Criticismo en buscadores (II) - BiblogTecarios

Criticismo en buscadores (II)

BuscadoresEn esta segunda (y última) parte del post Criticismo en buscadores, trataremos sobre otra dimensión de los problemas del lado del buscador, en concreto sobre el problema de la censura en Internet. Además, trataremos los problemas del lado del usuario, relacionados con el alfabetismo informacional y el monocultivo.

Políticos

La censura en Internet

Según el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH)[1] aprobada por la Asamblea General de la ONU en 1948, toda persona:

tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión […] y a no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras

En Europa este derecho está recogido en la Convención Europea de Derechos Humanos, adoptada en 1950[2].

No obstante, según Reporteros sin Fronteras estos derechos están lejos de cumplirse en muchos países: Internet se ha convertido en uno de los principales casos de estudio de la censura informativa.

Internet ha transformado los medios de comunicación, habiéndose convertido en el principal y más empleado canal de interacción y de organización social en el mundo, por varios motivos:

  • Es un canal universal, libre y de alcance ilimitado, masivo e (idealmente) no mediatizado.
  • Es multimedia, soporta todos los medios tradicionales, articulándolos de una manera coherente
  • Es un canal multifuncional, en el que la conexión puede ser de uno con uno, de uno a muchos, de muchos a uno y de muchos a muchos.
  • Es interactivo.
  • Se produce una comunicación horizontal, de ciudadano a ciudadano. Todos podemos crear nuestros sistemas de comunicación en Internet.

La historia demuestra que los estados han intentado controlar los flujos de información que sus ciudadanos reciben, por lo que la red no está a salvo de las prácticas censoras. No obstante, aún siendo posible el control de la red por parte de los gobiernos (ya sea técnica o institucionalmente), debido a las características  señaladas más arriba, no está claro cuál podría ser el alcance y la magnitud de la censura en Internet, especialmente en un momento histórico en que los gobiernos han de abrise al exterior para acceder a las tecnologías.

Entonces, ¿qué interés hay en censurar la red? Se censura por el potencial que posee Internet como área de debate político, para salvaguardar los valores sociales y por temas de defensa nacional. Controlando ciertos contenidos que “sus ciudadanos” no deben consultar, mediante variadas técnicas de filtrados, de desconexión de la red por los proveedores, DDoS, ataques para silenciar a los editores, etc.

Los gobiernos que se plantean la censura en Internet como medida de control informativo se enfrentan a lo que Christopher Kedzie denominó hace más de una década el dilema del Dictador: la elección entre unas comunicaciones abiertas, que favorezcan el desarrollo económico, o unas comuicaciones cerradas como medio para controlar las ideas “peligrosas”.

La censura en Internet se extiende por el mundo al mismo ritmo que la red se ha convertido en un medio de contestación política y en particular, en los países que carecen de sistemas democráticos, según el Informe sobre la libertad de prensa en Internet publicado por Reporteros Sin Fronteras (RSF).

La practica totalidad de los países del mundo sufre censuras, unos más que otros y en diferentes escalas. Destacan once, los llamados “Los enemigos de Internet”[4], donde Internet se ha transformado en una intranet vigilada, o directamente se ha suprimido el acceso a la red.

Los gobiernos ejercen la censura de forma autónoma, o bien con la connivencia de las grandes compañías internacionales de telecomunicaciones, aun habiendo firmado estas los principios del “Global Network Initiative”[5] a finales del 2008.

Las censuras en la red crecen constantemente: en 2011 más de 120 personas se encuentraban en prisión por luchar por la libertad de expresión on-line. En muchos países, a los bloggers se les controla físicamente y a través de la red, se les obliga a utilizar su identidad real, se les pide que no generalicen y que repriman a otros bloggers que se manifiestan en contra de la moral oficial. Quien infrinja normas y “recomendaciones” sufre penas de cárcel, arrestos domiciliarios y detenciones por atentar contra la seguridad nacional, o por ofender o violar los principios de ciertas religiones y normas sociales.

Algunos casos de censura en la red son los siguientes:

  • La eliminación de servidores de Internet, práctica ejercida por Corea del Norte, cuya filosofía es: “si no hay red, no hay que controlarla”.
  • En el caso de Cuba, el control, situado en un término medio, consiste en facilitar el acceso a las personas cualificadas y que demuestren tener una razón válida para acceder a Internet, y firmar un contrato de utilización con cláusulas restrictivas.
  • El gobierno chino ha optado por un sistema tecnológico complejo para regular a qué sitios Web se puede acceder y a cuáles no, lo que se llama en inglés “The great fire wall” y un control normativo[6]. Recientes informes demuestran la intensificación de las herramientas chinas para bloquear webs[7].
  • Durante la primavera árabe, levantamientos en el norte de África y Oriente Medio durante 2011, se produjeron cierres de Internet en Libia y Egipto y la desaceleración de la red en Bahrein.
  • Australia ha introducido un nivel de filtración ISP, el cual bloquea sitios Web que contengan los contenidos nocivos[8] descritos por el Estado.
  • Las recientes elecciones parlamentarias rusas, ha dejado decenas de arrestos de bloggers y periodistas, una señal de lo que podría suceder en las próximas elecciones presidenciales de marzo de 2012.

En definitiva, la censura en Internet va mucho más allá de los casos más mediáticos[9].

Como indica Castells[10], Internet expresa los procesos sociales, los intereses sociales, los valores sociales. Es la infraestructura tecnológica y el medio organizativo que permite el desarrollo de una serie de nuevas formas de relación social, que son fruto de una serie de cambios históricos pero que no podrían desarrollarse sin Internet.

Es necesario barajar las ventajas y peligros reales de la red, pero lo que no cabe duda es de que los estados cada vez con más frecuencia emplean excusas centradas en la protección de los usuarios para aplicar maniobras de filtrados. Todos los ciudadanos están a favor de perseguir y castigar actitudes y comportamientos ilegales, pero hay que oponerse a la implantación de organismos de control, por parte de los gobiernos, que en el fondo pretenden supervisar qué hace cada individuo. Actitud contra natura de la filosofía de Internet.

Los problemas del lado del usuario

Alfabetismo informacional

La expresión alfabetización informacional, o alfabetización en información, es un concepto que comenzó a utilizarse a partir de mediados de los años noventa, derivado de la expresión inglesa informational literacy. Ésta última procede de la forma informational literate acuñada por Paul Zurkowski ,presidente de la Information Industry Association, en 1974 para definir a los individuos que reunían las capacidades para obtener, analizar y usar la información.

Concretamente, Zurkowski señalaba que:

pueden considerarse alfabetizadas, competentes en información, las personas que se han formado en la aplicación de los recursos de información de su trabajo. Han adquirido las técnicas y las destrezas necesarias para la utilización de la amplia gama de herramientas documentales, además de fuentes primarias, en el planteamiento de soluciones informacionales a sus problemas (Zurkowsky, 1974).

Existe abundante literatura al respecto, y son numerosos los especialistas y las instituciones que han tratado sobre el tema, aproximándose al concepto desde diferentes perspectivas (pedagógicas, documentales, tecnológicas o filosóficas).

Así, desde el Chartered Institute of Library and Information Professionals (CILIP) se definió a la alfabetización informacional como:

saber cuándo y por qué se necesita información, dónde encontrarla, y cómo evaluarla, utilizarla y comunicarla de manera ética (Abell, Armstrong, Boden, Town, Webber, & Woolley, 2004)

Tal y como señalan los mismos autores, la alfabetización informacional pasa necesariamente por comprender la necesidad de información y los recursos disponibles, saber cómo encontrar información, advertir la necesidad de evaluar los resultados, entender cómo trabajar con los resultados y explotarlos, además de comprender la ética y responsabilidad en la utilización, cómo comunicar y compartir tus resultados y cómo gestionar lo que se ha encontrado.

En un mundo cada vez más tecnológico, la formación y el conocimiento adquirido en las TIC es cada vez más necesario, quizá imprescindible, a la hora de buscar información. Este hecho resulta evidente a la hora de utilizar herramientas para la tarea de búsqueda y recuperación de información. Sin embargo, y a pesar de que el uso de ordenadores e Internet ha crecido exponencialmente estos últimos años, llegando a tasas entre los jóvenes del 96,7% (Sánchez-Navarro & Aranda, 2011), lo cierto es que la calidad del uso que se hace de Internet y más concretamente de los buscadores no es tan positiva como cabría esperar.

Tal y como señala J.A. Gómez, diversos estudios indican que los estudiantes generalmente no utilizan las estrategias de búsqueda adecuadas a sus necesidades, ni son capaces de evaluar debidamente su necesidad de información para adaptarla a la búsqueda activa de la misma, y como elemento más preocupante, prácticamente su único punto de partida en la búsqueda de información son los motores de búsqueda (Gómez, 2010). Todos estos datos, por supuesto, son extrapolables a otras franjas de edad y otros colectivos, que acaban haciendo un uso exclusivo de buscadores como herramienta clave en una búsqueda diaria de información, sea cual sea su necesidad concreta.

Así, la facilidad y la simpleza en la búsqueda de información ejercen un importante papel en el comportamiento informacional de los usuarios de información. Según el informe del 2008 titulado Information behaviour of the researcher of the future, de la British Library y el JISC, la mejora y la simplificación actual en el acceso a la información no sólo no ha reportado una mejora en la alfabetización informacional de los jóvenes, sino que las habilidades tecnológicas que tienen ocultan, de cierta forma, enormes carencias en la búsqueda y el aprovechamiento de información, principalmente, derivadas del escaso tiempo dedicado a la evaluación de información, y del desarrollo de estrategias ineficaces en las búsquedas que suelen realizar, sin un análisis de palabras clave previo. Y todo ello, sin entrar a valorar las dificultades que presentan en la evaluación de la información de los resultados ofrecidos por el buscador.

Además de este hecho, el estudio también señala cómo los jóvenes

poseen mapas mentales poco sofisticados de lo que es Internet, no suelen apreciar que se trata de una colección de recursos en red de diferentes proveedores.

De este modo, existe una generación de jóvenes que han madurado utilizando elementos tecnológicos como los buscadores más potentes del mercado, generación que arrastra una serie de carencias informacionales muy particulares. Aunque según el citado estudio, estas diferencias se van difuminando poco a poco entre las diversas generaciones de usuarios de Internet, que van adquiriendo determinados comportamientos contraproducentes en el uso de información derivado de la utilización masiva simplificada de los buscadores más importantes.

Monocultivo

A menudo, el conocimiento de las fuentes apropiadas al tipo de información que es requerida es fundamental para obtener unos resultados satisfactorios. Un gran número de personas tiende a buscar información solo en buscadores, cuando podría encontrar ese tipo de información en fuentes específicas concretas. Sin embargo, el uso de buscadores sigue siendo el primer recurso al que se suele recurrir ante una necesidad informativa, sea de la clase que sea.

Pero no solo la utilización de buscadores está modificando las pautas de comportamiento a la hora de acceder o buscar información, sino que el uso masivo de un solo sistema de búsqueda puede determinar una conducta informacional determinada. Hoy en día, el buscador mayoritario en la mayoría de países es Google, llegando a alcanzar una cuota de consultas realizadas del 96% en España, superando en la mayoría de los países del entorno europeo el 90% de cuota de consulta (Según datos de 2011 de StatCounter GlobalStats). No es de extrañar, por tanto, que se produzca en numerosas plataformas en Internet una Googlelización de las interfaces de búsqueda. De hecho, en los OPACS de las bibliotecas ha sido algo habitual en estos últimos años, a pesar de contar con numerosos detractores dentro del gremio.

Lo cierto es que esta influencia del gran buscador es inevitable, y las bibliotecas no han tenido otra opción que transformar su OPAC haciendo su visualización y su uso más parecido a Google, simplificando la interfaz en una sencilla caja de texto para facilitar la consulta a los usuarios acostumbrados a realizar búsquedas simples.

Y es que, entre los factores que influyen en el uso abusivo de Google puede estar la sencillez de la que hace gala. A diferencia de otro tipo de herramientas de búsqueda de información, realizar una búsqueda en Google es muy sencillo e inmediato. En palabras de Luis Collado, responsable de Google Book Search, Scholar y News Archive Search para España y Portugal, Google pretende “organizar la información, y además, hacerlo de la manera más sencilla para que sea accesible y útil para cualquier persona”, para lo cual han creado, “la página de entrada al buscador más sencilla y la más tonta” (Collado, 2010), lo que sin duda, puede afectar al modo en que buscamos información.

A pesar de ello, Google tiene gran cantidad de funcionalidades avanzadas que permiten obtener unos resultados más precisos, el verdadero problema se encuentra en el desconocimiento que muchas personas tienen de estas posibilidades que ofrece la herramienta.

Constantes mejoras en su tecnología han permitido que Google cada día sea más preciso y exhaustivo, lógicamente, dentro de las limitaciones que ofrece una herramienta generalista. Sin embargo, a pesar de estas mejoras, su tecnología no es infalible ni es capaz de recoger toda la información que hay en Internet. Los buscadores no indexan mucha de la información disponible en Internet, información conocida como Internet invisible. Según los propios datos ofrecidos por Luis Collado Google sólo indexa aproximadamente el 60% de la información disponible en Internet, aunque otros análisis externos a la compañía y menos halagüeños cifran esa cantidad en un 0,004% de la información disponible (http://www.theroxor.com).

Gracias a buscadores como Google, la información se ha vuelto accesible e inmediata a través de Internet, pero esa misma facilidad en su consulta ha influido de forma decisiva en la mala praxis que los usuarios hacen de las herramientas de consulta, tendiendo a una extrema simplificación de los procesos de análisis, búsqueda, recuperación y valoración de información.

 

Bibliografía

La censura en Internet:

[1] Declaración Universal de los Derechos Humanos, AG res. 217 (III) A, doc. ARES/217 (III), arte. 19 (10 de diciembre, 1948) (en adelante Declaración Universal)

[2] Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales revisado de conformidad con el Protocolo Nº 11 http://www.echr.coe.int/NR/rdonlyres/1101E77A-C8E1-493F-809D-800CBD20E59…

[3] KEDZIE, Christopher. Communication and Democracy: Coincident Revolutions and the Emergent Dictators. 1997, http://www.rand.org/pubs/rgs_dissertations/RGSD127.html.

[4] “Ennemis d’Internet” 12 de marzo de 2010 www.rsf.org/IMG/pdf/ennemis_internet.pdf

[5] Global Network Initiative” http://www.globalnetworkinitiative.org/principles/index.php

[6] LU, Hong, LIANG, Bin. Internet Development, Censorship, and Cyber Crimes in China. Journal of Contemporary Criminal Justice February 2010 vol. 26 no. 1 103-120

[7] La FRANIERE, Sharon; BARBOZA, David. China Tightens Censorship of Electronic Communications. March 21, 2011. http://www.nytimes.com/2011/03/22/world/asia/22china.html?pagewanted=all

[8] Ver Código de Clasificación Nacional de 2005 (Commonwealth) (Austl.) (describiendo Clasificaciones restringido de publicaciones bajo la legislación de Australia), disponible en http://www.comlaw.gov.au/Details/F2005L01284

[9] DAWN, C. Nunziato. How (not) to censor: procedural first amendment values and internet censorship worldwide. Georgetown journal of international law

[10] CASTELLS, Manuel. INTERNET Y LA SOCIEDAD RED – Conferencia de Presentación del Programa de Doctorado sobre la Sociedad de la Información y el Conocimiento. Universitat Oberta de Catalunya. 7.10.2000
Alfabetismo informacional / Monocultivo

Abell, A., Armstrong, C., Boden, D., Town, J. S., Webber, S., & Woolley, M. (2004). Alfabetización en información: la definición del CILIP (UK). Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, (77), 79-84.

Collado, L. (2010). El acceso al conocimiento global: la contribución de Google. Dokumentazioa eta eduki digitalen kudeaketa = Documentación y gestión de los contenidos digitales , 201-210.

Gómez, J. A. (2010). Las bibliotecas universitarias y el desarrollo de las competencias informacionales en los profesores y los estudiantes. (UOC, Ed.) Recuperado el 12 de 01 de 2011, de http://rusc.uoc.edu/ojs/index.php/rusc/article/view/v7n2-gomez/v7n2-gomez

Sánchez-Navarro, J., & Aranda, D. (2011). Internet como fuente de información para la vida cotidiana de los jóvenes españoles. El profesional de la información , 20 (1), 32-37.

ZUrkowski, P. G. (1974). The information service environment relationships and priori ties. Washington, D.F.: National Commission on Libraries and Information Science.


Elaborado con la participación de Irene BlancoRafael Ibáñez, Evelio Martínez, Juan José Prieto y Víctor Villapalos.

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