reales para que nuestras bibliotecas públicas participasen de manera efectiva en el diseño y desarrollo de sus programas.

Trenes y bibliotecas

El otro día leí en Iwetel (Foro para profesionales de bibliotecas y documentación) una cosa que me llamó la atención. Provenía del Museo del Ferrocarril de Madrid y anunciaban una actividad, “Los miércoles del Archivo y la Biblioteca”, donde se exponen fondos audiovisuales que conservan en la biblioteca del propio museo. Empieza hoy y lo hacen una vez al mes.

Me acordé de que hace cinco años hice una entrevista de trabajo para la biblioteca de “L’Associació d’Amics del Ferrocarril” (Asociación de Amigos del Ferrocarril), ubicada en Barcelona y detrás de la Estación de Francia. Al final no me eligieron y no he vuelto a entrar en el local, aunque me acuerdo que tenían sillas de tren reaprovechadas en las mesas.

En esta entrada, de hecho, quería hablar de bibliotecas que se encuentran dentro de trenes.

El inicio de curso y la formación de usuarios

Empieza el curso en la Universidad …
¿Y cómo lo encaramos desde la biblioteca?
Como cada año, llega setiembre y la biblioteca se llena de nuevos estudiantes que vienen a intentar descubrir qué les podemos ofrecer por aquí, y es una suerte, porqué algunos no aparecen hasta que van a 3ª o 4ª ;)

El caso es que, a primeros de curso, hay un montón de bibliografías recomendadas por revisar, muchos profesores a los que ayudar con el campus virtual y muchas formaciones que impartir, y este es principalmente el tema que más nos entretiene. En la biblioteca damos apoyo a 5 estudios diferentes, algunos con más, otros con menos gente, pero a todos ellos pretendemos formarlos sólo poner un pie en la Universidad, para que sepan qué pueden aprovechar de los servicios que les ofrecemos.

Les explicamos qué tenemos en la biblioteca, cómo pueden acceder a los servicios, cuáles son estos servicios y qué uso pueden darles e, incluso a algunos, les explicamos cómo realizar búsquedas bibliográficas.