Bibliotecas

Un Ordenardor qué horror

La biblioteca es un sitio donde los usuarios pueden consultar libros, revistas, cds, dvds... y los ordenadores. Esos ordenadores que tanto miedo le dan a mucha gente, muchos dicen que no es lo suyo, que no saben como van y vienen a la biblioteca a que les echemos una mano. En ciertos municipios en vez de tenerlos en las bibliotecas tienen salas con ordenadores para poder realizar tareas referentes a la administración pública o simplemente como sala de ordenadores de libre uso. 

Los ordenadores en las bibliotecas están de mera consulta o para hacer trabajos, generalmente, algunos usuarios vienen cogen su sitio y se meten en su mundo. Otros necesitan más ayuda y van al mostrador para que el bibliotecari@ les pueda ayudar en las dudas que tienen, que no saben porque no les sale tal cosa o como poner tal otra, para imprimir... pero muchos otros vienen a que les ayudes en temas de redes sociales y ese es otro mundo y otro cantar. Por una parte los bibliotecarios tampoco se llevan bien con el ordenador, usan lo justo para saber llevar el programa de la biblioteca y por otro lado, el tema de redes sociales, tan de moda, pues muchos ni tienen, ni saben como funcionan, y para cualquier cosa del ordenador pues están los informáticos para saber qué le pasa al ordenador cuando tiene algún problema.

Encuentro de directores de las Bibliotecas de Cataluña

El pasado 8 de noviembre tuvo lugar en la Biblioteca de Catalunya una reunión con todos los directores y responsables de las Bibliotecas de Catalunya. ¿El motivo? reunirse para hablar sobre su situación y mejoras. ¿Cómo conducirlo? a través de la motivación. A continuación os cuento el acto dando mi opinión sobre algunos puntos de los que se habló:

Crisis, pero no de motivación

Tiempo complicado para equipamientos culturales, no es nada nuevo. Hay menos dotación económica y por eso tiene que haber mayor implicación y motivación del personal.

¿Le cambiamos el nombre a la biblioteca?

Cambiándole el nombre a las Bibliotecas | Caso-Coca Cola ZeroComo hemos visto en otros posts, los bibliotecarios estamos cansados de que se asocie la biblioteca a estereotipos anticuados, censuradores, aburridos… y yo me pregunto ¿y si le cambiamos el nombre?

En márketing, cuando un término asociado a un producto es “rechazado” por su target o público objetivo se cambia, se redefine para que se vuelva a aceptar y consumir.

¿Sabéis cómo nació la Coca-Cola Zero? Los responsables de márketing de Coca-Cola observaron que el término ligth se estaba asociando a un público femenino que quería adelgazar, por lo que estaban perdiendo unas suculentas ventas procedentes del sector masculino. Por ello lanzaron Coca-Cola Zero con un diseño mucho más “varonil” (tonos negros, tipografía más industrial y masculina) y funcionó, o la mayoría de tipos que piden coca-cola la piden Zero ;P

Por ello, hoy propongo una locura: asociemos un nuevo término al concepto de “Biblioteca”.

Brecha digital vs Inclusión digital

Brecha Digital by Equihua CCEl desarrollo e implantación de las TIC´s en la actualidad supone la interacción y un crecimiento exponencial, así como el posible acceso a estas por parte de más personas, sin embargo lo interesante de este aspecto es si realmente las TIC podrán ejercer como un medio integrador y convergente (principalmente las tecnologías móviles) que permita el desarrollo social y la disminución de la brecha digital.
 
La brecha digital es un fenómeno que puede definirse como “la separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países…) que utilizan las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) como una parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que no tienen acceso a las mismas y que aunque las tengan no saben como utilizarlas”(1) mostrando la carencia de equipo así como las habilidades para su uso y manejo.
 
Es un hecho indudable que la brecha digital en los países hispanoparlantes se mantiene muy presente y se acentúa en países emergentes o en vías de desarrollo, esto muy a pesar de programas gubernamentales que tratan de acercar las TIC´s a más personas, en muchos de los casos estos programas suelen convertirse en simple demagogia y discursos políticos.
 
Sin embargo podemos considerar como un hecho que las bibliotecas en términos generales juegan un papel importante al tratar de acercar estas tecnologías a sus usuarios y hablando en términos más particulares podemos hacer una mención especial a las bibliotecas públicas que en muchos casos juegan el papel de evangelizadora digital y más que esto juega un papel primordial en la alfabetización informacional.
 
Situándonos en este entorno podemos decir que grosso modo también existen niveles. Podemos ver cómo se va presentando en una especie de pirámide en la que en la parte más baja están quienes en comunidades apartadas no tienen acceso ni siquiera a algo tan esencial como es la electricidad, de ahí podemos ir decreciendo esta brecha al tomar en cuenta las personas que pueden tener acceso a un equipo de cómputo, posteriormente contar con una conexión a Internet pasando por la parte que hace alusión a las habilidades y conocimientos para poder manejar estas tecnologías, lo cual desemboca en analfabetismo digital que si somos más espeficificos podemos llegar a un analfebetismo digital 2.0.

Echando cuentas

Gafas y pluma sobre una página de información estadística

Durante los dos primeros días de esta semana he tenido la fortuna de participar en el curso sobre Financiación y explotación de instalaciones culturales municipales, inscrito en el "Plan de Formación continua" de la Federación Española de Municipios y Provincias [FEMP] y desarrollado en el magnífico marco del Círculo de Bellas Artes en Madrid, donde pude plantear algunas ideas y mostrar algunos ejemplos de lo que se puede hacer “Para añadir glamour a nuestra ciudad”. En este foro, al que han acudido cerca de un centenar de profesionales de la gestión cultural en el ámbito municipal —coordinadores, programadores, técnicos… y también bibliotecarios— de casi la totalidad de las comunidades autónomas, se han planteado los retos de la cultura en las entidades locales, especialmente difíciles en esta coyuntura socio-política y económica en que nos encontramos, siguiendo los ponentes tres líneas básicas de intervención: la evaluación de las políticas culturales, la búsqueda de nuevas fuentes de financiación y mecenazgo, y la necesidad de la extensión de las prácticas de colaboración, cooperación y planificación compartida. Siendo como fueron de gran interés las intervenciones de todos aquellos con quienes compartí la mesa de ponentes, la Cuenta Satélite de la Cultura en España fue para mí todo un descubrimiento.

Durante su intervención la Directora de la División de Estadísticas Culturales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, María Ángeles Pérez Corrales, aportó algunos datos sumamente interesantes que permiten obtener una imagen del valor real de la “industria cultural” en España. Por ejemplo, la Estadística de Financiación y Gasto Público en Cultura, que no maneja magnitudes presupuestarias —una mera declaración de intenciones— sino exclusivamente datos de liquidación de gastos, demuestra que la Administración Local gastó en 2009 en torno a 3,5 veces más en cultura que la Administración Central, tanto en valores absolutos (3.873.868.000 € frente a 1.135.273.000 €) como en valores medios por habitante (84,5 € frente a 24,8 €). Para el mismo ejercicio económico, según la Estadística sobre consumo cultural en los hogares españoles, el gasto medio por persona en bienes y servicios culturales alcanzó los 350 €, un 3,1% del presupuesto personal de gastos, sumando casi 16 mil millones. En la atención a esos usuarios/consumidores se ocuparon 537.000 empleados —ya fuera en la Administración, empresas o entidades culturales—, muchas de ellas con dedicación a tiempo parcial, lo que supone según la Encuesta de Población Activa el 2,8% del total de los trabajadores. De ese total, apenas el 6,1% realizaron su actividad en bibliotecas, archivos, museos y otras instituciones culturales, dedicándose el resto a otras actividades económicas: edición, audiovisuales, diseño, espectáculos… De manera didáctica, la ponente desgranó la información ofrecida por la Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España 2010-2011: la actividad cultural más frecuente es escuchar música (84,4%), mientras que el 49,1% de los residentes en España al menos acude al cine una vez al año. La asistencia anual a bibliotecas se reduce al 20,5% de la población, aunque la lectura es una actividad cultural que alcanza un índice del 58,7%. Por su parte, de los más de 52 millones de turistas que nos visitaron en el ya mencionado año 2009, el 11% lo hizo principalmente por motivos culturales y hasta el 53,5% realizaron alguna actividad cultural.