
Bitácora de RobertoSoto
Tanto amor quién me lo quita...*
Enviado por RobertoSoto el Mar, 01/05/2012 - 15:15.*Del poema de María Elena Walsh, ¡Ay, paloma!
Está sobradamente demostrada la enorme labor cultural y social de las bibliotecas, hasta el punto de que las ignorancias que se aleguen sobre este tema más bien obedecen a posturas que nada tienen que ver con el interés general ni con el bien común.
Es cierto que todavía nos faltan indicadores de impacto lo suficientemente desarrollados para traducir en cifras el alcance la biblioteca. Aún en ese supuesto, en el de contar con dichos indicadores, resulta bastante dudoso que quienes anteponen sus intereses de casta, bien sean económicos o políticos, alcanzaran la actitud del sabio para cambiar de opinión, porque como todo lo sobresaliente, como todo lo que se hace notar, la biblioteca también tiene enemigos.
La Biblioteca della Rosa por el Mar de Arabia
Enviado por RobertoSoto el Vie, 23/03/2012 - 01:01.Existen Bibliotecas Móviles para todos los gustos: apoyadas en múltiples medios de locomoción; formando amplias redes entre ellas o dependientes de otras; como producto de la iniciativa pública o propias de la voluntad altruista de filántropos; plenamente dotadas o sólo concebidas como apenas puntos de servicio… Pero si en algo coinciden todas es en desplazarse periódicamente al encuentro de sus lectores.
La Biblioteca della Rosa es muy especial, porque siendo como es una Biblioteca que se mueve, en su desplazamiento no busca a sus usuarios, más podría decirse que La Biblioteca della Rosa viaja con ellos, y en cierta medida son ellos los que acuden a su encuentro.
No se trata de un Bibliobús de línea con servicio discrecional de viajeros ni de un intento de batir el record Guiness de ciclistas lectores en una misma Bibliobici, se trata de algo más coherente y sugestivo, hablamos de la Biblioteca del crucero Costa Favolosa, que estos días navega por el Golfo Pérsico.
Si bien el tiempo en un crucero mantiene su propio ritmo, forzosamente diferente al de la vida cotidiana de la que sus viajeros pretenden escapar, siempre hay un momento para visitar una Biblioteca que por su ubicación, no pasa desapercibida; de hecho, se encuentra en el corazón del barco, en el vestíbulo principal, rodeada de tiendas y de los p
rincipales restaurantes.
Aunque este tipo de buques ya no se dediquen preferentemente a las travesías trasatlánticas de antaño, y los tiempos de viaje no sean tan prolongados como para favorecer romances cinematográficos como Titanic o Tú y yo, es grato conocer que, entre las muchas actividades de a bordo que configuran lo que hoy se entiende por un viaje de placer, también se haya contado con el servicio de biblioteca pública dentro de la oferta diaria al pasaje.
Tanto por tan poco: La Biblioteca, un servicio social básico.
Enviado por RobertoSoto el Sáb, 11/02/2012 - 19:19.Cerrar una Biblioteca en plena crisis es como agujerear los botes salvavidas de un barco en plena tempestad; recortar sus ingresos es como tirar al mar los remos para que los posibles náufragos vaguen a la deriva hacia una muerte lenta y dolorosa.
Las dificultades no son elementos extraños a las Bibliotecas, más bien ambas vienen conviviendo desde tiempo atrás. Dicen que los grandes hombres destacan en las peores situaciones; pero yo creo que los grandes hombres destacan en todas las situaciones. Se dice que esta crisis (otra dificultad más) es una buena oportunidad para las Bibliotecas en su afán por hacerse valer; lo es, pero no la única (si la Biblioteca sobresaliera solamente en los momentos de penuria, pasaría a tener la misma concepción que los hospitales, totalmente necesarios pero donde nadie quiere volver)
La Biblioteca está siempre alerta, vigilante y analizante para adelantarse a las necesidades de su sociedad, a la que sirve y al mismo tiempo a la que refleja. La Biblioteca nunca dice no, para ella todo es posible, menos el doblegarse a la política del miedo. No hay un servicio público ni privado tan completo, rentable, práctico y simbólico como la Biblioteca. Nadie da tanto por tan poco.
Y el Bibliobús se hizo imagen
Enviado por RobertoSoto el Vie, 25/11/2011 - 01:01.Por su propia naturaleza el bibliobús es propaganda en sí mismo. Constituye un instrumento magnífico para publicitar el fomento de la lectura, los sistemas bibliotecarios, los servicios públicos de biblioteca y a él mismo y sus prestaciones; y todo ello en cualquier localización, allí por donde vaya.
Sin embargo hay que estar con los tiempos, y con la gestión automatizada y los catálogos consultables por Internet no es suficiente. Hay que aprovechar los medios y hablar los lenguajes de nuestra sociedad, un ámbito eminentemente audiovisual.
Con las redes como soporte y con la ayuda de los programas de videoedición, fáciles y baratos, los servicios bibliotecarios móviles llevan ya un tiempo mostrándose en imágenes, con un carácter marcadamente documental, explicativo y descriptivo.
Nos obstante, los medios dan para mucho más, y es cada vez mayor el número de bibliobuses que los utilizan para captar nuevos socios, para exhibirse de forma atractiva y elaborada, en suma, para lanzar un mensaje puramente publicitario por el que ganar visibilidad y peso en la opinión pública.
Hoy vamos a mostrar algunos ejemplos, unos son productos profesionales, otros se han elaborado con rudimentos más domésticos, pero todos con la frescura y la cercanía típicas de este tipo de servicios bibliotecarios.











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