El trabajo en equipo en la función pública - BiblogTecarios

El trabajo en equipo en la función pública

Estos días estoy dando bastantes formaciones en universidades. Lo mío es el trabajo en equipo, así que principalmente es de eso de lo que las doy. El caso es que, toda la formación que recibimos en escuelas de negocio está muy centradas en el sector de la empresa privada y no siempre es fácil adaptar lo estudiado a la función pública.

Hay diversos puntos de divergencia que a mí se me presentan como especialmente complicados, principalmente en el caso de las bibliotecas, que es allí donde intento aplicarlo.

Castellers

                 © Magda Gómez

El primer problema surge en el procedimiento para constituir el equipo de trabajo. Tenemos 2 opciones, constituimos el equipo a dedo, seleccionando nosotros a los integrantes, o abrimos una convocatoria para que se presenten voluntarios. Desde mi punto de vista, ambas opciones tienen inconvenientes: si hacemos selección digital ( es decir, a dedo) corremos 2 riesgos: primero, que selecciones a alguien poco motivado o poco interesado en el tema y, segundo, que nos acusen de seleccionar siempre a los mismos y no dar oportunidades a otros. Si por el contrario abrimos un proceso voluntario, los problemas con los que nos encontraremos serán otros: primero, que tengamos tantos voluntarios que tengamos que negar a algunos el derecho a participar (cosa que si se ha informado previamente puede ser relativamente bien aceptada, pero volvemos a encontrarnos con el segundo riesgo de la primera opción; o segundo, que las motivaciones que hayan llevado a algunos a presentarse voluntarios no sean ni el interés ni tan siquiera la preocupación por el tema, sino un interés por dar una imagen y estar ahí donde pensamos que nos conviene. Este segundo riesgo nos lleva a formar equipos poco interesados realmente por el tema y demasiado interesados por quedar bien ante los superiores. Puestos a asumir riesgos, personalmente prefiero asumir los riesgos de la designación digital, pero entiendo que esa es una opción muy personal.

Otro problema que para mí se plantea en la función pública, es la poca capacidad para olvidar las jerarquías, lo que dificulta, en muchos casos, la existencia de verdaderos equipos de trabajo en los que los roles sean asumidos en función de las capacidades de cada uno y no en función de la posición jerárquica que ocupan. Si en el seno del equipo de trabajo están presentes las jerarquías, el equipo está condenado al fracaso, quizá funcionará como grupo de trabajo, pero no como equipo.

Algo más a cambiar, al menos hasta donde yo conozco, es la opacidad de la comunicación. Seguimos teniendo tendencia a guardarnos la información en el cajón, cuando lo que realmente le da valor es compartirla. La consecución de objetivos y el seguimiento de los mismos mediante indicadores, debería ser una información permanentemente a disposición de todo el equipo, de este modo todos sabemos en qué punto nos encontramos en cada momento y tenemos un elemento imprescindible para la motivación. Y, hablando de motivación, encontramos aquí otro escollo importante.

La mayoría de responsables de biblioteca son bibliotecarios sin conocimientos de gestión y, aun en menor medida, de gestión de personal. Alguien a oído alguna vez decir a algún miembro de un equipo motivado, “yo paso, este no es mi trabajo”? Es una frase imposible de oír en un equipo motivado porqué la consecución de los objetivos depende de todo el equipo, y cualquiera de sus miembros está suficientemente implicado y es suficientemente leal al equipo como para afrontar cualquier reto que se le plantee. Yo la verdad es que la he oido en muy pocas ocasiones, pero es algo que me plantean frecuentemente.  Por qué? Porque hasta donde yo conozco, en la administración pública no se trabaja pensando en la motivación de las personas ni se tienen en cuenta sus inquietudes. Derivamos la gestión de conflictos a oficinas alejadas de nuestra biblioteca en lugar de presentarlos como un reto ante los miembros del equipo. No hay gestión de expectativas, ni análisis de necesidades ni la más mínima acción coordinada y destinada al teambuilding, cosa que nos lleva a trabajar con grupos de gente frecuentemente desmotivada y más preocupada por lo que hace el vecino que por lo que tiene que hacer él mismo.

Otra queja frecuente en las bibliotecas, es que la gente no se atreve a tomar decisiones o a llevar la iniciativa, quizá por miedo? No creo que ese sea el motivo, nadie muerde a nadie en las bibliotecas, más bien creo que se trata de no complicarse la vida y dejar que sean otros los que asuman las consecuencias de una equivocación. Es imprescindible que los componentes del equipo se sientan seguros para equivocarse y volver a intentarlo de nuevo. Si les damos seguridad, asumirán el riesgo de tomar una decisión. (De todos modos, tampoco estoy 100% segura que ese sea el motivo.)

Para finalizar, y para que no se me critique mucho por aportar solo la parte negativa del asunto, afirmaré que en las bibliotecas se están haciendo cosas muy bien, otras bien y algunas mal. Si nos dicen que todo lo hacemos estupendo, no mejoramos, pero si somos capaces de escuchar las críticas constructivas y analizar algunas de las propuestas, es posible que encontremos pequeños aspectos de mejora que están a nuestro alcance. Se trata de trabajar para hacer mejor nuestro entorno más inmediato, luego ya llegará algún héroe que arregle el percal general 😉

The following two tabs change content below.
Empecé como gestora de proyectos en una de las empresas del sector bibliotecario, trabajé como autónoma durante 3 años y ahora combino mi trabajo en la Universidad de Barcelona con funciones de community manager como freelance. Este blog pretende ser reflejo de las reflexiones que, desde mi punto de vista no siempre muy ortodoxo, debemos hacernos los profesionales del sector.

Latest posts by Amanda Marín (see all)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *