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Bibliotecas públicas: un estado de la cuestión desde Badajoz

Ya hace un par de semanas que se clausuró en Badajoz (España) el VII Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas y desde Biblogtecarios, que no faltamos a la cita, hemos dedicado estos días de post-congreso a digerir la sobreinformación y a condensar en un reportaje las principales ideas y opiniones vertidas allí. Aquí lo tenéis ahora para su lectura reposada.

 Desde el principio, la palabra

Conferencia inaugural a cargo de Jesús CarrascoTras las obligadas intervenciones de los representantes culturales de la Junta de Extremadura, el Ayuntamiento de Badajoz y la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria, la conferencia inaugural corrió a cargo de Jesús Carrasco, escritor, autor del aclamado Intemperie, usuario y amante de las bibliotecas públicas.

Carrasco se atusó las guías del bigote y amenazó con una conferencia interminable. Sin embargo fue benevolente con el auditorio y no cumplió su amenaza. Partiendo de una pregunta de su hija sobre los agujeros negros realizó un breve repaso por la historia bibliotecaria y acabó reconociendo que, a pesar de las mutaciones que está sufriendo actualmente, la biblioteca sigue teniendo una gran relevancia como lugar para responder preguntas, pero también para leer, hablar, encontrarse o, simplemente, estar.

Para él, las actuales bibliotecas deben recoger el espíritu del caballero andante don Quijote y convertirse en “bibliotecas andantes” arriesgadas y valientes a la hora de afrontar su transformación. Carrasco destacó cuatro objetivos para las andanzas de la biblioteca de hoy:

  • Mantener la palabra escrita como principal soporte de la cultura
  • Defender la necesidad del libro, del formato “extenso”, para reflejar las ideas complejas, matizadas y sutiles, frente a las “píldoras” de cultura.
  • Atraer a los no convencidos de la lectura y arrebatárselos a los competidores de la biblioteca.
  • Ofrecer “espacios para la desconexión” o “islas de silencio” para el descanso y la pausa.

Según Carrasco, esas islas de silencio son imprescindibles porque nos recuerdan que hay otras formas de leer, pensar y existir.

 La participación de los ciudadanos

En el debate sobre Modelos posibles de colaboración ciudadana intervinieron Toni Puig, profesor de marketing público en la Universitat Ramon Llull —que participó previamente con una motivadora conferencia—, Ian Anstice, creador de Public Libraries News y bibliotecario del Cheshire West and Cheshire Council, y Xavier Fina, profesor de políticas culturales y consultor en la Escola Superior de Música de Catalunya.  Todos estuvieron de acuerdo en que las bibliotecas deben ser plazas públicas cubiertas, espacios compartidos que potencien la cultura cívica en los barrios y en los pueblos, convirtiéndose en espacios referenciales, abriéndose a los diferentes (a todos), especialmente a los jóvenes y a los que no vienen a la biblioteca, reflejando la contemporaneidad, siendo más sugerentes (más sexy) y propiciando un “reenamoramiento” de la vida.

Ian Anstice avisó de la tendencia que se está extendiendo en el Reino Unido de utilizar voluntarios en las bibliotecas públicas. Los políticos de su país se cuestionan la necesidad de seguir teniendo bibliotecarios porque las bibliotecas que ya funcionan con voluntarios “lo están haciendo bien”: incrementan el número de usuarios y de préstamos. En opinión de Anstice los voluntarios tienen algunas ventajas porque son más ágiles y viven en la región en la que trabajan, aunque es necesario profesionalizarlos para que mejoren su gestión. Las desventajas más evidentes son que enfrentan a los profesionales con los ciudadanos, la ausencia de coordinación y la carencia de criterios profesionales. Por ejemplo, seleccionan documentos con un sesgo muy marcado o condicionan el acceso libre vetando a determinados usuarios. También reconoce que a muchos bibliotecarios les falta motivación e implicación y eso es lo que les sobra a los voluntarios.

En el debate se habló de la necesidad de crear buenos equipos de trabajo con iniciativa para lanzarse a innovar y con líderes que transmitan el amor por las bibliotecas públicas. Y también de crear “equipo de equipos” con los movimientos sociales del barrio incorporando posibles voluntarios. Si bien esos equipos deberían estar siempre dirigidos por una persona pagada con dinero público.

Xavier Fina destacó el poder emancipador de la cultura y de la lectura, sobre todo para los usuarios que no disfrutan de libertad informativa plena por carecer de los conocimientos o habilidades para localizar, procesar y utilizar la información: no basta con facilitar el acceso al documento en el plano físico sino que hay que enseñar los códigos de uso. Planteó la necesidad de un cierto despotismo ilustrado en el trabajo bibliotecario para saber prescribir lecturas a los ciudadanos con complicidad, seducción y escucha. Mantuvo que no debemos limitarnos a adaptar nuestra oferta a la demanda de los usuarios, sino transformar esa demanda para ofrecer algo más: una estrategia que proponga un cambio. Porque si no, la diferencia entre leer el periódico en la biblioteca o en el bar de la esquina será mínima. Según Fina, el bibliotecario/prescriptor debe ser capaz de conducir al usuario hacia el goce lector y el pensamiento crítico, hacia la generación de ideas diferentes y a compartirlas con otros; y todo ello como parte de su propia autorrealización.

Intervención de Toni PuigLos participantes en el debate defendieron una buena evaluación cualitativa del trabajo en equipo, además de la cuantitativa, como herramienta para mostrar el valor (no el coste) del trabajo bibliotecario a los políticos, pero empleando su propio lenguaje. Ese valor debe basarse en argumentos apoyados por evidencias, datos, hechos y pruebas. Toni Puig propuso una estrategia de marketing en la que la biblioteca debe definir en primer lugar un valor de marca cívico que incluya la idea de compartir. Posteriormente ese valor de marca debe manifestarse en un lema que abarque todo el proyecto y desde ahí crear un relato de acción emocionante que cuente lo que hacemos, lo que ofrecemos desde las bibliotecas. Y gastar dinero en comunicación. Puig se ofreció a evaluar cualquier propuesta que le enviáramos en este sentido desde nuestras bibliotecas, siempre que incluyera el valor de marca, el lema y el relato del proyecto.

¿Cuánto vale una biblioteca para la sociedad?

El debate del segundo día giró alrededor del Valor social y económico de la biblioteca. La ponente principal fue Jane Cowell, directora de Acceso Regional de las State Library of Queensland (Australia), y en el debate posterior la acompañaron Nicolás Barbieri, investigador del Institut de Govern i Polítiques Publiques de la Universitat Autonoma de Barcelona y Ester Omella, jefa de la Sección de Planificación, Evaluación y Calidad de las Bibliotecas de la Diputación de Barcelona. La ex presidenta de FESABID, Margarita Taladriz, moderó el debate.

En su ponencia Cowell incidió en que es imprescindible confeccionar una buena base de datos con información cuantitativa y cualitativa para poder analizar y evaluar nuestra actividad. Desde las Bibliotecas Públicas de Queensland han realizado diversos estudios cualitativos para saber qué es lo que les importaba a los usuarios, qué es lo que le piden a una biblioteca o qué hacen cuando están allí. Constataron, por ejemplo, que el préstamo de libros no era fundamental para sus usuarios y que, sin embargo, sí era muy relevante que en la biblioteca “todos somos tratados igual”.

Con toda esa información en Queensland han elaborado planes estratégicos a medio y largo plazo que se han concretado en proyectos específicos para dar servicio a una población mayor y de una manera más personalizada. Los “centros de conocimiento indígena” que utilizan la historia y las tradiciones para fomentar el acceso a la información de ciudadanos más aislados, son resultado de estos planes. Como también The Edge, un espacio para que los usuarios puedan desarrollar su innovación y creatividad, o las ayudas familiares para facilitar el acercamiento a la lectura, entre otras actividades.

Los resultados de todas estas actividades deben ser medidos a lo largo del tiempo. Pero también el impacto que tendría en la comunidad la ausencia de la biblioteca pública. Por ejemplo, ¿cuánto costarían al estado estos servicios si fueran prestados por una empresa privada?; o ¿cuánto dinero dejarían de gastarse los ciudadanos en el comercio local si no hubiera bibliotecas públicas a las que desplazarse? Estos datos y pruebas del valor real de la biblioteca son los que ellos utilizan para dirigirse a los políticos y contarles las historias de la biblioteca desde el punto de vista de los usuarios que son los que interesan realmente a los políticos.

Sobre el equipo de trabajo, Cowell incidió en tres puntos:

  • Es necesario un liderazgo bibliotecario.
  • Hay que ser innovador: existe gran valor en probar cosas nuevas incluso aunque fallen.
  • Hay que ayudar al trabajador en el día a día, en lo básico.

Y concluyó su primera intervención asegurando que el futuro de las bibliotecas pasa por la creatividad y la generación de comunidad.

VII Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas en BadajozDurante el debate posterior con Nicolás Barbieri y Ester Omella se reconoció la existencia de varios estudios sobre el valor social y económico de las bibliotecas, como el elaborado por FESABID o los de las propias bibliotecas de Queensland. Estos estudios pueden utilizarse como patrón para adaptarlos a nuestras propias comunidades y obtener datos reales con los que convencer a los políticos de la necesidad de mantener las bibliotecas públicas, no por sí mismas, sino por lo que reportan a la sociedad. En Queensland, por ejemplo, han calculado que por cada dólar invertido en la biblioteca, la sociedad obtiene 2,9 dólares.

Omella propuso tres fases en el camino para generar valor social y económico:

  • Priorizar: identificar el núcleo de la biblioteca, las tendencias sociales más destacadas, y centrarse en ellas.
  • Cooperar: trabajar de manera transversal con otras áreas institucionales y con otros públicos, considerando las externalidades de la política cultural (educación, urbanismo, etc).
  • Innovar: buscar nuevas formas de desarrollo, de comunicación y de financiación.

En relación con la creación de valor, Nicolás Barbieri invitó a las bibliotecas a que adaptaran sus funciones para conseguir gestionar las relaciones de poder y promocionar la justicia y la equidad entre la ciudadanía, porque el objetivo final de la biblioteca es generar valor para la ciudadanía. Para ello se hace imprescindible preguntarse cómo lo estamos haciendo y planificar, comunicar y evaluar.

Bibliotecas para educar

Al inicio de la última jornada, que estuvo centrada en El papel educador de la biblioteca, pudimos conocer de la mano de su responsable, Marta Encinas, el Programa PIAAC (Policy Analyst Survey of Adult Skills): lo que se ha llamado “el informe PISA de los adultos”. Un fascinante estudio comparativo internacional que analiza la comprensión lectora, la capacidad de cálculo, la habilidad en el uso de las nuevas tecnologías y otras variables sociales y laborales de ciudadanos de entre 16 y 65 años de 24 países de la OCDE.

De un análisis más detallado de los primeros resultados del PIAAC pueden sacarse algunas conclusiones muy interesantes como que Finlandia sigue siendo un buen referente para intentar que los indicadores de nuestro país alcancen, al menos, la nota media del estudio. Marta Encinas incidió en la gran oportunidad de las bibliotecas públicas como instrumentos para la educación en habilidades a lo largo de toda la vida de las personas. Ante el fracaso del sistema educativo, la flexibilidad de la biblioteca puede suponer una baza para atajar algunos males conocidos de antemano, como una pobre herencia formativa recibida por los niños de sus entornos familiares.

En el debate posterior sobre la función educadora de la biblioteca participaron Ramón Salaberría, subdirector de la Biblioteca Vasconcelos en México y con una larga vinculación con la revista Educación y Biblioteca, Joaquín Rodríguez, fundador de Futuros del Libro y director del programa MasterYourself Publishing en la TeamAcademy, y Kerwin Pilgrim, director del Servicio de Educación de Adultos en la Brooklyn Public Library de Nueva York. Hilario Hernández, director de Análisis y Estudios de la FGSR, moderó la charla.

Todos los participantes estuvieron de acuerdo en que la biblioteca debía ser “etiquetada” como institución educativa y convertirse en un centro de la sociedad del aprendizaje. Hay que salir fuera de la biblioteca, ir a los colegios, para actuar como agentes de cambio educativo. Ramón Salaberría incidió especialmente en no limitarse a colaborar con la formación reglada sino ofrecer también oportunidades de educación informal para todo tipo de ciudadanos y en cualquier momento de la trayectoria vital.

Por otra parte se destacó también que la alfabetización debe llegar más allá de la lectura tradicional, realizando “alfabetizaciones múltiples” condicionadas por los diferentes medios y lenguajes utilizados en nuestra sociedad actual. Los asistentes más madrugadores en el Palacio de Congresos de BadajozDesde la Biblioteca Pública de Brooklyn Kerwin Pilgrim nos animó a evaluar las necesidades de los ciudadanos para ofrecerles lo que necesiten. Fruto de ese análisis ellos han elaborado múltiples programas entre los que se incluyen clases de inglés de negocios o de nuevas tecnologías para jóvenes y adultos, seminarios de inmersión científica, talleres de historia local y sus fuentes de información, desarrollo de la comprensión lectora para adultos, competiciones para fomentar los conocimientos financieros de los jóvenes emprendedores, asesoría especializada para profesores o reuniones personalizadas con cita previa para ayudar a un usuario concreto a dar los primeros pasos en su investigación particular.

Joaquín Rodríguez propuso atreverse con la gamificación de la experiencia educativa haciendo que todo sea más divertido. Para ello deberíamos facilitar al usuario las herramientas que le permitan buscar y discriminar la información necesaria, poner a su disposición comunidades de expertos que le asesoren en su aprendizaje, y entregarle recompensas dosificadas por niveles. Y todo de una manera lúdica.

También se destacó en el debate la necesidad de que los programas desarrollados fueran sostenibles, es decir, que pudieran continuar funcionando cuando se acabe la financiación inicial. Por ejemplo, que los bibliotecarios fueran aprendiendo los conocimientos y habilidades de los colaboradores externos para seguir desarrollando esas actividades cuando no se pueda seguir contando con esos colaboradores. Durante el debate surgieron otros temas recurrentes a lo largo del congreso, como la importancia de crear una buena base de datos para hacer un seguimiento de los usuarios a largo plazo o la necesidad de implicar en la biblioteca a todos los agentes sociales.

 Intervención del Consejo de Cooperación Bibliotecaria

Concha Vilariño, subdirectora general de Coordinación Bibliotecaria, dirigió una sesión informativa del Consejo en la que participaron también Pablo Gallo, coordinador del Grupo estratégico para el estudio de prospectiva sobre la biblioteca, e Isabel García-Monge, jefa del Servicio de Materiales Especiales.

Pablo Gallo recordó que no estamos ante una época de cambios sino ante un cambio de época y por eso se hace necesario repensar totalmente la biblioteca tradicional. En el informe Prospectiva 2020: las diez áreas que más van a cambiar en nuestras bibliotecas en los próximos años presentó y comentó los diez conceptos que promueven este cambio: Gestión flexible, Cooperación, Financiación, Formación, Comunidad, Encuentro, Espacios, Educación, Digital y Colección híbrida.

En esta sesión también se dió un repaso a la situación actual de la plataforma e-Biblio, que desde el 8 de septiembre ya había realizado más de 25.000 préstamos, contando unos 11.000 usuarios.

El escenario del Palacio de Congresos de BadajozPosteriormente Concha Vilariño comentó la situación de las bibliotecas públicas ante el RD 624/2014 de remuneración a los autores por los préstamos en establecimientos accesibles al público, aclarando los plazos e importes que deberán pagar las instituciones responsables de las bibliotecas públicas. Una exposición que fue contestada desde el público por varios representantes de la plataforma noalprestamodepago criticando la forma en que se había aprobado el decreto y la poca consideración que se le había concedido en dicho decreto a la posibilidad que ofrecía la directiva europea de excluir del pago a las bibliotecas públicas. Otros asistentes lamentaron asimismo que no hubiera en el congreso un debate en profundidad sobre este tema, a pesar de haber sido solicitado con anterioridad al cierre del programa.

En la última intervención de esta sesión Isabel García Monge puso en valor el Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español. Este repositorio digital atesora auténticos vestigios documentales entre los que podemos hallar recetas de cocina, carteles de fiestas o patrones de moda antiquísimos. Son huellas históricas o curiosidades que sin duda servirán a los investigadores de nuestras bibliotecas. La ponente nos invitó también a utilizar sus documentos digitalizados para complementar exposiciones bibliográficas, conferencias u otras actividades de nuestras bibliotecas. Y a citar la fuente, por supuesto.

Comunicaciones más relevantes

También resultaron de gran interés las comunicaciones presentadas durante los días de celebración del Congreso. De entre ellas cuales podríamos destacar la de Roberto García Arribas, de la Biblioteca Pública de Zamora, que empleó conceptos como ‘transparencia’ y ‘coproducción’, poco habituales cuando se habla de gestión bibliotecaria. Entre otras propuestas, recomendaba fomentar la creación de Asociaciones de Amigos de las Bibliotecas y trabajar con ellos, así como hacer públicas las respuestas a las quejas o sugerencias de los usuarios individuales.

¡No hay manos para tanta información!Marta Granel Dalmau, directora de la Biblioteca de Castelldefels (Barcelona), nos contó su plan alternativo de financiación y participación social desarrollado para afrontar unos presupuestos que no siempre responden a las espectativas. Comenzaron enviando una carta de presentación a posibles colaboradores (empresas y comercio local, entidades sin ánimo de lucro, asociaciones, incluso al resto de concejalías del ayuntamiento) para pedirles cita y reunirse con ellos. En dicha reunión tomaban un primer contacto e iban definiendo posibles proyectos conjuntos en los que la biblioteca ofrecía fundamentalmente visibilidad para el colaborador. Tras el desarrollo de la actividad la evalúan siempre y comparten dicha información con el colaborador.

La Mediateka BBK de Alhóndiga Bilbao y la Biblioteca de Castilla-La Mancha nos ofrecieron un interesante contraste entre dos modelos bien distintos de participación y financiación alternativa. Alasne Martín, responsable de la primera, presentó el modelo de patrocinio de una mediateca que está insertada en un gran complejo de ocio (cines, polideportivo, cafetería…) y que ha realizado un convenio principal con una entidad financiera. Este acuerdo condiciona su comunicación y el uso de algunos espacios del centro pero les permite desarrollar gran cantidad de programas culturales con colaboración externa. Por su parte Juan Sánchez, director gerente de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, presentó con gran entusiasmo un modelo basado en multitud de pequeños convenios y acuerdos celebrados con agentes sociales muy diferentes: autores, entidades sin ánimo de lucro, ciudadanos individuales, profesionales, etc. En todas las actividades que surgen de estas colaboraciones se cuida mucho la relación con cada colaborador para hacerla duradera en el tiempo y, al mismo tiempo, pensando en que los programas desarrollados se puedan mantener si la financiación falla.

 Cómo hay que hacerlo

De las buenas prácticas bibliotecarias seleccionadas por el congreso pudimos asistir, durante las tardes de los días 12 y 13, a la presentación de seis de ellas. Todas tuvieron su punto de interés, como la que desde la Biblioteca de Sant Joan Despí (Barcelona, Cataluña) presentó Mario Aguilera. Ellos consiguieron reintroducir a la biblioteca en el tejido social implicando a los diferentes agentes sociales (comercio local, emprendedores, artistas, asociaciones…) para generar sinergias y ofrecer diferentes actividades. Todo con una gestión eficiente, eficaz y transparente.

Carina Fernández, de la Biblioteca Pública de Santiago de Compostela (A Coruña), presentó su experiencia de incorporación progresiva de voluntarios en las bibliotecas. Inicialmente utilizaron el marco legal sobre voluntariado que, para otras actividades, ya había desarrollado la Xunta de Galicia. Y entre los resultados Fernández destacó el incremento de la vinculación del entorno social con la biblioteca, conseguido sobre todo por la implicación de los familiares, amigos y conocidos de los voluntarios. Las recetas de Carina Fernández sobre voluntariado: utilizarlo para complementar, no para sustituir; formar en los mismos estándares de conducta que el resto del personal; y supervisión de su trabajo.

Conferencia-degustación de jamón de ExtremaduraCon el objetivo de promocionar la colección local e incrementar la implicación de los ciudadanos, en la Red de Bibliotecas de Hellín (Albacete) se convirtieron en promotores de turismo. Manuel Sagredo nos contó cómo desarrollaron una serie de rutas turísticas por el municipio en colaboración con algunos ciudadanos que conocían bien el terreno y las promocionaron realizando charlas, editando folletos, páginas web, etc. Por supuesto, cada ruta contaba con el apoyo de una serie de documentos de la colección local.

 El congreso paralelo

Pero no sólo de información vive el bibliotecario. Además de las conferencias, debates, charlas y presentaciones, el programa del congreso incluyó otras actividades muy lucrativas para el espíritu y para el cuerpo. Entre las más celebradas estuvo la conferencia-degustación de jamón ibérico de bellota de Extremadura. Sobre todo por su segunda parte.

Visita a la Biblioteca Pública Municipal Santa AnaTambién pudimos asistir a un concierto de música clásica con la Orquesta de Extremadura (con El amor brujo de Falla incluido), un recorrido guiado por el agradable casco antiguo de Badajoz o visitar varias bibliotecas públicas de la ciudad.

Por ejemplo, en la visita a la Biblioteca Pública Municipal Santa Ana pudimos comprobar la apuesta del Ayuntamiento pacense por la renovación de la Red Municipal de Bibliotecas y la recuperación de espacios urbanos con la instalación de su cabecera en un antiguo mercado de abastos con una curiosa planta de cruz latina.

El Coro Amadeus actuó en la Biblioteca de ExtremaduraY en la Biblioteca de Extremadura, además de conocer someramente sus instalaciones y fondos y descubrir la sorprendente historia de la Biblioteca de Barcarrota, comprobamos la excelente acústica de su sala de exposiciones gracias a la actuación del extremeño Coro Amadeus.

Los restaurantes y bares de tapas de Badajoz y la noche de su remodelado casco antiguo fueron testigos del “tercer tiempo” del congreso, de difícil traslación a estas líneas, pero de igual interés que el resto del evento.

A modo de resumen: las ideas fuerza del Congreso

Iluminación nocturna de la Plaza Alta de BadajozAl despedirnos de Badajoz el último día todos nos llevamos en la cabeza algunas de estas ideas que sobrevolaron los tres días del congreso. Son los conceptos que escuchamos una y otra vez en boca de los oradores, pero también en los corrillos informales de los cafés o durante las comidas.

  • Flexibilidad en la gestión para desarrollar la capacidad de adaptación de las bibliotecas a las nuevas situaciones.
  • Voluntarios como colaboradores externos supervisados por personal bibliotecario.
  • Implicación con el entorno: escuchar y dar voz a los movimientos sociales de barrio, asociaciones, emprendedores, comercio local –especialmente las librerías–, creadores, gestores culturales de la zona y otras instituciones culturales…
  • Transversalidad en los municipios, reconociendo la interdependencia entre áreas o departamentos y gestionando la confianza.
  • Equipo y liderazgo dentro de las bibliotecas.
  • Prestar especial atención a los que no vienen a la biblioteca.
  • Evaluar cuantitativa pero también cualitativamente y realizar seguimientos a largo plazo.

Las Bibliotecas de Extremadura han contado así lo que secedió en este Congreso:

Y las conclusiones oficiales de la organización del propio congreso pueden consultarse aquí.


Reportaje elaborado con la colaboración de David López-Higueras, Roberto Soto y Rafael Ibañez.

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