La evolución de lector o la #revoluciondelebook

La evolución del lector o la #revolucióndeleBook

La primera vez que juntas letras y las resuelves en una palabra que tiene sentido, el mundo comienza a tener una nueva forma: descubres palabras hasta en la sopa. Es quizás por eso por lo que muchos tengamos tanto cariño a ese primer libro que te hacía juntar la m con la a para decir mamá.

Y es quizás por eso que probablemente recordemos nuestra primera novela en eBook. En mi caso Niebla de Unamuno, uno de los libros que traia de serie ese cacharrito liviano y de color negro que me acababan de regalar. Recuerdo mi gran frustración: ¿cuánto me queda? Y es que si existe una gran perdida en el eBook es el componente temporal que nos marcan las páginas que van de un lado a otro de tus manos. Marcan el ritmo, nos indican si estamos llegando al nudo o al desenlace y nos ayuda a calibrar si es “una buena novela, tiene ritmo, no puedes parar de leerla” o “un tostón insufrible”.

Tras esa sensación irritante, apagué el cacharrito, lo puse en una estantería, hasta que años después (y exceso de lectura en pantalla más tarde), volví a él y caí rendida a sus encantos: me cabe en el bolso y puedo llevar en él una biblioteca.

En ese momento no fuí consciente que quién había cambiado ahí era yo: “lo digital” está cambiando mis hábitos lectores. Concretamente está cambiando mi cerebro y por ende, la forma en la que me relaciono con la palabra escrita.

La irrupción de pantallas con letras, desde los ordenadores personales a cualquier cosita que se le pueda meter una pantalla e internet como smartphones, tablets, kindles,… Ha cambiado la lectura distinguiéndose principalmente por:

  • No ser lineal: de primeras escaneamos la página, haciendo incapié en el título y una lectura superficial del cuerpo, saltando por los diferentes puntos que nos interfieren en la pantalla. Algo así como una F, ¿o por qué créis que los periodicos digitales tienen la barra lateral colocada a la derecha?
  • Estar llena de distracciones: de hecho, el propio medio es una distración en sí. Nos bombardea con luz pulsátil impulsándonos a ir de un sitio a otro, y a no fijar la vista (ni la atención) mucho tiempo sobre el mismo punto.
  • Ser social: Desde comunidades de lectores, a espacios donde compartir y crear libros, a, simplemente poner al día tu twitter con “#leyendo #guerraypaz #vivanlosclasicos!”.

Como indica Torkel Klinberg, este medio nos vuelve hambrientos de información, impresiones y, curiosamente, más complejidad: ¿para qué quedarnos en lo visual cuando podemos tener una experiencia audivisual, compartirla y que nos den respuesta en tiempo real?

Y es que, el cambio que la sociedad ha experimentado en la forma y rapidez de como nos comunicamos y vivimos tiene una repercusión en nuestro cerebro y en este caso, como indica Gary Small (profesor de psiquiatría en la UCLA), se ha “ha alterado rápida y profundamente” (Carr, 2010). Básicamente, nos ha implicado la adquisición de nuevas habilidades en un espacio corto de tiempo, lo que, en palabras de Merzenich implica que una remodelación a escala substancial, física y funcionalmente, de nuestro cerebro.

eBookEsto se puede observar a nivel neurocientífico: los lectores de libros en papel, registran mucha actividad asociada con la memoria lingüística y con el procesamiento visual. Lectores digitales tiene estimuladas las regiones asociadas con la toma de decisiones y la resolución de problemas. Leer libros analógicos implica una actividad neuronal más apagada que la digital, es decir, nos “subestimula los sentidos” según Steve Johnson (2005). Pero implica una mayor concentración y mayor complejidad de pensamiento. La lectura digital implica, por contra, una sobrestimulación de los sentidos, con una actividad cerebal más activa, permintiéndonos una mente más ágil pero con menor asimilación.

Curiosamente este cambio ya se está notando en el mundo editorial: el consumidor digital quizás no se entere tanto de lo que lee, pero quiere leer más y en formato más corto.

Pero, ¿y quién no lo ha notado ya? Hace bastante que me cuesta estar más de una hora leyendo un libro cuya historia sea lineal y no vaya cambiando de voces y puntos de vista cada dos por tres. Pero también hace mucho que me cuesta estar más de una hora sin leer: un artículo, un tweet, un comentario. Hemos cambiado a nivel neuronal, pero a tí, ¿cómo has cambiado? ¿Consumes información o lees libros?


Bibliografía y agradecimientos:

Quiero dar las gracias a Julio Arévalo de Universo Abierto, cuyos artículos entorno a libro digital han sido tan inspiradores.

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Groovy librarian. Greedy traveler.

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