Asociacionismo o colegiación, dos formas de entender la profesión

Asociacionismo o colegiación, dos formas de entender la profesión bibliotecaria

¿Asociaciones profesionales o colegios profesionales? Para muchos, pueden ser organizaciones muy parecidas, incluso habrá quien piense que son lo mismo. Sin embargo, tienen diferentes formas de organización jurídica. En las siguientes líneas trataré de analizar las semejanzas y diferencias, así como las diferentes opciones que actualmente existen en España para los profesionales de las distintas familias del sector documental.

¿Son realmente tantas las diferencias? ¿O son el mismo perro con distinto collar? De vez en cuando surgen en las listas de correo profesionales los debates sobre una u otra forma de gestionar la profesión. Y para más INRI, en nuestro sector, no hay en absoluto acuerdo sobre qué debe interpretarse por “la profesión”, sobre quiénes deben ejercerla y si hay distintas profesiones en el sector (bibliotecario, documentalista, archivero…) o son la misma cosa con distintos nombres. La discusión, a día de hoy, sigue abierta.

 

Un Colegio Oficial es una corporación de derecho público de carácter gremial, integrada por quienes ejercen una profesión liberal, y están amparados por el Estado. Las asociaciones profesionales surgen también como herederas de los antiguos gremios, pero por el contrario, están enmarcadas en el ámbito del Derecho Privado.

Un Colegio Profesional se crea por la Administración Pública a partir de una ley específica para ello. Los regula la Ley 2/1974 de Colegios Profesionales, modificada parcialmente por la Ley 25/2009. Una asociación profesional se crea libremente, por iniciativa de un grupo de particulares a partir de la Ley 1/2002 reguladora del Derecho de Asociación , la actual Ley de Asociaciones.

Una asociación es de naturaleza privada. A una Asociación se pertenece voluntariamente, porque sus asociados lo desean. A un Colegio hasta hace poco ha sido obligatorio pertenecer para poder ejercer la profesión (salvo los funcionarios, que no requieren colegiación para ejercer en sus respectivos puestos de trabajo, dado que al acceder a la función pública con la titulación requerida y pasando la oposición correspondiente, quedan habilitados automáticamente).

La Asociación no tiene representación exclusiva en su ámbito territorial (salvo que sea la única, pero pueden existir varias). El Colegio sí. No puede haber más de uno.

La Asociación no puede exigir la posesión de un título para ejercer la profesión, sólo puede recomendarlo a la administración, que puede atender la recomendación o hacer caso omiso de ella. Un Colegio sí puede exigirlo en su ámbito competencial.

La Asociación no representa necesariamente al interés público. Un Colegio sí.

¿Cuáles son los inconvenientes en uno y otro caso?

Los Colegios se regulan según el nivel de titulación, como en toda profesión reglada. En el caso de la profesión bibliotecaria, tenemos en las administraciones públicas diferentes escalas, atendiendo a los distintos niveles de titulación. Existen las actuales escalas A1 (Facultativos o Técnicos Superiores), A2 (Ayudantes o Técnicos Medios), C1 (Gestores) y C2 (Auxiliares). Esto es así porque para poder presentarse a una oposición de A1 se requiere la posesión previa de la titulación de Doctor, Licenciado o equivalente. Para la de A2 basta con una Diplomatura o equivalente, para un C1 se requiere el Bachiller Superior o equivalente, y para el C2 el Graduado Escolar o equivalente.

Esto es habitual en muchas profesiones. En el ámbito de la construcción, existe un Colegio Oficial para los Arquitectos Superiores (A1), otro diferente para los Arquitectos Técnicos (A2, ahora redenominados Graduados en Ingeniería de la Edificación), y otro diferente para los Delineantes (C1, actuales Diseñadores Técnicos). En el ámbito de la enseñanza, existe un Colegio Oficial de Pedagogos y Psicopedagogos (A1), al que no pueden acceder los Diplomados en Magisterio (A2) ni los Técnicos en Educación procedentes de Formación Profesional (C1).

Siguiendo este criterio, sería precisa la creación de un colegio de bibliotecarios para los pertenecientes a cuerpos Facultativos (Licenciados o Doctores), otro para los Ayudantes (Diplomados) y otro para Bachilleres y equivalentes. Sin embargo los dos únicos colegios existentes en la actualidad de Bibliotecarios y Documentalistas, el de Cataluña (creado en 1985) y el de la Comunidad Valenciana (creado en 2006), son mixtos, acogiendo tanto a los antiguos Diplomados en Biblioteconomía (A2) como a los antiguos Licenciados en Documentación (A1). No permiten la colegiación (y por ende, el ejercicio) de los bibliotecarios poseedores de otra titulación universitaria.

¿Hay más Colegios Oficiales de Bibliotecarios? No, aunque existe en Madrid una Plataforma de profesionales para la Creación del Colegio Oficial de Archiveros, Bibliotecarios y Documentalistas, considerando que la actual representación a través del asociacionismo no es suficiente Se creó en 2007 y desde entonces se ha movido en los foros profesionales, inspirándose en los ya existentes de Cataluña y Valencia. Aunque en ninguno de los dos casos ya existentes agrupan a los archiveros, la plataforma madrileña sí pretende hacerlo, pero incorporando sus competencias a las titulaciones de Biblioteconomía y Documentación. (Es decir, excluiría también de la profesión de archiveros a los titulados en Historia y Derecho, que son los que integran mayoritariamente las escalas de Facultativos y Ayudantes de Archivos). Según se ve en su página web, se encuentran redactando la memoria para su presentación al Parlamento Regional de la Comunidad de Madrid.

Además en 2010 ha empezado a moverse otra plataforma para la creación de un Colegio de Bibliotecarios y Documentalistas en la región de Murcia, para Diplomados en Biblioteconomía y Documentación. Es decir, sería un colegio en principio para miembros de las escalas del grupo A2, aunque ahora haya de adaptarse (como los demás) a los nuevos grados. En su momento la Comunidad Autónoma desestimó la propuesta, entendiendo que no era necesaria la regulación colegial para la profesión bibliotecaria, pero se ha presentado de nuevo.

Y ante todo esto, surge la pregunta: ¿Qué hacer con los profesionales actualmente ejercientes pero que no son de Biblioteconomía y Documentación? En la Comunidad Valenciana el Colegio contempla la figura del “Colegiado Adherido” para aquellos que, sin ser titulados medios o superiores en Biblioteconomía o Documentación, acrediten una experiencia laboral mínima de dos años en el sector, pero no se les permite votar ni ser elegidos miembros de la Junta Directiva.

En Cataluña pasa algo parecido, se admite como miembros Colegiados de Pleno Derecho a los Diplomados en Biblioteconomía y a los Licenciados o Doctores en Documentación. El resto de bibliotecarios titulados en otras carreras sólo puede optar a la categoría de “Asociado” (no de pleno derecho).

La Plataforma Pro Colegio de Madrid tiene previsto dar una moratoria a partir de su creación para permitir que se colegien los titulados en otras carreras que acrediten experiencia (un periodo de ejercicio profesional), sin concretar plazos aún (al menos no constan en el tríptico explicativo actualizado).

La plataforma pro Colegio de Murcia igualmente tiene la idea de permitir la incorporación de otros titulados siempre y cuando lo pidan en el plazo máximo de tres años desde la creación del colegio y puedan acreditar dos años de ejercicio de la profesión. Los bibliotecarios que lo pidan pasado este plazo, o no lleguen a los dos años de ejercicio, no podrán colegiarse.

Y no podemos evitar que surjan otras preguntas. ¿Qué hacer con los titulados de Filosofía y Letras o de otras carreras que históricamente han provisto a la profesión de miles de bibliotecarios y archiveros (Humanidades, Filología, Geografía e Historia, Derecho…) y que desean dedicarse a la profesión bibliotecaria ¿Se les prohíbe ejercer, restringiendo las salidas profesionales de todos estos miles de compañeros? ¿Es ética esta actitud?

Y otra pregunta más: ¿Es ético obligar a colegiarse? La colegiación obligatoria fue cuestionada en 2006 por la legislación de la Unión Europea (Directiva Bolkestein De hecho, de ahí surgió la Ley 25/2009 de modificación de diversas leyes para su adaptación a la Ley sobre el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio, llamada “Ley Ómnibus”. El abogado Pablo Monserrat la explica en un interesante post , pero básicamente consiste en lo siguiente: Se suprime la colegiación obligatoria, se suprimen las tasas y tarifas colegiales y los honorarios recomendados, se limita el importe de inscripción y colegiación, se autoriza a ejercer en todo el territorio nacional sin tener que colegiarse simultáneamente en los distintos colegios territoriales, se eliminan los visados obligatorios y establece que será requisito indispensable estar colegiado cuando así lo establezca una Ley Estatal (y no los propios colegios).

Todo esto (la “Ley Ómnibus”) elimina muchas de las diferencias que hasta hace poco existían entre un Colegio Profesional y una Asociación Profesional. En lo que se refiere a estas últimas, son la opción mayoritaria escogida por los profesionales del sector bibliotecario y documental. En nuestro país existen dos federaciones de asociaciones profesionales de nuestro sector, la Federación ANABAD (integrada por doce asociaciones), y la federación FESABID (integrada por dieciocho asociaciones, más los colegios de Cataluña y la Comunidad Valenciana). La primera asociación profesional fue la antigua ANABA (antecesora de ANABAD), creada en 1949. Recomiendo a quienes quieran profundizar en su historia el siguiente texto de Carlos Flores, Archivero Jefe de la Universidad Complutense y ex Presidente de ANABAD-CLM En los años setenta surgieron nuevas asociaciones, hasta llegar a la veintena larga que existen en la actualidad.

Sin embargo, en lo que se refiere a titulación académica, las asociaciones no exigen tener el título específico de biblioteconomía y documentación, permitiendo la libre asociación a los profesionales del sector que lo deseen. Se considera que el filtro lo establecen las administraciones y entidades de las que dependen bibliotecas y centros de documentación al redactar las bases de las respectivas convocatorias.

Por ello, todas las asociaciones profesionales que existen en nuestro país acogen en su seno a bibliotecarios y documentalistas no sólo titulados en biblioteconomía y documentación, sino en otras carreras del sector: Filosofía y Letras, Humanidades, Geografía e Historia, Derecho, todas las Filologías… Son multidisciplinares.

La discusión eterna viene del concepto de profesión. Los colegios hacen una interpretación muy restrictiva, pretendiendo que sólo pueda ser bibliotecario el titulado en BYD. Sin embargo esto es válido solamente en Cataluña y la Comunidad Valenciana. En el resto del país, las distintas administraciones entienden que la profesionalidad y los conocimientos profesionales se demuestran en las pruebas de acceso, entendiendo que se puede ser bibliotecario con distintos títulos y distinta formación.

El caso más reciente lo tenemos en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. La recién promulgada Ley 3/2011 de 24 de Febrero, de la Lectura y Bibliotecas estipula en su artículo 3, letra K, que un bibliotecario “es un profesional, con un perfil multidisciplinar, responsable de un servicio bibliotecario que mediante su gestión, facilita la consecución de los fines de la institución bibliotecaria”.

Así mismo, la Ley 4/2011 de 10 de Marzo, de Empleo Público de Castilla-La Mancha, en su artículo 27, crea en el Grupo A, Subgrupo A1, un único cuerpo Superior de Administración del Patrimonio Cultural, al que le corresponden las funciones de nivel superior en áreas de investigación, protección, conservación, restauración y difusión de los bienes culturales y del patrimonio documental y bibliográfico. (Art 28.7). También crea dentro del Subgrupo A2 un único cuerpo de Gestión del Patrimonio Cultural, al que le corresponden el desempeño de funciones técnicas en áreas de investigación, protección, conservación, restauración y difusión de los bienes culturales y del patrimonio documental y bibliográfico.

En lo que se refiere a los requisitos de titulación, la nueva ley estipula en su art. 33 que: Sin perjuicio de las titulaciones académicas específicas que en función de la naturaleza y características de las plazas vacantes se exijan para la selección de personal y que se determinarán en las respectivas convocatorias, es requisito imprescindible para ingresar en los cuerpos previstos en esta Ley poseer alguna de las titulaciones siguientes: a. En los cuerpos del subgrupo A1, el título de grado o postgrado. b. En los cuerpos del subgrupo A2, el título de grado o postgrado. c. En los cuerpos del grupo B, el título de Técnico Superior. d. En el Cuerpo Ejecutivo, los títulos de bachiller o técnico. e. En el Cuerpo Administrativo de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, los títulos de bachiller o técnico. f. En el Cuerpo Auxiliar, el título de graduado en educación secundaria obligatoria.

La Disposición adicional Tercera estipula que 7 En el Cuerpo Superior de Administración del Patrimonio Cultural (A1, antiguos Facultativos) se integra: a. El personal funcionario de la Escala Superior de Archivos, Bibliotecas y Museos. b. El personal funcionario del Cuerpo Superior, excluidas las escalas, que haya adquirido la condición de personal funcionario de dicho cuerpo tras superar un proceso selectivo en el que se exigiera como requisito estar en posesión de alguna de las siguientes titulaciones: Licenciatura en Bellas Artes, Licenciatura en Historia, Licenciatura en Historia del Arte o Licenciatura en Humanidades. c. El personal funcionario del Cuerpo Superior, excluidas las escalas, que haya adquirido la condición de personal funcionario de la Administración de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha tras superar el proceso selectivo para la funcionarización del personal laboral fijo de la Administración de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha convocado por Orden de la Consejería de Administraciones Públicas de 24 de julio de 2002 y que haya participado en dicho proceso selectivo perteneciendo a alguna de las siguientes especialidades de la categoría profesional de Titulado Superior del IV Convenio Colectivo para el personal laboral al servicio de la Administración de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha: Arqueología o Patrimonio Histórico. 15. En el Cuerpo de Gestión del Patrimonio Cultural (A2, antiguos Ayudantes) se integra el personal funcionario de la Escala Técnica de Archivos, Bibliotecas y Museos. 22. En el Cuerpo Ejecutivo (C1) se integra el personal funcionario del Cuerpo Ejecutivo previsto en la Ley 3/1988, de 13 de diciembre, de ordenación de la función pública de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y el personal funcionario de la Escala Administrativa de Archivos y Bibliotecas. 24. En el Cuerpo Auxiliar (C2) se integra el personal funcionario del Cuerpo Auxiliar previsto en la Ley 3/1988, de 13 de diciembre, incluida la Escala Auxiliar de Archivos y Bibliotecas.

De lo todo ello se deduce que el Legislador opta por la solución a mi entender más justa: no restringir por una u otra titulación, sino poner el filtro real en los temarios de oposición, que es donde se demuestra si un titulado universitario (ya sea filólogo, historiador o documentalista) vale (o no) para ejercer una profesión que siempre ha sido multidisciplinar.

No es una rareza. Muchas otras profesiones no corresponden a una única profesión reglada sino que son también multidisciplinares. Es el caso de los guías turísticos oficiales, que pueden presentarse a la oposición siendo titulados en Historia del Arte, Bellas Artes, Historia, Humanidades, Turismo, o con las FPs de Turismo de Grado Medio o Superior, y no se contempla que unos quieran excluir a los otros de las convocatorias (ni se les permitiría).

Parecido es el caso del Interiorismo. Pueden colegiarse y ejercer como tales los antiguos Graduados en Diseño de Interiores, los Arquitectos, los Aparejadores, y los actuales técnicos superiores de FP.

Sé que habrá titulados en Biblioteconomía o Documentación, y estudiantes del nuevo grado, que pensarán que si se prohibiera el ejercicio a todos aquellos que no tengan su carrera, se quitarían gran número de competidores en sus oposiciones. De vez en cuando alguno de ellos escribe a las listas profesionales acusando alegremente de intrusismo a sus compañeros que tienen otra titulación. Pero la opinión personal de este que suscribe es que tal punto de vista es un error, simplista o egoísta. Sé que a algunos no puede gustarles esta conclusión, pero un bibliotecario, un documentalista y un archivero son profesiones multidisciplinares todas, y deben seguir siéndolo. Así lo interpretan las diferentes administraciones públicas en la mayor parte del territorio nacional, y así lo piensan los propios compañeros a través de una veintena de asociaciones que acogen a titulados en ejercicio, provengan de donde provengan. Somos todos compañeros.

En mi entorno profesional (biblioteca universitaria) trabajamos titulados de diferentes procedencias: de Geografía e Historia, de Filologías varias, de Derecho, de Biblioteconomía, de Humanidades y hasta de Ciencias. Y es muy positivo, porque nos permite ver cómo interpreta una clasificación alguien especializado en ese tema, y nos complementamos unos a otros. ¿Hacemos una interpretación restrictiva de nuestra profesión, o mantenemos la mayoritaria interpretación amplia y multidisciplinar? Sin dudarlo, yo me quedo con esta última.

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Cuaderno de bitácora sobre Gestión Cultural y del Patrimonio, Museología, Bibliotecas Universitarias-CRAIs en el EEES, Asociaciones y Asociacionismo Profesional, y Gestión y Desarrollo de la Colección. Estudios: • Licenciado en Gª e Historia por la UCM, Especialista en Historia del Arte. • Postgrado de Especialista en Archivística por la UCLM. • Diploma de Estudios Avanzados de Doctorado en Humanidades. • Suficiencia investigadora por el Dpto. de Hª del Arte de la UCLM. Bibliotecario desde 1993, primero en la Biblioteca Pública del Estado en Toledo y luego en la UCLM. Actualmente, responsable de la biblioteca del campus científico-tecnológico de Toledo. Ha sido Secretario Regional y Presidente de ANABAD-CLM, y miembro de los consejos federales de ANABAD, FEAGC y FESABID, así como profesor colaborador de la Facultad de Humanidades de Toledo.

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  1. By ASOBIBLIO_A.N.B.A.A

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