Cuando hace algunos días llegó a mi conocimiento el Manifiesto soy joven, soy lector —gracias a Verónica Juárez (tenemos pendiente una desvirtualización, a ver si llega)— me asaltó una sucesión de sentimientos de lo más variada, desde la prevención a la satisfacción, pasando por la sorpresa. Lo cierto es que lo que me resultaba menos